miércoles, 15 de septiembre de 2021

10 picos (y piquillos) de Espadán



Anda y que no nos gusta decir la verdad al resto de participantes en la salida de una carrera... y si es alguien que conoces, más todavía. Que si no he entrenado, que si no he salido en semanas, que si blablabla. El candadito en Strava debería estar prohibido jajaja. La cosa es que al final solo uno sabe como está y el recorrido te pondrá en tu lugar lo quieras o no.
Esos comentarios sobre el estado de forma es lo que más se escuchaba mientras esperábamos que dieran la salida de los 10 picos de Espadán. Imagino que por tratarse de un recorrido exigente nadie quería mostrar sus debilidades al resto (ya sabéis, el orgullo...); la verdad es que lo era.

En 140 km la organización había comprimido 10 puertos para un total de 3000 metros acumulados. Aunque mejor sería decir alrededor de 3000, porque a mi me salieron 2806, la organización decía que eran 3300 y otros llegaron a meta con 3100. Es posible que los contaran la misma gente que estima la asistencia a las manifestaciones.
¿El recorrido? pues se podía dividir en dos bucles. El primero con tres puertos espaciados entre sí y el segundo que era donde estaba toda la fiesta.


Onda. 8 de la mañana y casi 350 bicicletas de las 700 inscrita, echan a rodar (una pena el tema de aplazamientos y cambios de fecha). Todas detrás del coche que neutralizaba el inicio de la prueba, aunque nunca pareció demasiado neutralizada al menos en la parte trasera. La cuestión es que habiendo pasado por Tales, frontera del Parque Natural de la Sierra Espadán, la carretera ya se puso hacia arriba y se nos vino encima el primer puerto al salir de Alcudia de Veo.



Cortito, con un pequeño descansillo antes de la parte que iba a hacer que las piernas entrasen en calor, porque ya aparecían las dobles cifras en el porcentaje. Todavía se rodaba en grupos ocupando todo el ancho dela carretera.
Bajada larga por Aín hacia Eslida, que ya conocéis y sin pararse en Casa Paquita, a por el segundo puerto.

Aquí ya se empezaron a desgajar los grupos (especialmente en la parte central), cada cual buscaba su verdadero ritmo, pero no había que descuidarse y quedarse solo. La razón es que tras el descenso por Chóvar y Azuébar, venía un tramo en el que rodar en grupo (más o menos numeroso), haría ahorrar unas fuerzas que luego deberías sacar de la mochila... de modo que nada de parar a rellenar bidones en el avituallamiento.


Nosotros éramos cuatro en el grupo y así llegamos a Castellnovo, con el terreno picando hacia arriba (realmente era el tercer puerto) desde muchos kilómetros atrás. Qué bueno ver a gente sentada en la calle viendo y aplaudiendo nuestro paso... algo que se repetía por todos los pueblos por donde pasamos.
Se engrosó la grupeta, pero tras Algimia de Almonacid, con el cuarto puerto en el punto de mira, de nuevo cada cual a la suya y todo el mundo a por La Nevera.



De esos 4,4 km los dos últimos son, bueno... mucho color naranja y rojo en la pantalla del GPS y algún puntito morado. No da esa sensación de puerto empinado por ser carretera ancha, bien asfaltada, etc, pero aquello agarra que da gusto.
Metido en la cassola, bajada larga de las de verdad. Primer bucle terminado; bucle que bien podía ser una salida de domingo (llevábamos 80 km con 1400 de acumulado). Pero estábamos a un poco más de la mitad de la prueba y haciendo un cálculo rápido, en 60 km tendríamos que acumular unos 1600 metros.
Parada obligatoria a rellenar los bidones en Tales, comer algo de fruta en el avituallamiento, echarse otra poca en el bolsillo y a remar.
Desvío a la izquierda para no entrar en Artesa y a por la cuarta perla del día:


Dejamos las carreteras anchas. Esta es del estilo a la zona de Canteras, con un paréntesis para que vaya sangre a las piernas. Ya empezaba a notarse el calor, por cierto.
Bajada a Ayódar y a por el Hors Catégorie del que todo el mundo hablaba, el puerto de Torralba del Pinar que, en realidad, era la suma de dos puertos encadenados, el del alto de Torralba del Pinar y el de la Tarallola.


