sábado, 11 de mayo de 2019

De lo mejor del país: Maratón bajo Tiétar


Algo debe tener una marcha cuando, a pesar de haber sufrido durante 12 horas el año pasado, tienes claro que vas a volver. Eso nos ocurrió con la Maratón del Bajo Tiétar.
El pasado año fuimos 4 los miembros del Club que nos aventuramos a conocer esta marcha de la que tantas cosas buenas habíamos leído. Este año, la inscripción fue una verdadera lotería, ya que en pocos minutos habían volado las 2.000 plazas, dejando a muchísima gente fuera.
Este año éramos 5 los inscritos: Miguel Ángel García, Edu, Ramón, Salobre y César. Desgraciadamente, una lesión de rodilla dejaba fuera al Máster Salobre, por lo que de nuevo fuimos 4 los representantes del Club Ciclista Doyoubike.

Miguel llegó unos días antes y se encontró con puertos nevados, incluyendo el segundo que teníamos que subir, la Centenera. Afortunadamente las previsiones meteorológicas se cumplieron y el buen tiempo del jueves y viernes deshizo la nieve en las zonas por las que transcurría la marcha, dejando las cumbres enharinadas y un paisaje espectacular.
El viernes nos reunimos todos en el hotel y bajamos a Mombeltrán, pueblo desde donde salía la marcha este año (se turnan varios municipios de la Mancomunidad del Bajo Tiétar). Allí el ambiente era festivo, repleto de bikers y familiares que recogían dorsales y se hacían las fotos de rigor en el photo call. Tras dar una vuelta por el pueblo, volvimos al hotel para cenar y acostarnos pronto, convenía descansar bien.



El día amaneció frío, apenas 5 ó 6 grados, pero despejado. Desayuno, nervios,…da igual las marchas que lleves y que la conozcas, siempre hay nervios. El pueblo en el que nos alojábamos estaba a sólo 5 km de la salida y todo cuesta abajo por carretera. El día anterior dejamos mi coche en Mombeltrán, de forma que bajamos con mucha ropa para no enfriarnos y la dejamos en el coche. A las 8 y poco estábamos ya en medio del cajón blanco, el último en salir.


Salida puntual y pelotón denso durante los primeros kilómetros, rodando muy lento. En el km.5 comenzaba la ascensión al primer y más largo puerto del día, Pedro Bernardo. Subida tendida por pista ancha en buen estado, aunque pedregosa. Tras 20 km de subida al 4% que nos llevó a una cota de 1220 m, iniciamos una rápida bajada por carretera hasta la localidad de San Esteban del Valle. Desde ahí, el recorrido picaba siempre hacia arriba, discurriendo por pistas y rampas de hormigón, incluyendo una dura calzada romana que a más de uno se nos atragantó…


En el paso por Cuevas del Valle, el pueblo donde nos alojábamos, nos esperaba Sonia, la mujer de Edu, colocada estratégicamente en un angosto paso junto a la iglesia del pueblo. ¡Siempre viene bien que te animen!


El puerto de la Centenera no es excesivamente duro, pero la zona entre puertos es un constante sube y baja con rampas duras de hormigón y te va minando. A estas alturas de la marcha, km 50, ya rodamos dispersos y la subida es un reguero de bikers con más o menos problemas en las piernas. Tras unos 6 km al 6% de media y alguna rampa dura, el puerto se corona en un tramo de carretera. De nuevo bajada muy rápida que se inicia en asfalto y pasa luego a pista pedregosa que acaba en la localidad de El Arenal, desde donde se inicia un nuevo repecho de unos 3 km.



Al paso por El Hornillo se dividían las marchas larga y corta. Miguel y yo estábamos inscritos a la larga, pero finalmente decidimos disfrutar de la corta. Ya conocíamos la dureza de la larga del año pasado, y este año aún era algo más larga y con más desnivel. A la llegada ambos nos alegramos de haber tomado esta decisión.
Desde El Hornillo discurrimos por una bonita senda paralela al río, hasta llegar a Arenas de San Pedro, capital de la comarca y punto de partida de la edición 2018. Era el km.75 y conocía parte del terreno que venía, el ritmo era bueno y quedaban piernas. Comencé a subir El Berrocal por pista ancha y pendiente del 5%. Al llegar a la pequeña localidad de La Parra ya saboreaba el ambiente de meta, pero faltaba el regalito final. Los últimos 8 km eran una sucesión de repechos y rampones de hormigón que casi te pesaban más mentalmente que en las piernas. ¡Casi se veía Mombeltrán y seguíamos subiendo!


