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miércoles, 15 de septiembre de 2021

10 picos (y piquillos) de Espadán



Anda y que no nos gusta decir la verdad al resto de participantes en la salida de una carrera... y si es alguien que conoces, más todavía. Que si no he entrenado, que si no he salido en semanas, que si blablabla. El candadito en Strava debería estar prohibido jajaja. La cosa es que al final solo uno sabe como está y el recorrido te pondrá en tu lugar lo quieras o no.
Esos comentarios sobre el estado de forma es lo que más se escuchaba mientras esperábamos que dieran la salida de los 10 picos de Espadán. Imagino que por tratarse de un recorrido exigente nadie quería mostrar sus debilidades al resto (ya sabéis, el orgullo...); la verdad es que lo era.

En 140 km la organización había comprimido 10 puertos para un total de 3000 metros acumulados. Aunque mejor sería decir alrededor de 3000, porque a mi me salieron 2806, la organización decía que eran 3300 y otros llegaron a meta con 3100. Es posible que los contaran la misma gente que estima la asistencia a las manifestaciones.
¿El recorrido? pues se podía dividir en dos bucles. El primero con tres puertos espaciados entre sí y el segundo que era donde estaba toda la fiesta.


Onda. 8 de la mañana y casi 350 bicicletas de las 700 inscrita, echan a rodar (una pena el tema de aplazamientos y cambios de fecha). Todas detrás del coche que neutralizaba el inicio de la prueba, aunque nunca pareció demasiado neutralizada al menos en la parte trasera. La cuestión es que habiendo pasado por Tales, frontera del Parque Natural de la Sierra Espadán, la carretera ya se puso hacia arriba y se nos vino encima el primer puerto al salir de Alcudia de Veo.



Cortito, con un pequeño descansillo antes de la parte que iba a hacer que las piernas entrasen en calor, porque ya aparecían las dobles cifras en el porcentaje. Todavía se rodaba en grupos ocupando todo el ancho dela carretera.
Bajada larga por Aín hacia Eslida, que ya conocéis y sin pararse en Casa Paquita, a por el segundo puerto.

Aquí ya se empezaron a desgajar los grupos (especialmente en la parte central), cada cual buscaba su verdadero ritmo, pero no había que descuidarse y quedarse solo. La razón es que tras el descenso por Chóvar y Azuébar, venía un tramo en el que rodar en grupo (más o menos numeroso), haría ahorrar unas fuerzas que luego deberías sacar de la mochila... de modo que nada de parar a rellenar bidones en el avituallamiento.


Nosotros éramos cuatro en el grupo y así llegamos a Castellnovo, con el terreno picando hacia arriba (realmente era el tercer puerto) desde muchos kilómetros atrás. Qué bueno ver a gente sentada en la calle viendo y aplaudiendo nuestro paso... algo que se repetía por todos los pueblos por donde pasamos.
Se engrosó la grupeta, pero tras Algimia de Almonacid, con el cuarto puerto en el punto de mira, de nuevo cada cual a la suya y todo el mundo a por La Nevera.



De esos 4,4 km los dos últimos son, bueno... mucho color naranja y rojo en la pantalla del GPS y algún puntito morado. No da esa sensación de puerto empinado por ser carretera ancha, bien asfaltada, etc, pero aquello agarra que da gusto.
Metido en la cassola, bajada larga de las de verdad. Primer bucle terminado; bucle que bien podía ser una salida de domingo (llevábamos 80 km con 1400 de acumulado). Pero estábamos a un poco más de la mitad de la prueba y haciendo un cálculo rápido, en 60 km tendríamos que acumular unos 1600 metros.
Parada obligatoria a rellenar los bidones en Tales, comer algo de fruta en el avituallamiento, echarse otra poca en el bolsillo y a remar.
Desvío a la izquierda para no entrar en Artesa y a por la cuarta perla del día:


Dejamos las carreteras anchas. Esta es del estilo a la zona de Canteras, con un paréntesis para que vaya sangre a las piernas. Ya empezaba a notarse el calor, por cierto.
Bajada a Ayódar y a por el Hors Catégorie del que todo el mundo hablaba, el puerto de Torralba del Pinar que, en realidad, era la suma de dos puertos encadenados, el del alto de Torralba del Pinar y el de la Tarallola.