Sin sombra por ningún lado esas rampas parecían no terminarse nunca y si encima le sumas que acababan de echar una capa de asfalto en la parte final el alto de Torralba del Pinar, el calor empezaba a ser asfixiante.
Levantabas la vista y veías puntitos de diferentes colores moviéndose despacio curvas arriba... por suerte los árboles estaban en la Taraolla que, aunque sus rampas eran similares a las subidas hace nada, se agradecía estar al resguardo del Sol... eso y haber parado en el avituallamiento de Torralba a rellenar y comer algo.

¿No echas de menos algo hasta ahora? ¿Verdad que en toda carrera que se precie hay preparada una emboscada? Pues el alto de Villamalur era la de este recorrido. Antes de llegar a Pavías se gira a la izquierda por un camino de bajada que me hizo entender la conversación entre dos en la salida. Le decía uno a otro:
- Al final te has pasado a los discos jajaja
- Claro no he tenido más remedio. Estoy todavía acostumbrándome.
- Ya verás lo bien te van a venir cuando bajes después de Higueras.

Razón no le faltaba. Aquello estaba llamando a las puertas del grável. Camino de dos metros de ancho, con asfalto agrietado, gravilla y piedras sueltas, pegotes de tierra seca... que conducía a la rambla de Artea. Abajo, te dolían más los brazos que las piernas.


Y una vez tocado fondo, para arriba por un camino de iguales condiciones y con pendientes que te hacían desear ver un 7, 8 o 9% en el GPS. Con todo puesto desde abajo y a que fuesen pasando los metros... no había otra.
Habiendo coronado, se baja entre pinares con curvas de herradura de camino a Villamalur, con un repecho trampa para llegar a las casas (600 metros al 10% de media).

Unos gritos y aplausos de los cuquillos después, bajábamos de camino al décimo puerto, el de Cascalls. ¡Ya solo quedaba uno! Y luego sería ya todo fácil para volver a Onda.

Fácil debido a que en este último puerto volvimos a hacer un grupito para afrontar los últimos kilómetros con el terreno picando un poquito hacia abajo, porque entre que íbamos apurando la reserva del depósito y el aire venía de cara, Onda no llegaba.


Pero llegó y tenía escondida una ensalada de pasta y melón para quien la encontrara jajaja.
Intensa. Sin descansos... pero como dice un buen conocido: esta ya no me la cuentan.
Gracias a Doyoubike, AAACapital, Talleres Gonzalo y PACOM por estar con nosotros durante esta travesía por el desierto, pero las carreras ¡han vuelto!.

martes, 23 de marzo de 2021

Brevet 200 Massamagrell (Betxí-Pedralba)

A las 7:00 de la mañana, un año después. Llegó el turno de rodar la Brevet 200 (Betxí - Pedralba).

En realidad nos apuntamos varios miembros del Club el año pasado por eso de probar algo diferente en esto de las bicicletas (mira que hay cosas diferentes ¿eh?), pero por unas o por otras, acabamos yendo el que escribe y Paco Caballer. Yugo también tenía cita hoy con la Brevet, pero su recorrido era diferente... habrá que decirle que se ponga con su crónica 😏.

 

Fresquito (5 grados), nublado y con viento (las previsiones eran tirando a malas para todo el día). Así salimos hacia Massamagrell porque si la prueba eran 200 Km, más o menos, ¿qué más nos daba hacer una veintena más? Un par de centenares de kilómetros OMG. Ya que la noche de antes no hubieron fallas, ya nos pegamos fuego nosotros.

Con toda la intendencia cargada, ya que esta vez no habría avituallamientos, confiamos en que habría suficiente... aunque por suerte para nosotros, los puntos de control se hacían en bares jajajaja.

Por cierto, aunque en la inscripción estaba incluido el almuerzo en Gátova, por las restricciones que hay, no se podía hacer y junto con la documentación se nos devolvió a cada uno los 5€ del importe.

Para quien no haya oído hablar de las brevets: se trata de una prueba no competitiva en la que se te entrega un pasaporte que debes sellar en una serie de puntos de control a lo largo de un recorrido. Para que se te homologue, tienes un plazo máximo de tiempo para cubrir toda la distancia y también unas horquillas de tiempo en las que pasar por los diferentes puntos de control que la organización haya puesto.

Allí que estábamos a las 7:30 en el bar Massamagrell (inicio y final de la ruta) con nuestro pasaporte y bolígrafo; nos hicimos la foto de rigor en el primer punto de paso (algo que debíamos ir enviando a la organización) y carretera.