Pero finalmente entramos en el pueblo y cruzamos la meta, completando 91 kilómetros con 2350 m de desnivel positivo en 6h 42’. Medalla al cuello, grabada con nombre y tiempo, plato de patatas revolconas con huevo frito y panceta y toda la bebida que pudieras tragar. Uno del los mejores momentos del fin de semana, todos juntos en el parque junto al castillo de Mombeltrán, disfrutando de la comida y bebida y comentando las ‘mejores jugadas’ de la marcha. Contentos por haber acabado todos enteros, sin caídas ni incidentes mecánicos, de haber disfrutado de un tiempo extraordinario y de un entorno único…y pensando en reservar ya hotel en Candeleda para el 2020.


Marcha absolutamente recomendable que discurre por un paraje increíble. Pistas, sendas, hormigón y calzadas romanas. Subidas largas, rampones explosivos, bajadas duerme manos…Todo esto con una organización a la que no le hemos podido encontrar ni un solo fallo en estos dos años. Una comarca volcada en la prueba y los bikers, animando en cada pueblo, en cada subida dura. Sin duda, en 2020 volveremos.
Y como siempre, agradecer el apoyo de nuestros patrocinadores DoyoubikePACOM Systems, AAACapital, digitis y Talleres Gonzalo, como siempre, gracias por estar ahí.

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Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.

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Crónica de César López

viernes, 19 de abril de 2019

Marcha BTT Navajas


El Alto Palancia. Para quienes no tengan la suerte de conocer esta comarca, no os defraudará en absoluto si rodáis por ella. Precioso recorrido el de la IX Marcha BTT 'Rascaña' Navajas; trazado para el disfrute de unas 600 madrugadoras almas que nos reunimos en este pueblo pegado al río que da nombre a la comarca.
Todo sea dicho que unas estaban más en conexión con la parte carnal del cuerpo que otras, como por ejemplo la de Miguel Causera, que era incapaz de encontrar su coche una vez recogido el dorsal.


Mañana fresca, pero aunque el cielo pintaba bastante bien, a más de uno no se le había ido el frío de Villar.
Hora de formar tras el arco de salida (algunos apurando al máximo como Vladi)... y el alma de Miguel Causera, buscando su cuerpo. ¿Cómo explicaríais que habiéndote dejado el bidón en casa, salieras sin uno, con el agravante de que en la mesa de retirada de dorsal te daban a elegir entre llevarte una mochila, calcetines o ¡un bidón!? Pues eso.

Qué tranquilita fue la salida ¿verdad? Y angosta. Disfrutando de las callejuelas de Navajas, codo con codo con el resto de participantes, sin agobios por que te pasasen de cualquier modo... hasta la bajada a la fuente del Lugar para cruzar el Palancia, todo paz y armonía. Luego, se destapó la caja de Pandora. Abrir gas con una pared de 100 m al 16% de media, como que difícil. Mucho. Medio tapón, gente empujando las bicis, otros haciendo equilibrios para no descalar... por suerte, durante los siguientes 2 km (6% de media) ya la cosa se normalizó y cada cual medio buscó su lugar, de modo que en el camino de la Mojonada ya estábamos estirados.


Falso llano picando hacia abajo, marchando bastante alegres, hasta que nos desvían a la derecha por un camino que acabó siendo la primera sendita del día. Gritos a lo lejos que no presagiaban nada bueno y, efectivamente, tapón. Pues no estábamos tan estirados como parecía.
Chino-chano, con la bici de la potencia, estuvimos por allí como 10 minutos (en mi caso) hasta que se aclaró el panorama y pudimos acabar esta senda que enlazaría (tras una 'rampilla' de asfalto) con una segunda, por el corral de la Pedrera, dirigiéndonos por una empinada cuesta abajo asfaltada, de nuevo al Palancia, cerca de la fuente de la Bañola.