Sin sombra por ningún lado esas rampas parecían no terminarse nunca y si encima le sumas que acababan de echar una capa de asfalto en la parte final el alto de Torralba del Pinar, el calor empezaba a ser asfixiante.
Levantabas la vista y veías puntitos de diferentes colores moviéndose despacio curvas arriba... por suerte los árboles estaban en la Taraolla que, aunque sus rampas eran similares a las subidas hace nada, se agradecía estar al resguardo del Sol... eso y haber parado en el avituallamiento de Torralba a rellenar y comer algo.

¿No echas de menos algo hasta ahora? ¿Verdad que en toda carrera que se precie hay preparada una emboscada? Pues el alto de Villamalur era la de este recorrido. Antes de llegar a Pavías se gira a la izquierda por un camino de bajada que me hizo entender la conversación entre dos en la salida. Le decía uno a otro:
- Al final te has pasado a los discos jajaja
- Claro no he tenido más remedio. Estoy todavía acostumbrándome.
- Ya verás lo bien te van a venir cuando bajes después de Higueras.

Razón no le faltaba. Aquello estaba llamando a las puertas del grável. Camino de dos metros de ancho, con asfalto agrietado, gravilla y piedras sueltas, pegotes de tierra seca... que conducía a la rambla de Artea. Abajo, te dolían más los brazos que las piernas.


Y una vez tocado fondo, para arriba por un camino de iguales condiciones y con pendientes que te hacían desear ver un 7, 8 o 9% en el GPS. Con todo puesto desde abajo y a que fuesen pasando los metros... no había otra.
Habiendo coronado, se baja entre pinares con curvas de herradura de camino a Villamalur, con un repecho trampa para llegar a las casas (600 metros al 10% de media).

Unos gritos y aplausos de los cuquillos después, bajábamos de camino al décimo puerto, el de Cascalls. ¡Ya solo quedaba uno! Y luego sería ya todo fácil para volver a Onda.

Fácil debido a que en este último puerto volvimos a hacer un grupito para afrontar los últimos kilómetros con el terreno picando un poquito hacia abajo, porque entre que íbamos apurando la reserva del depósito y el aire venía de cara, Onda no llegaba.


Pero llegó y tenía escondida una ensalada de pasta y melón para quien la encontrara jajaja.
Intensa. Sin descansos... pero como dice un buen conocido: esta ya no me la cuentan.
Gracias a Doyoubike, AAACapital, Talleres Gonzalo y PACOM por estar con nosotros durante esta travesía por el desierto, pero las carreras ¡han vuelto!.

jueves, 14 de marzo de 2019

III Marcha Cicloturista Tous


Las ruedas finas también reclaman su protagonismo esta temporada y no solo para entrenar (eso que nadie hace). La Vuelta Cicloturista a Valencia puso a tiro la III Marcha Cicloturista de Tous y nos convenció a ocho; nos convencimos unos a otros de que, con más o menos sufrimiento, se podía hacer. Predicción cumplida: hubo sufrimiento del que solo el que pedalea sabe. Dio igual que el objetivo marcado por cada uno, ya fuese acabarla, tiempo o posición: se tuvo que apretar los dientes para conseguirlo.
Quien lo llevó al extremo fue Martín, pero... ya llegaremos a eso.
Lo primero una buena dosis de abrazos de esos que, en palabras de Miguel Causera, recargan de energía, fotos y con las baterías a rebosar, escapar de Tous.


Escapar a velocidad, digamos, comedida, subiendo ya de primeras el collado de los Olivastros (3,5 km al 5,5% de media) y percatándonos de que el calor no iba a ser el normal para esta época del año. Cogí rueda de un hombre que, sin saberlo ahora, sería la que más vería a lo largo de todo el trazado, la de Julio (Pasarela - Lucciola El Vasco).
Grupo ya bastante estirado atravesando la presa de Tous, donde una cabra montesa se unió a la fiesta pasando de un lado a otro de la carretera, sin consecuencias para la gente que rodaba delante y se la encontró... no como un participante que se fue al suelo al intentar saltar uno de los badenes de plástico y casi hace montonera. Se levantó rápido y maldijo mirando la bici... Continuó, pero Martín vio cómo se lo llevaba la organización en el primer avituallamiento, para curarle.