Ya conoces como es el tramo entre Massamagrell y Sagunto. Primero completamente despejado (vayas por la carretera o el carril bici) hasta Puçol y luego por el camino viejo de Llíria hasta Sagunto, más de lo mismo. Primera oportunidad: nos pusimos a rueda de un solitario ciclista para empezar a economizar en la medida de lo posible, aunque duró poco... pero por suerte, antes de llegar a Almenara y como agua de Mayo, un grupito de 5 nos alcanzó... ¡a rueda sí o sí! Qué bien se rueda resguardadito. Solo es cuestión de guardar el orden y au.
Y la cosa mejoró, porque por detrás llegó otro grupo un poco más numeroso e hicimos grupeta. Menos mal, porque esos 15 kilómetros hasta Nules se nos hubieran hecho bola... como los 10 que nos separaban de Betxí, siempre picando hacia arriba (y contra el viento). Anda que no iban a gusto los que rodaban en dirección contraria. Envidia.


Primer punto de control. Foto en el bar Cullidors, cuño y a deshacer el camino bien ligeros, porque incluso cuando torcimos por la Vilavella hacia Alfara de la Baronía, rodeando las estribaciones de la sierra Espadán, a veces teníamos el viento de cola. De todos modos, aunque la ruta marcaba ir por la N-225 desde Moncofa, preferimos ir por la vía de servicio paralela: puede que peor asfalto y seguramente perdiendo algo de tiempo, pero si podíamos evitar tráfico, mejor.


La cuestión importante es que para llegar a Segorbe, 15 km, volvíamos a tener pendiente positiva delante (no os olvidéis del viento en contra), que hicieron que al llegar a Soneja ya nos estuviésemos planteando seriamente el hacer un alto, allá donde fuera, para almorzar. De modo que el primer bar que vimos en Segorbe con terraza al Sol, lo hicimos nuestro... lo que fuera por estar un ratillo sin dar pedales.

Estando allí parados pasó un grupo de ciclistas al que no se le hubiera prestado mayor atención, pero uno de ellos llevaba una equipación de invierno antigua del Club (nadie conocido), por lo que se nos quedó en la mente... ya volveremos con ellos.


Dimos buena cuenta del almuerzo, rellenamos bidones y ya teníamos en el punto de mira el puerto de Xirivilla. Sabemos que no es la mejor opción la de almorzar antes de enfrentarse a un puerto, pero los 100 Km anteriores bien merecían el descanso.
Y allá que nos encaminamos a cruzar la Calderona. No sé desde dónde consideráis el inicio del puerto como tal, si desde que cruzas el barranco de las Cerveras (los últimos 4 kilómetros al 6,5% de media) o prácticamente desde que sales de Altura... pero de un modo u otro, íbamos con el viento a nuestra espalda. Una bendición, vamos. Bonitas rampas, curvas y vistas.


Parada obligada en Gátova, ya que allí estaba el segundo punto de control del recorrido (Bar la Fuente) y a seguir disfrutando de la bajada hasta Olocau para enlazar con los 22 km hasta Pedralba por el trazado de AVAPACE. Terreno siempre un poquito favorable y con el viento, que había rolado, entrando de costado... pero empujando, agradecidos en todos los repechos. con esa tranquilidad, hasta pusimos pie a tierra.


En estas que llegamos al tercer bar donde teníamos que fichar (bar Chiringuito) y haciéndonos la foto, llega el grupo con el ciclista vestido del Club. Los ojos como platos se nos quedaron... Nos dijeron que habían salido media hora antes que nosotros de Massamagrell, por lo que Paco y yo pensamos que no lo estábamos haciendo tan mal.
Entraron, cuñaron y se fueron mientras hablaban sobre qué ruta seguir.
Nosotros nos quedamos una rato más largo tanto para descansar las piernas, que ya empezaban a mandar señales de aviso, como para tomar un tentempié.
Incluso barajamos la opción de llegar a Llíria por Vilamarxant, por si nos podíamos quitar algo de viento... pero viéndolo en el mapa y como era una opción más larga en distancia, lo dejamos pasar.


