miércoles, 10 de abril de 2019

Trobada BTT L'Alcudia


Después de una mala semana meteorológica y de trabajo, decido ir a la marcha que más cerca me pillaba: l'Alcudia.
Al final solo pudimos acudir Diego y yo pero, como siempre, alegría de encontrarnos: este Club tiene gente 10.
Saludos y abrazos para comentar sobre que llevar, dilema: ¿con o sin chaleco? (que todos los problemas fueran esos). 
Decidimos ir a la furgo para dejarlos y cuando volvimos, ya no cabía un alma en la salida, jajajajaja...  como siempre.



Aún así voy hacia delante para ir al final de todos y cuando menos me lo espero, el xic se había metido de los primeros y yo parlant a soles jajajaja
En fin. Pistoletazo y a bloque. Terreno de camino estrecho, caídas feas pero esto sigue. Al haberme enseñardo Diego el perfil, me confundí y pensé que era la misma de todos los años... pues no. Totalmente metida en sendas entrelazadas, interminables, quería más y más ¡qué manera de bajar y subir por sendas entre pinadas tupidas! La verdad, una de las mejores marchas que he hecho.




En la senda de bajada del paraje de la Garrofera, fue ya el cúlmen. Bajábamos un grupo y yo iba el primero, pensé que querían pasarme pero, cuando se lo dije, me dijeron que no, que hay iban de lujo. Eso me dio más alas, hasta tal punto que tiré a saco por esta senda larga con mucho flow y me los dejé, consiguiendo alcanzar un grupo numeroso que iba más adelante, ya para terminar, a plato, cara a l'Alcudia.
Personalmente muy buen tiempo (2:16:39).
Felicitar también a Diego por su puesto conseguido (58º general y 18º M40)

Y desde aquí proponer hacer esta marcha con el Club, es espectacular.

Gracias a nuestros patrocinadores: Doyoubike, PACOM Systems, AAACapital, digitis y Talleres Gonzalo.

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Crónica de Miguel Causera.

jueves, 4 de abril de 2019

Jamón Bike (día 2 y último)


Maratón del domingo.
Ni ganas de empezar; encima durmiendo una hora menos pero, ¡qué leches! Nos vestimos y a la Guerra. El principio es igual que el sábado, así que sabemos que viene el famoso repecho de Navarrete. Seguimos con los repechos del sábado pero ahora nos desviamos para bajar a Luco de Jiloca en el km 20, donde está el primer avituallamiento.


Vamos lentos, tranquilos y disfrutando de la carrera con más corredores, pero el salir de Luco... ¡uf! Subidones por pista rota. Estás pistas solo las pisan los 4 todoterrenos de los cazadores y algunas ni eso. Te ponen a tope. Lástima que íbamos fundidos del sábado porque son unas subidas de las que disfrutas.
Cuando vemos que queda poco para llegar al avituallamiento y punto de control-corte en la famosa caseta de los cazadores, hoy si que había corte, nos empieza a llover. No es mucho, pero molesta.



En el avituallamiento, reunión estratégica. ¿Qué hacemos? Quedan 20 km... vamos a seguir y que sea lo que tenga que ser. Y qué acierto. No va a más pero cae lo justo para dejar un terreno espectacular.
Seguimos con más repechos hasta subir a la torre forestal donde empieza una senda de bajada que es de looocos. Es recta completamente pero con un desnivel del 20% de bajada seguro.
Después de esta senda por fin descansamos; esta vez mejoran las pistas para rodar y subimos casi todo el rato por una pista súper bonita, entre pinos, para llegar al alto Santa Bárbara y empezar una bajada por pista preciosa, donde nos enlazan con una senda... ¡¡oooh, qué senda!!! 
Preciosa, picando en bajada. Limpia, rápida y aunque bacheada es súper disfrutona. Mucha alegría teníamos en el cuerpo, cuando vemos que nos llevan a otra trampa. Ya decía yo que me parecían pocos los 1300 positivos que llevábamos, así que ale, a subir.