Nosotros, mientras, a quitarnos de encima el irregular perfil hasta llegar a Quesa pasando antes por Navarrés. Ambos pueblos con gente (incluido el buen amigo de César, espero) en las aceras, por no decir las terrazas de los bares, animando nuestro paso.
Yo tuve la ¿suerte? de engancharme a un grupo que me llevó a la base de la Umbría (1,5 km al 8% de media), al otro lado del río Escalona, donde el año pasado me dijeron que ya estaba fuera de carrera... la misma sensación que tuvo Martín en esta zona, tuve yo.
A por las cuatro horquillas (una con fotógrafo) y descenso a Bicorp con el primer avituallamiento preparado, pero llevaba agua y el grupito todavía era numeroso y podía aguantarlo,de modo que a centrarse en no perder rueda durante la ascensión de las Pedrizas (4 km al 6% de media).


Cómo apretaba ya el Sol aquí y a medida que nos acercábamos a la parte alta, más viento... siempre de cara que no desapareció del todo hasta Dos Aguas. Venga subir y bajar y a sumar en el acumulado.
Mi grupo seguía a su ritmo, alto para mi, por lo que me quedé con los que se descolgaban y fuimos recogidos por otros, donde venía Antonio. Breve cruce de palabras y la ambulancia que nos pide paso, seguida de la moto de la Guardia Civil comunicándonos que la cabeza está a 15 km y que ya estamos fuera. Km 43.
A seguir, no era algo importante, de modo que al sube-baja a la rueda de Julio y, sin grupo, larga bajada a Millares habiendo rodeado la loma Pino del Pájaro.


La bajada hasta el Júcar es de las de saborear tanto porque, por fin, había distancia para dejarse caer y recuperar, como por las espectaculares vistas.
Se acabó el curveo al cruzar el puente sobre el río y empezó un nuevo escollo, la subida a Dos Aguas (4,5 km al 5,5% de media). Las piernas se quejaban cuando les volvías a exigir por esa ancha carretera, sobretodo en la entrada al pueblo, que era donde más picaba hacia arriba.
No había que perder el ritmo al llegar arriba, porque se enlazaba con el puerto de Fuente Real o, lo que es lo mismo, 6 km más hacia arriba.


La cabeza de Jota dijo que basta y decidió esperar a la furgoneta de la organización para que le trajera a meta; esto después de que Gerard hiciese una visita al pueblo para rellenar agua de la fuente del pueblo, pero antes de que Martín parase a reparar un pinchazo en la rueda trasera. Seguramente aquí le pasó el coche escoba, sin verlo, y le fue quitando la señalética y dando la orden de quitar los avituallamientos posteriores. Mal rollo.
Yo tuve la suerte de enganchar la rueda de Julio de nuevo que me llevó 'como un señor' y recogimos un par de cadáveres que también se unieron.
Las piernas dolían


Mientras íbamos de camino a Carlet, siguiendo el ritmo de dos morlacos que nos cogieron en Llombai y que pusieron la velocidad de crucero en 40 km/h, Martín tuvo que parar en una gasolinera a comprarse de beber y de comer para proseguir su odisea particular... y antes, Miguel Causera hacía lo posible por rodar a más de 43 km/h con su grupo. Cada cual con su infierno personal.
Atravesamos Carlet  y por el bacheado camino sin bajar ritmo, a l'Alcúdia.
Allí había avituallamiento, pero es que los de delante no levantaban la cabeza del manillar. No hicieron ni mención y, claro, dejar el grupo faltando más de 20 km... como que no. Tocaba seguir sufriendo su ritmo.

En el parte de la Acequia Real del Júcar, antes de Massalavés, se me enganchó un perrete en el gemelo izquierdo y, con todo el dolor de mi corazón, vi como el grupo se alejaba y me quedaba 'alone in the dark'. Por suerte a la salida de Alberic, con esos 6 km picando hacia arriba, me recogieron tres que venían más rápido y me enganché a ellos como a un clavo ardiendo.