El camino del Quincallero nos valía de enlace con el siguiente tramo divertido, que no era otro que el que une la vereda del río con la Vía Verde de Ojos Negros. poco más de 600 metros de senda (9,5% de media) pasando por un tubo adoquinado (decir túnel creo que es demasiado generoso) bajo la CV-213 y las actuales vías del tren... con un rato de reposo esperando tu turno para llevar a la Vía Verde entre la Rocha y los Terreros.


El camino del Alto de Mira, que rodea uno de los cargadores de la Vía Verde, nos esperaba (1,4 km al 6.7% de media). Con unos conos colocados en el centro del mismo, que hacían pensar que, pasados unos cuantos kilómetros, volveríamos a pasar por allí.
Cumbre el el Alto Royo y por el 'asfalto' de la abuela de la actual A-23, se bajó rápido hasta el cruce con trazado del antiguo ferrocarril, donde la todavía superviviente caseta del guarda, nos mandaba a la izquierda, directos al inicio del camino de Mataburros (en término de Jérica) donde la música de ambiente intentaba amortiguar el impacto de lo que venía: 3,7 km al 6% de media o lo que es lo mismo, la subida a la loma del Mundo.


Dejada atrás la parte más dura (400 m  al 12,5% de media) torcíamos cerca del corral de Carabaseto para seguir subiendo, por pista, hasta el punto más alto de la ruta y empezar la tan esperada bajada que pedían ya las piernas. No demasiado larga, pero por una sendita de las que gusta hacer cuando vas algo fatigado y en la que prácticamente te quieres dejar caer y poco más.
Realmente no era lo que estábamos esperando. Esa larga bajada vendría tras 3 km de sube baja, por los Albares; a veces por camino a veces por senda... muy entretenido.


Y entonces, sí. Desde el corral de Juano, con algún punto que cambiaba la tendencia, más de 7 km picando hacia abajo, por las faldas del alto del Joven y el de Simonet, hasta llegar al paso bajo la A-23, el mismo por el iniciábamos la subida a la loma del Mundo, es decir, que cerrábamos el bucle.
El segundo y último avituallamiento estaba casi donde el primero, pero para llegar hasta él, se nos desvió por una revirada senda entre pinos delimitada con cintas para evitar los atajos (discurría como las colas de Portaventura) pero que estas daban un toque de competición realmente interesante.

 

En ese avituallamiento perdí al que había sido mi coequipier Fernando (AsBike) por detenerme a coger algo de comer, de modo que me quedé solo para afrontar los 1,5 km de subida (7,5% de media) que empezaban en la cola del pantano del Regajo y terminaba poco antes del cruce de la Cañada Real del Collado y Sabinar con el camino del Alto de Mira, que ya habíamos subido antes y por el que ahora bajaríamos a la Vía Verde de Ojos Negros. Ya avisaban las piernas que quedaban pocas reservas.

 

Rehicimos la senda para pasar por ese estrecho tubo y aparecer al lado del Palancia. Sí, Navajas estaba ahí mismo, pero quedaba una cuenta pendiente con el acumulado.
Pagamos una cantidad considerable en esa cuesta de asfalto que te dejaba las patas temblando (250 m al 13% de media) y seguimos saldando la deuda cuando, tras cruzar el barranco de Tensa, subimos hacia el alto de Rascaña (1 km al 10% de media).
Sin nada en el depósito, empezó uno de los tramos más bonitos no solo del recorrido, sino de todo el circuito: la vuelta por el Aljezar.
Un sendero angosto, pedregoso a tramos, pegado a la ladera de la montaña con la parte izquierda ofrecida a unas vistas espectaculares... con el salto de la Novia como punto final a ese descenso. Impresionante.


Yo pensaba que simplemente nos quedaba subir a las calles de Navajas por terreno liso, pero no, había traca final: el sendero que une varias de las fuentes de este municipio (la del Hierro, la Virgen de la Luz, la Peña, del Lugar y del Cañar) que contaba con el paso bajo las rocas, el puentecito de madera... Todo bien endulzado para que no nos doliesen esos amargos 200m al 11% de media que teníamos que recorrer antes de entrar a meta.