Cerró San Esteban. Por suerte antes de llegar arriba nos desvían a una senda de bajada súuuper divertida. Algo de miedo porque tiene piedra y está resbaladiza, pero una de esas sendas que te apetece volver a hacer.
Llegamos al pueblo del Poyo del Cid y de ahí ya por el río hasta llegar a Calamocha. 5km que se hacen eternos pero que nos dejamos las pocas fuerzas que nos quedan, ansiosos de terminar este maravilloso fin de semana de sufrimiento, risas y al final, solo al final. lágrimas de alegría



Me marque este reto hace un año cuando no llegué al corte, este año tenia que terminar no solo el sábado si no el domingo también. Y lo he conseguido. ¡El año que viene más!

Gracias a todos y cada uno de nuestros patrocinadores. Gracias por darme ese punto extra para acabar este gran fin de semana: Doyoubike, PACOM Systems, AAACapital, digitis y Talleres Gonzalo.

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Todas las fotos de la prueba las tienes en la galería: álbum.

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Crónica de Carlos Dotor

miércoles, 3 de abril de 2019

El infierno helado de Villar del Arzobispo


¿El Circuito Serranía BTT 2019? Sí, claro... ya ha empezado. En Villar del Arzobispo. ¡Ah! que no fuiste. Ya... menudo pájaro. Si nos vamos conociendo, pataliebre. Con eso de que ponía una nube con gotitas en la app de tu móvil, fue razón de sobra. Pues te perdiste una buena... una buena helada. Vaya jornada dura pasamos nuestros siete y el resto (la gente del Maratón también está metida en el mismo saco).
Con el You never can tell del malogrado Chuck Berry, Ángel, Joseph y yo salíamos del coche y nos marcábamos un bailecillo a lo Pulp Fiction. Primeras risas de la mañana, necesarias para olvidarse de la climatología reinante en Villar.
Recogida de dorsales y ya con Gerard, José Manuel nos refugiamos en un bar (Ramón prefirió su coche).


La salida del Maratón nos hizo salir a preparar las cosas, ejecutar un calentamiento (por llamarlo de alguna manera) e ir a hacer compañía a Nico que estaba en el centro del arco de salida aguantando estoicamente la lluvia.
Poquita gente, pero con cuidado al principio debido al terreno mojado y a lidiar con esos primeros 13 km yendo hacia arriba, primero por asfalto y habiendo cruzado el barranco (curioso que a la izquierda sea el del Hontanar y a la derecha el de los Arenales), por pista, buscando el camino de calles a Villar, ya cerca del cerro del Trunquet.


Allí estaba la Meta Volante, tras las últimas canteras del Hontanar, después de un rampón (400 metros al 10,5% de media) para enlazar con el camino de Villar (más suave). Miradita al GPS y ¡OMG! ¿Será verdad que estamos dando pedales a 3ºC?
Unimos las casas de la Loma Parda con la de la Parra, de camino a la primera variante sustancial con respecto al recorrido del año pasado.
Por los Cerritos del Pincho barranco rodamos hasta la altura del barranco del Collado de Catalina, dando el pistoletazo de salida a la primera subida importante del día (2 km al 9,3% de media): la del collado de Catalina, pasando entre la Ceja del Rodeno y las Lomas de Barcelón.


De camino a la cima, había algo que no funcionaba. Bueno, algo... todo. Dolor en los brazos y las piernas que no acababan de rendir. Por no hablar de los dedos anular y meñique, que bueno, sabía que estaban ahí, pero sin sentirlos. 1ºC y sin dejar de llover. La cosa no pintaba demasiado bien y estábamos en el primer tercio de la distancia.
Pero como todo puede empeorar, empeoró. ¿Cómo? Pues poniendo el terreno hacia abajo. No era capaz de accionar los frenos con tacto y me costaba sujetar el manillar... y eso que la bajada siguiendo el curso del barranco de los Corcheteros no era complicada en absoluto (hacerla en sentido contrario, como el año pasado, es otra historia).