Nos quedaban unos 50 km por delante, de los cuales la primera veintena hasta Marines, serían por la misma carretera por la que habíamos venido. Muerte. El viento de cara empezó a ganar en intensidad, tanta que la salida de Llíria la hicimos por el carril bici buscando la protección de los pocos árboles que hay. Mal. De hecho en la gasolinera de Marines tuvimos que parar a darles un respiro a las piernas mientras nos animábamos con la idea de que al girar 90 grados para enfilar a Bétera, al menos tendríamos el viento de costado.


Pero no, ya sabéis cómo de caprichoso es... y efectivamente cambió la dirección lo suficiente como para seguir frenando. ¡Qué hartura! En esas estábamos cuando ¡sorpresa! El grupito de nuevo jajajaja. A la pregunta de: '¿por dónde habéis ido?' el chico del maillot contestó 'no me hagas hablar'. La cosa es que llevaban como 20 kilómetros más que nosotros por lo que nos contaron.
Con ellos llegamos al cruce con la carretera de Nàquera. Ellos tiraron hacia arriba y Paco y yo, nos metimos por el camino viejo de Sagunto, para evitar hacer esa parte en subida y encima con el freno del aire. Daba igual. Creo que el viento más fuerte lo tuvimos en esta parte. Ya hasta de mala leche y todo. Quizá esa fue la razón por la que pasamos por esos 100 metros inundados del camino, donde los coches estaban parados pensándose si tirar adelante o no.



Sea como sea, acabamos llegando al cuarto y último punto de control para cerrar el círculo... antes de que llegara el grupo de cinco jajaja. Sus caras al vernos allí fueron todo un poema.
Nosotros plegamos velas y cada mochuelo a su olivo. Cansados, se supone que con piernas (no las notaba) y deseando meternos entre cuatro paredes para dejar de escuchar (y notar) el zumbido del viento.


Brevet hecha, que es lo importante, dando visibilidad a nuestros patrocinadores Doyoubike, AAACapital y Talleres Gonzalo y al día siguiente ya disfrutaremos de lo hecho... cuando nos despeguemos de la almohada e incluso podremos agradecer los mensajes de apoyo que nos mandasteis por Whatsapp.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Transalèdua: un básico para el invierno


No hemos llegado al pico de marchas de abril-mayo, en el que (ya ves tú que problema) hay que decidirse entre las 6 pruebas que te puedes encontrar en un mismo fin de semana. En estos primeros meses del año, con menos oferta, se suelen dedicar a hacer base o a quedarse en la cama por el frío... pero te puedes encontrar pequeños diamantes y la marcha BTT de Llombai, la Transalèdua, es sin duda uno de ellos.
Te ofrece un recorrido cambiante con pistas, caminos, sendas... vaya sendas. Si lo tuyo es buscar el límite de tu bici bajando sobre piedras, escalones, raíces te aconsejo que la apuntes para el año que viene.


Algo más de 400 almas nos juntamos en Llombai, para esta prueba que abría el calendario del Circuit BTT La Ribera. Fresco de buena mañana y bajando la niebla por momentos allá donde empezaría la carrera y es que en esta edición, el recorrido se invertía con respecto al de 2019; muy buena idea esa de no repetir el mismo trazado una y otra vez, algo que deberían copiarse otras organizaciones.
¡En marcha!
Salimos hacia la ermita de Sant Antoni y desde allí a la Ponderosa. Vaya tres kilómetros de 'calentamiento': hormigón (460 m al 10,6% de media) seguido de dos escalones de asfalto del camino de Passelvir (670 m al 6,5% de media y 1 km al 4,5% de media).


Si levantabas la mirada veías caer las gotas por la visera del casco. ¿Sudor? No; la niebla, que condensaba que era una maravilla. Bicicletas mojadas, gafas empañadas y los frenos... sinfonía de trompetas en la primera sendita de bajada que empezaba en la cabecera del barranc Ample.
Cruzamos de bajada la zona de La Pedrera para llegar al barranco del Sogrony, cruzarlo y por el camino de Real de Montroi acercarnos a la Talaia. Allí nos encontramos con un par de sendas que subían un punto la exigencia, tanto en su versión ascendente (especialmente por el terreno húmedo) como al tirar hacia abajo: horquillas, escalones y las primeras piedras que ya asomaban.


Bajada esta última que nos dejaba en la Vereda del camino de Valencia, que en esta parte se embarranca y de qué manera. Taponaco (estuvimos como 10 minutos parados); conforme adelantamos, nos vimos metidos en un tramo de barro líquido, rocas resbaladizas debido all barro dejado por quien había pasado antes... una vez fuera, cuatro golpes a las calas para quitar todo el 'sobrante' y a seguir. ¡Ah no! Que hay avituallamiento (chuches).