¿Qué nos quedaba? Pues ir juntándonos en la parte del 'recovery' para contarnos nuestra aventurilla particular y echarnos unas risas. Lo que se viene llamando 'hacer tiempo'. A Joseph le confirmaron su quinto puesto en Máster 30 y al Team Doyoubike-PACOM, nos llamaron al podio por ser el tercer equipo más numeroso, que luego parecía ser que no, que era empate, que no era... Es lo de menos. Lo importante es que los 14 que fuimos tuvimos una gran mañana de MTB.



Con respecto a la clasificación de la marcha, así quedamos:

A nuestros patrocinadores DoyoubikePACOM Systems, AAACapital, digitis y Talleres Gonzalo, como siempre, gracias por estar ahí.

Hasta la próxima.


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Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.
Este es el vídeo de Gerard:


Aquí puedes descargar el track de la marcha:




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Crónica de Paco Pérez.

miércoles, 10 de abril de 2019

Trobada BTT L'Alcudia


Después de una mala semana meteorológica y de trabajo, decido ir a la marcha que más cerca me pillaba: l'Alcudia.
Al final solo pudimos acudir Diego y yo pero, como siempre, alegría de encontrarnos: este Club tiene gente 10.
Saludos y abrazos para comentar sobre que llevar, dilema: ¿con o sin chaleco? (que todos los problemas fueran esos). 
Decidimos ir a la furgo para dejarlos y cuando volvimos, ya no cabía un alma en la salida, jajajajaja...  como siempre.



Aún así voy hacia delante para ir al final de todos y cuando menos me lo espero, el xic se había metido de los primeros y yo parlant a soles jajajaja
En fin. Pistoletazo y a bloque. Terreno de camino estrecho, caídas feas pero esto sigue. Al haberme enseñardo Diego el perfil, me confundí y pensé que era la misma de todos los años... pues no. Totalmente metida en sendas entrelazadas, interminables, quería más y más ¡qué manera de bajar y subir por sendas entre pinadas tupidas! La verdad, una de las mejores marchas que he hecho.




En la senda de bajada del paraje de la Garrofera, fue ya el cúlmen. Bajábamos un grupo y yo iba el primero, pensé que querían pasarme pero, cuando se lo dije, me dijeron que no, que hay iban de lujo. Eso me dio más alas, hasta tal punto que tiré a saco por esta senda larga con mucho flow y me los dejé, consiguiendo alcanzar un grupo numeroso que iba más adelante, ya para terminar, a plato, cara a l'Alcudia.
Personalmente muy buen tiempo (2:16:39).
Felicitar también a Diego por su puesto conseguido (58º general y 18º M40)

Y desde aquí proponer hacer esta marcha con el Club, es espectacular.

Gracias a nuestros patrocinadores: DoyoubikePACOM Systems, AAACapital, digitis y Talleres Gonzalo.

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Crónica de Miguel Causera.

jueves, 4 de abril de 2019

Jamón Bike (día 2 y último)


Maratón del domingo.
Ni ganas de empezar; encima durmiendo una hora menos pero, ¡qué leches! Nos vestimos y a la Guerra. El principio es igual que el sábado, así que sabemos que viene el famoso repecho de Navarrete. Seguimos con los repechos del sábado pero ahora nos desviamos para bajar a Luco de Jiloca en el km 20, donde está el primer avituallamiento.


Vamos lentos, tranquilos y disfrutando de la carrera con más corredores, pero el salir de Luco... ¡uf! Subidones por pista rota. Estás pistas solo las pisan los 4 todoterrenos de los cazadores y algunas ni eso. Te ponen a tope. Lástima que íbamos fundidos del sábado porque son unas subidas de las que disfrutas.
Cuando vemos que queda poco para llegar al avituallamiento y punto de control-corte en la famosa caseta de los cazadores, hoy si que había corte, nos empieza a llover. No es mucho, pero molesta.