Por el camino de la Yesa, tocaba subir al corral de Los Pascualillos (3,5 km al 5% de media), donde nos habían colocado el primer avituallamiento. Mal. No había manera de entrar en calor ji siquiera subiendo. Seguíamos entre los 1-2ºC y la senda de Madrid estaba ahí, cortita, con zona de fotografía incluida, pero con la sensación de hormigueo en las manos y los brazos como barras, se me hizo larga.
Al salir al camino de Calles, cambio de chip. Acabarla con dignidad jajajaja


En este tramo de 2 km al 7% de media, de camino al cortafuegos, sólo hacía que mover los dedos de los pies, amasando el barro que llevaba dentro de la bota... de las manos, mejor no hablar... y la niebla que se unía a la fiesta, como los pulgares jajajaja. En la parte baja del cortafuegos ¿crees que era posible empujar la palanca del cambio para subir desarrollo? Por cierto, que volví a no poder subirlo encima de la bici. Pie a tierra, cachis. Eso no era lo preocupante, sino la bajada.


El corazón no respondía tampoco (el dedo, me refiero), así que coloqué los índices en las manetas de freno de modo que los accionasen con poco movimiento y para abajo durante 8 km, rodeando el cerro del Tormagal y con el paréntesis de la arenosa subida por senda técnica, al final de la cual estaba el segundo avituallamiento.
Nada de parar... si hubiese habido caldo caliente, igual, pero no... seguíamos a 3ºC.
A rodar por el camino de Villar pensando en la siguiente chinita que nos aparecería en el camino de la Losa (1,5 km al 6% de media) y con los brazos que tenían movimiento propio.


¡Oh, sorpresa! Nuevo cambio en el recorrido para nuestro uso y disfrute. Muy cerca del barranco de la Cueva de la Mora, nos hacían girar a la izquierda ¿por dónde? Un cartel rezaba 'Senda David', pero ¿por dónde diablos se mete ese tal David? Pues por una línea recta sobre roca deslizante (200 m al 14% de media). Sin pie a tierra... el cortafuegos no lo había podido subir, pero esta trocha no podría conmigo.
Lo malo es que llegando arriba solo podía pensar en cómo sería la bajada hacia la senda Armajuela que, además, está casi unida con la de Hontanar.



Antes de empezar la del Hontanar, me detuve: las manos. No era capaz de gobernar la bici... es que no podía ni sujetarlo con fuerza y con tanto barro resbaladizo... Me vino a la mente un programa de estos de supervivencia que hacen en la tele, en el que el hombre en cuestión, se calentaba manos para poder utilizar las herramientas estando en la nieve, mojado y sin fuego. ¿Cómo? Meándose en las manos. Dit i fet. En los siguientes y últimos 6 km volví a sentir los dedos ¡Ole!
Así pude afrontar con más garantías el Rock Garden (debían haberlo llamado Aquapark), que nos llevaba por medio de un riachuelo y la senda del Polvorín, donde el barro se había adueñado de todo... y forraría por completo nuestras piernas
Lo bueno fue ver las casas de Villar y meterse bajo techo como alma que lleva el diablo.




Allí la gente del U.C. Villar y la Cruz Roja, había habilitado un rinconcillo con cañones de calor y daban mantas y ropa seca a los que llegábamos. Más pronto o más tarde, todos llegamos, sin percances destacables, nos secamos (yo me lavé las manos), comimos... y de vuelta con el sofá+manta entre ceja y ceja.

Con respecto a la clasificación de la marcha, así quedamos:


Patrocinadores Doyoubike, PACOM Systems, AAACapital, digitis y Talleres Gonzalo, MUCHAS gracias por vuestro calor jajajaja.

Hasta la próxima.


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Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.

Aquí puedes descargar el track de la marcha:



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Crónica de Paco Pérez.

martes, 2 de abril de 2019

Jamón bike (día 1)


Única prueba de España en juntar en un fín de semana una prueba ultramaratón el sábado y una de maratón el domingo. La ultramaratón son 130 km y entre 2600-2800 de desnivel positivo (depende del gps).

Saliendo de Calamocha por una pista rodadora con algún repecho para entrar en calor y prepararnos para lo bueno. Primer pueblo de paso: Navarrete. Nos meten por un rampón para salir del pueblo de entre el 25-30% en 50 m, donde muchos echan pie a tierra; yo lo salvo como puedo que aún estoy fresco, pero ahí no acaba la cosa. Hasta coronar el primer ascenso tooodo repechos sin descanso; al menos la bajada hasta Lechago nos deja coger aire, el justo, porque las bajadas por las pistas de aquella zona son rapidísimas y hay que ir con cuidado que hay mucha piedra, seguir la trazada súper importante.