Nada más pasar el arco de meta, intercambio de impresiones con Julio y a abrazarse con Miguel Causera, que ya estaba deambulando por la zona de avituallamiento (Antonio también había pasado ya por el control de tiempo y estaba cargando la bici en el coche), comentamos nuestros tiempos (contentísimo por haber bajado el del año pasado) y a sentarnos para esperar la llegada de los nuestros... a la sombra.


Nuestro espartano seguía rodando solo, preguntando cómo llegar a Tous, al tiempo que en meta iban retirando ya los hinchables, apagaban los fuegos de la cocina, etc... pero eso no quitó que le recibiéramos en meta como merecía tras la machada, se le preparase su 'recovery' y nos contase sus andanzas en este exigente recorrido.


Con respecto a los puestos y tiempos, algo secundario, así quedamos:


Gracias a DoyoubikePACOM Systems, AAACapitaldigitis y Talleres Gonzalo, patrocinadores que nos apoyaron, una vez más, en otra brutal jornada de ciclismo.

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Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.

Aquí puedes descargar el track de la marcha.


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Crónica de Miguel Causera y Paco Pérez.

jueves, 4 de octubre de 2018

La Titánica


Ya que estás de vacaciones, con la bici de carretera y hay una una marcha cicloturista en el pueblo de al lado, ¿cómo vas a decir que no? Pues eso mismo. Te lías la manta a la cabeza y a volar.
Eso es lo que pasó con La Titánica. ni más ni menos. Además, como te daban la posibilidad de elegir desde la hora de tomar la salida (en función de la media de velocidad que quisieras hacer) hasta los kilómetros a recorrer... efectivamente: salida lo más temprano posible y la distancia más larga jajajaja.
Bastantes legañas podían verse a las 7:40 esperando que el speaker nos diese el visto bueno. Todo muy tranquilo, muy zen... sin música de motivación (que hay gente, sabia, durmiendo) y a seguir la moto de la Guardia Civil.



Tuvimos unos 7 km de aclimatación antes de llegar al primero de los 5 puertos que tendríamos que degustar los participantes en el formato Gran Fondo, en concreto se trataba del puerto de Cabanes, calificado de 2ª categoría (6,3 km al 4,5% de media). La moto dejó cierta libertad para quieren querían subirlo de una manera más ligera. No es duro... para que os hagáis una idea, recuerda a un Oronet por cómo va serpenteando la carretera.
En la cortita bajada que acercó a Cabanes la moto ralentizó el ritmo y nos llevó 'de la mano' en dirección Benlloch por la CV-152. Aprovechar para bebes e incluso, se empezaban a escuchar voces porque lo que fue durante la subida, no se escuchaba un alma.
Lo rodeamos por el Oeste y de nuevo se nos dejó a nuestro aire, por la ancha carretera, enfilados hacia la Serra d'en Galceran (8,7 km al 4,5% de media) para coronar el puerto de la Bandereta (1ª categoría).



El que se despertó del todo aquí fue Lorenzo, que ya nos acompañaría durante todo el recorrido visto que ni una nube aparecía para manchar el cielo. De nuevo no es un puerto exigente, salvo por el ritmo que tú te quieras marcar, pero que guarda una sorpresita. El primer avituallamiento estaba ubicado en la plaza del pueblo. Yo pensé que era un poco pronto para detenerse (llevábamos 35 km y unos 850 de acumulado), así que con agua en los bidones, a seguir.
A seguir subiendo, porque aunque la salida del pueblo en bajada puede despistar, los carteles que anuncian la cota más alta, están a 3 km (el último al 6% de media).



Desde allí, ahora sí, barbilla al manillar y a disfrutar del descenso. Empinado, con buen asfalto y vistas privilegiadas en el primer tramo. ¡Eh! Nos habíamos olvidado de la moto que abría la carrera... Allí que apareció de nuevo para juntarnos antes de torcer por la CV-15 y seguir, casi sin dar pedales, hasta el núcleo de Els Ibarsos. Tiempo de refrescarse, bajar pulsaciones y estar bien pendiente de tus compañeros de pelotón.
Abro paréntesis aquí.
Fuimos 9 kilómetros tras la moto (poquito más de 15 minutos). Distancia que mucha gente dedicó a protestar por esta situación. Amosaver, so ansias. Si por seguridad tienen que llevar a 300 ciclistas agrupados por una carretera que está abierta al tráfico, no hay más que hablar. ¿Acaso crees que si no hubiese ese control la gente rodaría como debe hacerlo ¿Qué ganas con ir metiéndote entre huecos, adelantando por el carril izquierdo y metiéndote de repente, obligando a dar frenazos a todo el mundo o dar un bandazo por ganar 10 metros? ¡Ah! Que has pagado y tienen que cerrar la carretera durante, al menos 3 horas... vale. Buen argumento. ¡Bravo!