En el avituallamiento, reunión estratégica. ¿Qué hacemos? Quedan 20 km... vamos a seguir y que sea lo que tenga que ser. Y qué acierto. No va a más pero cae lo justo para dejar un terreno espectacular.
Seguimos con más repechos hasta subir a la torre forestal donde empieza una senda de bajada que es de looocos. Es recta completamente pero con un desnivel del 20% de bajada seguro.
Después de esta senda por fin descansamos; esta vez mejoran las pistas para rodar y subimos casi todo el rato por una pista súper bonita, entre pinos, para llegar al alto Santa Bárbara y empezar una bajada por pista preciosa, donde nos enlazan con una senda... ¡¡oooh, qué senda!!! 
Preciosa, picando en bajada. Limpia, rápida y aunque bacheada es súper disfrutona. Mucha alegría teníamos en el cuerpo, cuando vemos que nos llevan a otra trampa. Ya decía yo que me parecían pocos los 1300 positivos que llevábamos, así que ale, a subir.



Cerró San Esteban. Por suerte antes de llegar arriba nos desvían a una senda de bajada súuuper divertida. Algo de miedo porque tiene piedra y está resbaladiza, pero una de esas sendas que te apetece volver a hacer.
Llegamos al pueblo del Poyo del Cid y de ahí ya por el río hasta llegar a Calamocha. 5km que se hacen eternos pero que nos dejamos las pocas fuerzas que nos quedan, ansiosos de terminar este maravilloso fin de semana de sufrimiento, risas y al final, solo al final. lágrimas de alegría



Me marque este reto hace un año cuando no llegué al corte, este año tenia que terminar no solo el sábado si no el domingo también. Y lo he conseguido. ¡El año que viene más!

Gracias a todos y cada uno de nuestros patrocinadores. Gracias por darme ese punto extra para acabar este gran fin de semana: DoyoubikePACOM Systems, AAACapital, digitis y Talleres Gonzalo.

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Todas las fotos de la prueba las tienes en la galería: álbum.

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Crónica de Carlos Dotor

miércoles, 3 de abril de 2019

El infierno helado de Villar del Arzobispo


¿El Circuito Serranía BTT 2019? Sí, claro... ya ha empezado. En Villar del Arzobispo. ¡Ah! que no fuiste. Ya... menudo pájaro. Si nos vamos conociendo, pataliebre. Con eso de que ponía una nube con gotitas en la app de tu móvil, fue razón de sobra. Pues te perdiste una buena... una buena helada. Vaya jornada dura pasamos nuestros siete y el resto (la gente del Maratón también está metida en el mismo saco).
Con el You never can tell del malogrado Chuck Berry, Ángel, Joseph y yo salíamos del coche y nos marcábamos un bailecillo a lo Pulp Fiction. Primeras risas de la mañana, necesarias para olvidarse de la climatología reinante en Villar.
Recogida de dorsales y ya con Gerard, José Manuel nos refugiamos en un bar (Ramón prefirió su coche).


La salida del Maratón nos hizo salir a preparar las cosas, ejecutar un calentamiento (por llamarlo de alguna manera) e ir a hacer compañía a Nico que estaba en el centro del arco de salida aguantando estoicamente la lluvia.
Poquita gente, pero con cuidado al principio debido al terreno mojado y a lidiar con esos primeros 13 km yendo hacia arriba, primero por asfalto y habiendo cruzado el barranco (curioso que a la izquierda sea el del Hontanar y a la derecha el de los Arenales), por pista, buscando el camino de calles a Villar, ya cerca del cerro del Trunquet.


Allí estaba la Meta Volante, tras las últimas canteras del Hontanar, después de un rampón (400 metros al 10,5% de media) para enlazar con el camino de Villar (más suave). Miradita al GPS y ¡OMG! ¿Será verdad que estamos dando pedales a 3ºC?
Unimos las casas de la Loma Parda con la de la Parra, de camino a la primera variante sustancial con respecto al recorrido del año pasado.
Por los Cerritos del Pincho barranco rodamos hasta la altura del barranco del Collado de Catalina, dando el pistoletazo de salida a la primera subida importante del día (2 km al 9,3% de media): la del collado de Catalina, pasando entre la Ceja del Rodeno y las Lomas de Barcelón.