Cruzamos Lechago y nos dirigimos a Burbáguena, camino otra vez por pistas típicas de la zona con bastante piedra y pasando por una zona súper bonita (no recuerdo el nombre): un barranco que el camino acaba en senda y vuelve a abrirse. Se hace 2 veces el sábado y es una bajada súper rápida y bonita.
Pasamos Burbáguena y ya llevamos 33 km y unos 800 d+. Estamos avisados que el primer tercio de carrera es duro, 42 km y 1200 d+ sin avituallamientos; ¡¡encima de sufrir nos hacen pensar y racionar!!

Seguimos subiendo repecho y ahora ya sí, llegada a Cuencabuena por el río que tenemos que ir cruzando unas cuantas veces, ¡suerte que no hacía mucho frío! Primera senda súper bonita y disfrutona aunque cortita para entrar en el pueblo y ¡¡por fin!!! vemos el primer punto de control y ¡trampa! Otra vez el río, pero ahora más profundo.
Agua hasta los tobillos y avituallamiento. Saqueamos de todo. Si algo tiene esta carrera es un avituallamiento increíble.


Salimos y primera trampa con el estómago lleno... subida a la Ermita. Un zigzag de locos que acaba en una trialera hecha aposta para hacernos sufrir. Bajada por senda y ¡ale!, más de lo mismo. Esta vez 15 km rapidísimos por pista hasta Cucalón, segundo punto de control y avituallamiento, esta vez rápido que no hemos hecho hambre. Y ahora sí que empieza lo bueno, nos metemos por campos de ganado... ni un descanso. Unos repechos de locos. Veías a la gente a lo lejos subir y oías quejas de todo tipo:”¡estos están locos!” “¡Nos quieren matar!” Y con razón. Solo hay que ver los perfiles de esa parte entre Cucalon y Bea.


Y para rematar, antes de llegar a Bea y hartos de subir (muertos pero contentos porque el paisaje es brutal), una trialera de bajada de las que les gustan a los pros: déjate caer y disfruta. Y llegamos a Bea; tercer punto de control y avituallamiento. Aquí sí que cargamos que hemos hecho muuucha hambre.
Nos adentramos en la segunda parte del infierno. Otra vez a subir. Otra vez a ver y escuchar a gente cagarse en todo lo cagable 😂 y no era para menos. Aquí se sube todo a base de repechos de desniveles descomunales y cuando crees que no hay más pues, otro.


Por suerte cuando llegamos arriba sabemos que está todo hecho. Bajadón interminable hasta Olaya donde tenemos el último avituallamiento y último punto de control. Llegamos con media hora de ventaja así que muebles salvados. Ya solo queda rodar y rodar hasta Luco de Jiloca donde aún nos queda algún regalito en forma de repecho y ya ¡si! Por fin camino de Calamocha por la vereda del río Jiloca. ¡Meta!
Lagrimas y 2 huevos fritos de recompensa ¡¡que saben a gloria!!

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Todas las fotos dela prueba en la galería: álbum.

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Crónica de Carlos Dotor

martes, 26 de marzo de 2019

Marcha BTT Chiva (2019)



Después de la última marcha en Sagunto, de estar durante dos semanas preparándonos, y después de la cronoescalada individual del día anterior, llega la marcha de Chiva, bautizada como ''La catedral del MTB en Valencia'' y no era para menos.


Quince valientes Doyoubikers nos íbamos a enfrentar a uno de los circuitos más exigentes de lo que va de año. Una marcha que, por números, no asusta: 35km y 900m de desnivel, pero una vez estás dentro, ya sabes que vas a tener que utilizar todos los recursos que has aprendido... y los que no también.



Una vez recogida la bolsa del corredor, con unos nuevos calcetines para la próxima salida, íbamos colocándonos los dorsales y preparándonos para la aventura.

A las 9:00 empezaba la salida con más de 500 participantes que, con mucha energía, intentaban posicionarse en los primeros puestos para no pillar los primeros atascos en las sendas; atascos provocados por una dificultad técnica no apta para cardíacos.





La primera parte del circuito coincidía con la subida de la cronoescalada del día anterior y una vez llegados a la cima, empezaba la fiesta. Pistas rápidas con sendas técnicas tanto de subida como de bajada.