Sigo con lo nuestro. En esta edición no se concedieron los permisos para subir el durísimo puerto de las Minas, de modo que la organización lo cambió por el de Culla. Conocía esa zona porque formaba parte del Desafío Titánico que recorrí (en coche auxiliar) allá por el mes de mayo, asistiendo a dos buenos amigos que, a la postre, fueron los Campeones de España de Ultrafondo.
El caso es que para llegar a la base del puerto propiamente dicho, en las afueras de la Torre d'En Besora, hay una 'aproximación' de 10 km, prácticamente siempre ascendente con falsos puertecitos que te van desgastando como quien no quiere la cosa: ahora 1,4 km al 6%, luego te pido hacer 1 km al 5%, más tarde te castigo con 3,5 km al 4,5% (siempre pendientes medias)... Calentando motores si es que no andaban calientes ya.
(Por cierto, la moto de cabeza, desaparecida ya).



Vamos con el puerto de Culla (1ª categoría). De nuevo subíamos por carretera ancha, sin el beneficio de la sombra pero con la recompensa de ver, metros más arriba, por dónde seguían subiendo los que llevaban los maillots del Kelme. Despacito y buena letra, que hay tres zonas antes de tacharlo de la lista.
La primera (3,7% al 5% de media) acababa justo en el segundo avituallamiento. Ahora sí, parada para rellenar y comer algo de fruta y dátiles incluso mientras te deshacías del segundo tramo y cruzabas el puente del Matissal tras haberte regalado una bajadita... pero, amigo, cruzar un barranco no iba a salir gratis. Peaje: 1,2 km al 7,3% de media.
Enlazamos con la CV-166 justo al coronar y en el tramo antes de que empezase la bajada, mientras recuperas el resuello, me enganchó un pequeño grupito donde venía Antonio. '¡Únete!' Me dijo. Y eso hice.
Descenso muy rápido que continuaba, con terreno favorable, en dirección Atzeneta. Ahí agradecí lo de estar protegido en el grupo.



Se acercaba lo bueno. Llevábamos ya 85 km con 1800 de acumulado cuando torcimos a la derecha por la pista del Sòl del Terme, iniciando el puerto de El Collao (1ª categoría). No valía la pena pensar que eran 16 km, pasando por Benafigos, antes de llegar a la cota más alta de la jornada (1003 m). Lo único centrarse en salvar, de uno en uno, los tres escalones: - el primero (5,1 km al 4% de media) por camino entre gravilla prensada/asfalto.
- el segundo (4,5 km al 6,5% de media) ya por el asfalto de la CV-169.
- el tercero (4,2 km al 3,5% de media), pasado Benafigos, a modo de sorpresa tras el avituallamiento.
En esta parte Antonio desapareció por el horizonte... pero tuve la inmensa suerte de volver a encontrarme con Luciano en la parte final de la ascensión. No sé qué hubiera hecho sin él. No en la vertiginosa bajada que nos llevó a Atzeneta, sino después.



Nos quedaban dos puertos por delante. El de la Bassa (2 km al 5% de media), nada más salir de las calles del pueblo y el de Cabanes (2,8 km al 3% de media), que subiríamos por su otra vertiente. Quizá no eran tanto problema los puertos, sino el terreno que los comunicaba: 14 km con bastante viento en contra y donde cualquier subida, ya era algo más que un reto.
Luciano tiró de mi hasta la base del puerto de Cabanes donde le 'di permiso' para ir por su cuenta y yo ya acabé de cubrir la distancia hasta Oropesa a mi ritmo para un total de 7 horas.¿Lo siguiente? A disfrutar del Bufet libre con Antonio, Pedro Albaladejo, Luciano, José y Mar... Ganado lo teníamos.
Y si nosotros hemos vuelto de las vacaciones, ellos, nuestros patrocinadores, no dejaron de estar ahí, apoyándonos en todoDoyoubikePACOM SystemsEdetania Personal Bankers, Talleres Gonzalo y digitis. Gracias.