De camino a la cima, había algo que no funcionaba. Bueno, algo... todo. Dolor en los brazos y las piernas que no acababan de rendir. Por no hablar de los dedos anular y meñique, que bueno, sabía que estaban ahí, pero sin sentirlos. 1ºC y sin dejar de llover. La cosa no pintaba demasiado bien y estábamos en el primer tercio de la distancia.
Pero como todo puede empeorar, empeoró. ¿Cómo? Pues poniendo el terreno hacia abajo. No era capaz de accionar los frenos con tacto y me costaba sujetar el manillar... y eso que la bajada siguiendo el curso del barranco de los Corcheteros no era complicada en absoluto (hacerla en sentido contrario, como el año pasado, es otra historia).


Por el camino de la Yesa, tocaba subir al corral de Los Pascualillos (3,5 km al 5% de media), donde nos habían colocado el primer avituallamiento. Mal. No había manera de entrar en calor ji siquiera subiendo. Seguíamos entre los 1-2ºC y la senda de Madrid estaba ahí, cortita, con zona de fotografía incluida, pero con la sensación de hormigueo en las manos y los brazos como barras, se me hizo larga.
Al salir al camino de Calles, cambio de chip. Acabarla con dignidad jajajaja


En este tramo de 2 km al 7% de media, de camino al cortafuegos, sólo hacía que mover los dedos de los pies, amasando el barro que llevaba dentro de la bota... de las manos, mejor no hablar... y la niebla que se unía a la fiesta, como los pulgares jajajaja. En la parte baja del cortafuegos ¿crees que era posible empujar la palanca del cambio para subir desarrollo? Por cierto, que volví a no poder subirlo encima de la bici. Pie a tierra, cachis. Eso no era lo preocupante, sino la bajada.


El corazón no respondía tampoco (el dedo, me refiero), así que coloqué los índices en las manetas de freno de modo que los accionasen con poco movimiento y para abajo durante 8 km, rodeando el cerro del Tormagal y con el paréntesis de la arenosa subida por senda técnica, al final de la cual estaba el segundo avituallamiento.
Nada de parar... si hubiese habido caldo caliente, igual, pero no... seguíamos a 3ºC.
A rodar por el camino de Villar pensando en la siguiente chinita que nos aparecería en el camino de la Losa (1,5 km al 6% de media) y con los brazos que tenían movimiento propio.


¡Oh, sorpresa! Nuevo cambio en el recorrido para nuestro uso y disfrute. Muy cerca del barranco de la Cueva de la Mora, nos hacían girar a la izquierda ¿por dónde? Un cartel rezaba 'Senda David', pero ¿por dónde diablos se mete ese tal David? Pues por una línea recta sobre roca deslizante (200 m al 14% de media). Sin pie a tierra... el cortafuegos no lo había podido subir, pero esta trocha no podría conmigo.
Lo malo es que llegando arriba solo podía pensar en cómo sería la bajada hacia la senda Armajuela que, además, está casi unida con la de Hontanar.


Antes de empezar la del Hontanar, me detuve: las manos. No era capaz de gobernar la bici... es que no podía ni sujetarlo con fuerza y con tanto barro resbaladizo... Me vino a la mente un programa de estos de supervivencia que hacen en la tele, en el que el hombre en cuestión, se calentaba manos para poder utilizar las herramientas estando en la nieve, mojado y sin fuego. ¿Cómo? Meándose en las manos. Dit i fet. En los siguientes y últimos 6 km volví a sentir los dedos ¡Ole!
Así pude afrontar con más garantías el Rock Garden (debían haberlo llamado Aquapark), que nos llevaba por medio de un riachuelo y la senda del Polvorín, donde el barro se había adueñado de todo... y forraría por completo nuestras piernas
Lo bueno fue ver las casas de Villar y meterse bajo techo como alma que lleva el diablo.


Allí la gente del U.C. Villar y la Cruz Roja, había habilitado un rinconcillo con cañones de calor y daban mantas y ropa seca a los que llegábamos. Más pronto o más tarde, todos llegamos, sin percances destacables, nos secamos (yo me lavé las manos), comimos... y de vuelta con el sofá+manta entre ceja y ceja.

Con respecto a la clasificación de la marcha, así quedamos:


Patrocinadores DoyoubikePACOM Systems, AAACapital, digitis y Talleres Gonzalo, MUCHAS gracias por vuestro calor jajajaja.