Con cuidado y mucho ojo íbamos bajando por unas sendas entre arboles muy pintorescas que te aislaban completamente de la civilización. En algunos puntos la cosa se complicaba y había que poner el pie a tierra, por la posibilidad de que a alguno le saliera un buen escorpión. Y es que hubo todo tipo de percances: desde pinchazos, chupadas de cadena y en el peor de los casos, algún participante con algún hueso roto y no era para menos, este circuito nos estaba poniendo a prueba.






Tras pasar el ecuador de la marcha, llega el avituallamiento para reponer fuerzas y darle caña al gran muro del día: 200m de desnivel al 26% en algunos tramos, que hacía que en algunos momentos se atragantara, pero como recompensa teníamos unas buenas vistas al llegar a la cima y de regalo la gran senda final llena de losas de piedra preparadas para desgastar las últimas fuerzas que iban quedando, mientras ibas viendo una gran colección de herramientas y bidones huérfanos de otros corredores.






Llegando ya al pueblo de nuevo nos esperaba la meta con una última subida y esos bocadillos de longanizas con patatas para recuperar todo lo quemado ese día.
Por último tuvimos oleada de pódiums masculinos y de equipo.

Agradecer a Mesesport por la organización del evento, que estuvo muy bien señalizado y con la seguridad de contar con comisarios por todo el recorrido y el gran almuerzo final.
Con respecto a los puestos y tiempos, algo secundario, así quedamos:



Gracias a Doyoubike, PACOM Systems, AAACapital, digitis y Talleres Gonzalo. Sin vosotros no existiría esta gran familia de amantes de la bicicleta.

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Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.
Y este es el vídeo resumen que hizo Guillermo:



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Crónica de Guillermo Jiménez

jueves, 14 de marzo de 2019

III Marcha Cicloturista Tous


Las ruedas finas también reclaman su protagonismo esta temporada y no solo para entrenar (eso que nadie hace). La Vuelta Cicloturista a Valencia puso a tiro la III Marcha Cicloturista de Tous y nos convenció a ocho; nos convencimos unos a otros de que, con más o menos sufrimiento, se podía hacer. Predicción cumplida: hubo sufrimiento del que solo el que pedalea sabe. Dio igual que el objetivo marcado por cada uno, ya fuese acabarla, tiempo o posición: se tuvo que apretar los dientes para conseguirlo.
Quien lo llevó al extremo fue Martín, pero... ya llegaremos a eso.
Lo primero una buena dosis de abrazos de esos que, en palabras de Miguel Causera, recargan de energía, fotos y con las baterías a rebosar, escapar de Tous.


Escapar a velocidad, digamos, comedida, subiendo ya de primeras el collado de los Olivastros (3,5 km al 5,5% de media) y percatándonos de que el calor no iba a ser el normal para esta época del año. Cogí rueda de un hombre que, sin saberlo ahora, sería la que más vería a lo largo de todo el trazado, la de Julio (Pasarela - Lucciola El Vasco).
Grupo ya bastante estirado atravesando la presa de Tous, donde una cabra montesa se unió a la fiesta pasando de un lado a otro de la carretera, sin consecuencias para la gente que rodaba delante y se la encontró... no como un participante que se fue al suelo al intentar saltar uno de los badenes de plástico y casi hace montonera. Se levantó rápido y maldijo mirando la bici... Continuó, pero Martín vio cómo se lo llevaba la organización en el primer avituallamiento, para curarle.


Nosotros, mientras, a quitarnos de encima el irregular perfil hasta llegar a Quesa pasando antes por Navarrés. Ambos pueblos con gente (incluido el buen amigo de César, espero) en las aceras, por no decir las terrazas de los bares, animando nuestro paso.
Yo tuve la ¿suerte? de engancharme a un grupo que me llevó a la base de la Umbría (1,5 km al 8% de media), al otro lado del río Escalona, donde el año pasado me dijeron que ya estaba fuera de carrera... la misma sensación que tuvo Martín en esta zona, tuve yo.
A por las cuatro horquillas (una con fotógrafo) y descenso a Bicorp con el primer avituallamiento preparado, pero llevaba agua y el grupito todavía era numeroso y podía aguantarlo,de modo que a centrarse en no perder rueda durante la ascensión de las Pedrizas (4 km al 6% de media).