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Si quieres ver las fotos de la marcha, las tienes en la galería.

Aquí puedes descargar el track de la marcha.






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Crónica de Paco Pérez.

jueves, 5 de julio de 2018

QH '18. El C.C. Doyoubike-PACOM en una de las grandes


Tenía que llegar. Uno se va viniendo arriba y acaba inscrito en una de las marchas cicloturistas más míticas del calendario nacional: la Quebrantahuesos. Sólo el nombre ya infunde respeto.
Todo empezó ‘jugando’ en la ruleta del sorteo, a mediados de enero. Más de 12.000 pre-inscritos para poco más de 8.000 plazas. Bueno, si no nos toca ya tenemos un año de ‘antigüedad’ de cara a la inscripción directa… hubo suerte, aunque algunos no sabíamos si había sido buena o mala.


Donde sí hubo buena suerte fue en el alojamiento. Miguel Ángel García fue insistente y consiguió reservar un adosado en el mismo Sabiñánigo, lo cual nos iba a ahorrar horas de madrugón y coche.
Así pues, el Club Ciclista Doyoubike-PACOM iba a llevar una buena representación a su primera Quebrantahuesos: Iván ‘Bogavante’, Nico Herciu, Rado Kirov, Edu Díaz, Alberto Peyró, Miguel Ángel García y César López. Cada uno con sus objetivos y todos con mucha ilusión.


El tiempo pasó volando y cuando quisimos darnos cuenta, ya estábamos camino a Sabiñánigo. Una vez descargadas maletas y bicis nos dirigimos al recinto ferial donde se ubican los stands de los patrocinadores y la enorme carpa de entrega de dorsales. El ambiente a primera hora de la tarde era fantástico y una vez recogida la bolsa del corredor (muy buena, por cierto) y de posar con el crack José Antonio Hermida, nos volvimos a casa y salimos a rodar un rato. La cena se la curró Iván (gracias, chef) y bien pronto estábamos ya en la cama.

A las 6 de la mañana ya estábamos todos en pie. La casa era un ir y venir de desayunos, barritas, geles, bidones… Muchos nervios para no dejarnos nada y llegar pronto a la salida. A las 6:45 ya estábamos situados en el último cajón, salvo Edu y Alberto que habían vuelto a casa por un olvido. Pronto dejamos de ser los últimos, era impresionante ver la cantidad de bikers que llenaban las calles. A las 7:15 se daba la salida, aunque tardamos casi media hora más en cruzar el arco de salida. Play al Garmin y a poner mil ojos, se rueda muy rápido y somos muchos.

Pronto dejamos de ver a los del Team, como estaba previsto. Nada más salir de Sabiñánigo en dirección a Jaca, también perdí a Miguel, era imposible mantenerse juntos en un pelotón tan grande que luego va disgregándose y volviendo a juntarse mientras rodamos por la autovía a más de 40km/h. Es el tramo más peligroso y lo pudimos comprobar viendo cómo las ambulancias asistían a varios ciclistas que habían tenido caídas bastante feas.
Pasando Jaca se inicia el ascenso a Somport. Es un puerto largo (27 Km desde Jaca) con una pendiente media del 3% y máximas sobre el 8%. Los primeros kilómetros se suben bien, y más yendo en pelotón, pero a partir de Canfranc la cosa ya se va complicando hasta coronar a 1.630 metros de altitud, en la estación de esquí de Candanchú. A destacar la gran aglomeración de público en los últimos kms del puerto, uno se siente como en una gran vuelta.