Hasta la próxima.


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Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.

Aquí puedes descargar el track de la marcha:


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Crónica de Paco Pérez.

martes, 2 de abril de 2019

Jamón bike (día 1)


Única prueba de España en juntar en un fín de semana una prueba ultramaratón el sábado y una de maratón el domingo. La ultramaratón son 130 km y entre 2600-2800 de desnivel positivo (depende del gps).

Saliendo de Calamocha por una pista rodadora con algún repecho para entrar en calor y prepararnos para lo bueno. Primer pueblo de paso: Navarrete. Nos meten por un rampón para salir del pueblo de entre el 25-30% en 50 m, donde muchos echan pie a tierra; yo lo salvo como puedo que aún estoy fresco, pero ahí no acaba la cosa. Hasta coronar el primer ascenso tooodo repechos sin descanso; al menos la bajada hasta Lechago nos deja coger aire, el justo, porque las bajadas por las pistas de aquella zona son rapidísimas y hay que ir con cuidado que hay mucha piedra, seguir la trazada súper importante.


Cruzamos Lechago y nos dirigimos a Burbáguena, camino otra vez por pistas típicas de la zona con bastante piedra y pasando por una zona súper bonita (no recuerdo el nombre): un barranco que el camino acaba en senda y vuelve a abrirse. Se hace 2 veces el sábado y es una bajada súper rápida y bonita.
Pasamos Burbáguena y ya llevamos 33 km y unos 800 d+. Estamos avisados que el primer tercio de carrera es duro, 42 km y 1200 d+ sin avituallamientos; ¡¡encima de sufrir nos hacen pensar y racionar!!

Seguimos subiendo repecho y ahora ya sí, llegada a Cuencabuena por el río que tenemos que ir cruzando unas cuantas veces, ¡suerte que no hacía mucho frío! Primera senda súper bonita y disfrutona aunque cortita para entrar en el pueblo y ¡¡por fin!!! vemos el primer punto de control y ¡trampa! Otra vez el río, pero ahora más profundo.
Agua hasta los tobillos y avituallamiento. Saqueamos de todo. Si algo tiene esta carrera es un avituallamiento increíble.


Salimos y primera trampa con el estómago lleno... subida a la Ermita. Un zigzag de locos que acaba en una trialera hecha aposta para hacernos sufrir. Bajada por senda y ¡ale!, más de lo mismo. Esta vez 15 km rapidísimos por pista hasta Cucalón, segundo punto de control y avituallamiento, esta vez rápido que no hemos hecho hambre. Y ahora sí que empieza lo bueno, nos metemos por campos de ganado... ni un descanso. Unos repechos de locos. Veías a la gente a lo lejos subir y oías quejas de todo tipo:”¡estos están locos!” “¡Nos quieren matar!” Y con razón. Solo hay que ver los perfiles de esa parte entre Cucalon y Bea.


Y para rematar, antes de llegar a Bea y hartos de subir (muertos pero contentos porque el paisaje es brutal), una trialera de bajada de las que les gustan a los pros: déjate caer y disfruta. Y llegamos a Bea; tercer punto de control y avituallamiento. Aquí sí que cargamos que hemos hecho muuucha hambre.
Nos adentramos en la segunda parte del infierno. Otra vez a subir. Otra vez a ver y escuchar a gente cagarse en todo lo cagable 😂 y no era para menos. Aquí se sube todo a base de repechos de desniveles descomunales y cuando crees que no hay más pues, otro.


Por suerte cuando llegamos arriba sabemos que está todo hecho. Bajadón interminable hasta Olaya donde tenemos el último avituallamiento y último punto de control. Llegamos con media hora de ventaja así que muebles salvados. Ya solo queda rodar y rodar hasta Luco de Jiloca donde aún nos queda algún regalito en forma de repecho y ya ¡si! Por fin camino de Calamocha por la vereda del río Jiloca. ¡Meta!
Lagrimas y 2 huevos fritos de recompensa ¡¡que saben a gloria!!

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Todas las fotos dela prueba en la galería: álbum.

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Crónica de Carlos Dotor