Cómo apretaba ya el Sol aquí y a medida que nos acercábamos a la parte alta, más viento... siempre de cara que no desapareció del todo hasta Dos Aguas. Venga subir y bajar y a sumar en el acumulado.
Mi grupo seguía a su ritmo, alto para mi, por lo que me quedé con los que se descolgaban y fuimos recogidos por otros, donde venía Antonio. Breve cruce de palabras y la ambulancia que nos pide paso, seguida de la moto de la Guardia Civil comunicándonos que la cabeza está a 15 km y que ya estamos fuera. Km 43.
A seguir, no era algo importante, de modo que al sube-baja a la rueda de Julio y, sin grupo, larga bajada a Millares habiendo rodeado la loma Pino del Pájaro.


La bajada hasta el Júcar es de las de saborear tanto porque, por fin, había distancia para dejarse caer y recuperar, como por las espectaculares vistas.
Se acabó el curveo al cruzar el puente sobre el río y empezó un nuevo escollo, la subida a Dos Aguas (4,5 km al 5,5% de media). Las piernas se quejaban cuando les volvías a exigir por esa ancha carretera, sobretodo en la entrada al pueblo, que era donde más picaba hacia arriba.
No había que perder el ritmo al llegar arriba, porque se enlazaba con el puerto de Fuente Real o, lo que es lo mismo, 6 km más hacia arriba.


La cabeza de Jota dijo que basta y decidió esperar a la furgoneta de la organización para que le trajera a meta; esto después de que Gerard hiciese una visita al pueblo para rellenar agua de la fuente del pueblo, pero antes de que Martín parase a reparar un pinchazo en la rueda trasera. Seguramente aquí le pasó el coche escoba, sin verlo, y le fue quitando la señalética y dando la orden de quitar los avituallamientos posteriores. Mal rollo.
Yo tuve la suerte de enganchar la rueda de Julio de nuevo que me llevó 'como un señor' y recogimos un par de cadáveres que también se unieron.
Las piernas dolían


Mientras íbamos de camino a Carlet, siguiendo el ritmo de dos morlacos que nos cogieron en Llombai y que pusieron la velocidad de crucero en 40 km/h, Martín tuvo que parar en una gasolinera a comprarse de beber y de comer para proseguir su odisea particular... y antes, Miguel Causera hacía lo posible por rodar a más de 43 km/h con su grupo. Cada cual con su infierno personal.
Atravesamos Carlet  y por el bacheado camino sin bajar ritmo, a l'Alcúdia.
Allí había avituallamiento, pero es que los de delante no levantaban la cabeza del manillar. No hicieron ni mención y, claro, dejar el grupo faltando más de 20 km... como que no. Tocaba seguir sufriendo su ritmo.

En el parte de la Acequia Real del Júcar, antes de Massalavés, se me enganchó un perrete en el gemelo izquierdo y, con todo el dolor de mi corazón, vi como el grupo se alejaba y me quedaba 'alone in the dark'. Por suerte a la salida de Alberic, con esos 6 km picando hacia arriba, me recogieron tres que venían más rápido y me enganché a ellos como a un clavo ardiendo.


Nada más pasar el arco de meta, intercambio de impresiones con Julio y a abrazarse con Miguel Causera, que ya estaba deambulando por la zona de avituallamiento (Antonio también había pasado ya por el control de tiempo y estaba cargando la bici en el coche), comentamos nuestros tiempos (contentísimo por haber bajado el del año pasado) y a sentarnos para esperar la llegada de los nuestros... a la sombra.


Nuestro espartano seguía rodando solo, preguntando cómo llegar a Tous, al tiempo que en meta iban retirando ya los hinchables, apagaban los fuegos de la cocina, etc... pero eso no quitó que le recibiéramos en meta como merecía tras la machada, se le preparase su 'recovery' y nos contase sus andanzas en este exigente recorrido.


Con respecto a los puestos y tiempos, algo secundario, así quedamos:


Gracias a Doyoubike, PACOM Systems, AAACapital, digitis y Talleres Gonzalo, patrocinadores que nos apoyaron, una vez más, en otra brutal jornada de ciclismo.

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Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.

Aquí puedes descargar el track de la marcha.


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Crónica de Miguel Causera y Paco Pérez.