Si el parón había valido para recuperar las piernas, era el momento de ponerlas a trabajar de nuevo, porque tocaba subir al barranc de la Farina. 1500 metros que se iban complicando a cada metro recorrido (los últimos 600 m, rotos, al 10,5% de media) y la bajada que vendría después no daba tregua los brazos y muñecas. La zona de la Pedrera tiene bien ganado su nombre.


Quedaba bien poco para cerrar el primer bucle: subir al camino de Passelvir, un tramo llano... llano en cuando a la pendiente, porque tenía una de rocas que era complicado mantener una velocidad aceptable, pero al llegar entre el barranco del Quixal y el de Soto, en la loma de Sant Antoni, vendría una de las dos mejores sendas del día... y pensar que el año anterior la hicimos entera de subida.
Después de tener un desagradable encuentro con unos que bajaban con sus eBikes (os lo tenéis que hacer mirar) pusimos a trabajar las horquillas, amortiguadores, rodillas, codos y cualquier articulación que absorbiera tanta roca. Vaya manera de disfrutar.


En la Ermita de Sant Antoni, dolçaines i tabalets ponían música a la bajada por las escaleras que, casi, abrían el segundo bucle de la marcha, yendo hacia el Norte del municipio siguiendo la orilla derecha del río Magro. Buen tramo para hacer lo posible y recuperar las piernas, porque quedaba bastante tela que cortar en los 12 km que le debíamos a la marcha.


en el cruce del barranco del castillo con la acequia d'Alèdua, teníamos el segundo avituallamiento. Tiempo para pensar que tendríamos que remontar un pedregoso y empinado tramo hasta el barranco d'Antonino la Sardinera, dejando a nuestra derecha la preciosa fortaleza árabe d'Alèdua (s. XII). Allí nos esperaba la subidita hormigonada al Portitxol (750 m al 10,5% de media). Luego seguiríamos hacia arriba, pero de una manera más tendida, hasta abandonar el camino de l'Estepar y adentrarnos, por senda, en el Plà de l'Estepar, sendear por la Cotrampa y bajar pegaditos al barranco del Tío Traca.
Mascletá es lo que hubo en ese momento. La rotísima salida del barranco (300 m al 12% de media) quemó todas las naves que podían quedar en nuestros músculos a esas alturas.


Pero la senda que nos quedaba (casi) nos hizo olvidar el dolor de piernas. Eso sí, si querías ir rápido, las manos volverían a sufrir. Qué gozada de senda, qué de rocas, qué de escalones (qué bueno llevar la mousse jajajaja)... y qué pronto llegamos al cruce con el río, hablando de esta bajada y de la marcha en general.
Unas risas al pasar por la plataforma sobre el agua y a pensar en el avituallamiento de la llegada.


Marcha de las de disfrutar, con muy buen ambiente, bien organizada y donde te vas a exigir tú y la bici va a trabajar de lo lindo. Estupenda jornada.


Con respecto a las clasificaciones:


Guiño, como siempre, a DoyoubikePACOM SystemsAAACapital y Talleres Gonzalo; nuestros patrocinadores.

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Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería: enlace.
Aquí puedes descargar el track de la marcha.



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Crónica de Paco Pérez

lunes, 10 de febrero de 2020

Marcha BTT La Pobla de Vallbona



Segunda prueba del Circuito MTB Valencia a la saca. Nada más y nada menos que 17 nos dimos cita debajo de la carpa del Club, para terminar la semana con un poco de dolor en las piernas.
95% del mismo recorrido ratonero que el año pasado (esta vez sin tantísimo aire), con Joseph y Zayra llamando a las puertas de los puestos de honor en sus respectivas categorías, todo el mundo pasó por el arco de meta salvo José Manuel, que tuvo la mala suerte de doblar la puntera del cambio.



Como palomitas dulces fuimos haciendo piña tras haber calentado por las calles que rodean la zona de salida/meta. Es fácil reconocer al grupo.
Primeros pasos (sí, pasos) hacia delante cuando separan las cintas de los cajones,trago de agua, un sinfín de pitidos sinónimo de que los GPS ya estaban grabando datos, zapatilla a la cala y a esperar que se deshiciera el 'tapón' de la gente que se pone fuera de la zona de salida y se quiere meter con calzador por no salir más atrás al haber llegado más tarde. Ains mare.