La bajada, ya en territorio francés, es muy rápida y a esas horas el chubasquero viene muy bien. Durante 40 kilómetros seguimos bajando hasta llegar a Escot, donde giramos a la derecha y nos encontramos con las primeras rampas del ogro de la QH, el Marie Blanc. Es un puerto de 8,4 Km al 8% de media, con dos partes muy bien diferenciadas. Los primeros 4 Km con pendientes entre el 4% y 6% y los 4 últimos infernales que no bajan del 10% y con rampas del 14%.
A estas alturas el calor ya empieza a ser un problema. Superamos los 25ºC, zona angosta en la que no corre ni una pequeña brisa y humedad es alta. Entiendo por qué a los últimos kilómetros le llaman “El valle del silencio”. Afortunadamente la semana antes monté un 32, con menos dientes habría sido incapaz de subir el bicho. Pero todo acaba y el Marie Blanc no iba a ser menos. Mientras me hacía la foto de rigor con el cartel del puerto, llega Miguel, que había pinchado dos veces. Iniciamos el descenso juntos y paramos en el avituallamiento del km103.

Rodando ya en dirección Sur camino de España, a la altura de Lauruns empezaríamos a ascender al verdadero juez de la Quebrantahuesos, el Portalet. Se trata de un monstruo de casi 29 Km que asciende 1261 m hasta una cota de 1799 metros, con una pendiente media del 4,46% y máximas de casi el 8%. No es un puerto duro en sí, pero cuando te lo encuentras en el kilómetro 115 con 2000 de acumulado…
La ascensión se hace eterna. En mi caso son casi 3 horas de subida, con calor y ya muchos kilómetros en las piernas. Pero no todo eran penurias, el paisaje era simplemente impresionante. A medida que ascendíamos pasamos por la presa de Fabrèges, tras la que hay casi 2 km de falso llano antes de afrontar los últimos y más duros kilómetros del puerto. En el avituallamiento del km 154 nos dijeron que íbamos justos para pasar el corte en Hoz de Jaca a las 16:30… ¡Más presión!

Finalmente, coroné Portalet (Miguel se me escapó en los últimos kilómetros) y me lancé camino a Hoz de Jaca en uno de los descensos más rápidos que he hecho nunca… ¡Tenía que pasar el corte como fuera!
Por los pelos, a las 16:28, cruzaba el control y respiraba. Sólo faltaba la ‘tachuela’ de Hoz de Jaca para completar los puertos de la jornada. Volví a enlazar con Miguel en las primeras rampas. Puerto corto, apenas 2,3 Km, pero un 8% medio y un par de rampas al 12%. A estas alturas, cualquier repecho se hace un mundo. Las últimas rampas de hormigón asustan, pero no vamos a flaquear ahora, el resto es cuesta abajo…
Vuelvo a perder a Miguel en los últimos metros de la subida y paro sin prisas en el avituallamiento; no quiero quedarme vacío camino a Sabiñánigo. La bajada es tendida y rodamos rápido, con cuidado de no distraernos y estropear la marcha al final. Camino de Biescas cojo un grupo de 5 corredores y enfilamos hacia Sabiñánigo dando lo que nos queda. Un último repecho antes de entrar en el pueblo nos deja las piernas doloridas, pero ya nadie nos quita la sonrisa de la cara. En las calles de Sabiñánigo la gente aplaude y anima a cada uno de los que vamos llegando. Somos de los últimos, pero no hemos hecho ni un metro menos de distancia o desnivel que los demás.

Finalmente, tras 10h 25’ cruzo la meta. Han sido 195 km con 3.525 m de desnivel positivo, sin incidencias, sufriendo y disfrutando… una verdadera jornada épica de ciclismo.
Por delante, los otros compañeros firmaban un resultado realmente impresionante: Rado (7h 7’), Nico (7h 7’), Ibán (7h 19’), Alberto (8h 55’) y Edu (8h 55’), Miguel (10h16’) y yo (10h25’).
Lo mejor de todo, el fantástico fin de semana de camaradería, convivencia, risas y más risas. Disfrutando de un entorno único y de nuestra pasión, y consiguiendo una muesca de las buenas en nuestra culata de marchas. Una de las grandes, la Quebrantahuesos.

Por último, agradecer todo el apoyo que recibimos de nuestros espónsors: DoyoubikePACOM SystemsEdetania Personal Bankers, Talleres Gonzalo y digitis  los ánimos del resto de compañeros del club.

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Si quieres ver las fotos de la marcha, las tienes en la galería.

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Crónica de César López.