Venga. A dar pedales con brío, que ya se sabe como son los primeros kilómetros... En este caso picando hacia arriba (sin exageraciones) por el camino del Safareig, pasamos por el 'embudo' del túnel bajo la CV-35 sin problemas y a seguir rodando rápido, ya sabéis: ahora adelanto por aquí, me quedo encajonado y me pasan tres hasta que me uno a ese 'tren', etc.



Aunque ese esfuerzo de tratar de ganar posiciones fue casi inútil, ya que al llegar a la zona del Plantat, en una bajadita algo suelta, teníamos el taponaco. Lo que era una fila de a dos siguiendo el camino se convertía en una fila mora, cada cual bajándola por donde podía, gente protestando porque se apartaran quienes la bajaban a pie, gente entre los matorrales corriendo con la bici al hombro... un espectáculo, vamos.

Total, volvimos a acabar yendo de a uno bordeando un cercano campo de naranjos de camino al corral de Pataco.



Se acercaba. Sabíamos que tarde o temprano llegaría el primer repechón... en esas andábamos pensando mientras nos comíamos la senda pegada a una balsa de riego. Y así fue. Torcer a la izquierda y 550 m al 7,5% de media. La cima en el mirador del Tos Pelat, por pista arreglada... no había tapón... y tampoco en la trialerilla de bajada que le daba continuidad. Curiosamente, el tapó estaba en la rampita de salida del barranco que linda con la urbanización El Pouet.


 

Llegaba el turno de acoplarse en la bici y buscar la rueda buena. Ese kilómetro recto, asfaltado, ideal para rodar muy rápido... y para no bajar pulsaciones era el preámbulo de una larga senda en los aledaños de la urbanización La Lloma Llarga que nos regalaba más y más acumulado de camino a la Clotxa dels Lleons, aunque de manera intermitente.




Esa ganacia de acumulado ya se volvió constante cuando nuestras ruedas tocaron el arenoso camino dels Frares, pegadito al margen del barranco del Carraixet.
2,5 km de cogerse fuerte al manillar para mantener velocidad (con algún pequeño descanso para recuperar piernas), sobretodo en aquellos dos tramos de senda de unos 250 metros en que la pendiente media pasaba del 10%.




Ya en el camino del Barraquero, en la ladera Sur del Soldat, volvíamos al terreno rompepiernas para rodear por completo el Coto de Català. Sin descanso. Senda, camino, sube, baja, piedras, bosque... Vaya 9 kilómetros de estar pendiente de todo que culminarían con los 700 metros de subida (7% de media) al Tos Pelat desde la urbanización Els Racons, alcanzando la cota más alta del recorrido.
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Lo pedían las piernas y el recorrido nos lo dio (menos mal). Desde la Pedrera del Mono empezó un largo descenso por senda, fácil, sin complicaciones... te podías relajar mientras los cuádriceps se tomaban un respiro, porque aunque el terreno ya pintaba casi siempre descendente, había un par de 'sorpresitas' en El Safareig que nos tenían reservadas. Meter desarrollo y arreglado (con algo de sufrimiento, claro).



Tras rodear el campo de tiro algunos con más éxito que otros (que le pregunten a Ángel y Gerard que les llovían perdigones), el que llevaba detrás me preguntó: '¿Por aquí ya hemos pasado?' Efectivamente; estábamos a punto de volver a pasar por el túnel bajo la CV-35, es decir, que ya lo teníamos hecho. Las casas de La Pobla de Vallbona las teníamos justo delante, con el arco de meta listo para ser cruzado.



De cabeza a la carpa, colgar la bici e ir a la mesa correspondiente a por el bocadillo, naranjas o lo que se terciase. ¡Qué hambre! Hubo quien que le dieran un masaje le hizo más papel que llenarse el estómago, pero lo importante era reponer, comentar y echar unas risas ya que se había terminado el tiempo de esforzarse.



¿La tabla de tiempos? Por supuesto. Así es como quedamos la gente del Club:


Por último y no menos importante, darle las gracias a esos que no fallan nunca, nuestros patrocinadoresDoyoubikePACOM SystemsAAACapital y Talleres Gonzalo.

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Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería: enlace.
Y el vídeo de Gerard:





Aquí puedes descargar el track de la marcha.



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Crónica de Paco Pérez