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miércoles, 15 de septiembre de 2021

10 picos (y piquillos) de Espadán



Anda y que no nos gusta decir la verdad al resto de participantes en la salida de una carrera... y si es alguien que conoces, más todavía. Que si no he entrenado, que si no he salido en semanas, que si blablabla. El candadito en Strava debería estar prohibido jajaja. La cosa es que al final solo uno sabe como está y el recorrido te pondrá en tu lugar lo quieras o no.
Esos comentarios sobre el estado de forma es lo que más se escuchaba mientras esperábamos que dieran la salida de los 10 picos de Espadán. Imagino que por tratarse de un recorrido exigente nadie quería mostrar sus debilidades al resto (ya sabéis, el orgullo...); la verdad es que lo era.

En 140 km la organización había comprimido 10 puertos para un total de 3000 metros acumulados. Aunque mejor sería decir alrededor de 3000, porque a mi me salieron 2806, la organización decía que eran 3300 y otros llegaron a meta con 3100. Es posible que los contaran la misma gente que estima la asistencia a las manifestaciones.
¿El recorrido? pues se podía dividir en dos bucles. El primero con tres puertos espaciados entre sí y el segundo que era donde estaba toda la fiesta.


Onda. 8 de la mañana y casi 350 bicicletas de las 700 inscrita, echan a rodar (una pena el tema de aplazamientos y cambios de fecha). Todas detrás del coche que neutralizaba el inicio de la prueba, aunque nunca pareció demasiado neutralizada al menos en la parte trasera. La cuestión es que habiendo pasado por Tales, frontera del Parque Natural de la Sierra Espadán, la carretera ya se puso hacia arriba y se nos vino encima el primer puerto al salir de Alcudia de Veo.



Cortito, con un pequeño descansillo antes de la parte que iba a hacer que las piernas entrasen en calor, porque ya aparecían las dobles cifras en el porcentaje. Todavía se rodaba en grupos ocupando todo el ancho dela carretera.
Bajada larga por Aín hacia Eslida, que ya conocéis y sin pararse en Casa Paquita, a por el segundo puerto.

Aquí ya se empezaron a desgajar los grupos (especialmente en la parte central), cada cual buscaba su verdadero ritmo, pero no había que descuidarse y quedarse solo. La razón es que tras el descenso por Chóvar y Azuébar, venía un tramo en el que rodar en grupo (más o menos numeroso), haría ahorrar unas fuerzas que luego deberías sacar de la mochila... de modo que nada de parar a rellenar bidones en el avituallamiento.


Nosotros éramos cuatro en el grupo y así llegamos a Castellnovo, con el terreno picando hacia arriba (realmente era el tercer puerto) desde muchos kilómetros atrás. Qué bueno ver a gente sentada en la calle viendo y aplaudiendo nuestro paso... algo que se repetía por todos los pueblos por donde pasamos.
Se engrosó la grupeta, pero tras Algimia de Almonacid, con el cuarto puerto en el punto de mira, de nuevo cada cual a la suya y todo el mundo a por La Nevera.



De esos 4,4 km los dos últimos son, bueno... mucho color naranja y rojo en la pantalla del GPS y algún puntito morado. No da esa sensación de puerto empinado por ser carretera ancha, bien asfaltada, etc, pero aquello agarra que da gusto.
Metido en la cassola, bajada larga de las de verdad. Primer bucle terminado; bucle que bien podía ser una salida de domingo (llevábamos 80 km con 1400 de acumulado). Pero estábamos a un poco más de la mitad de la prueba y haciendo un cálculo rápido, en 60 km tendríamos que acumular unos 1600 metros.
Parada obligatoria a rellenar los bidones en Tales, comer algo de fruta en el avituallamiento, echarse otra poca en el bolsillo y a remar.
Desvío a la izquierda para no entrar en Artesa y a por la cuarta perla del día:


Dejamos las carreteras anchas. Esta es del estilo a la zona de Canteras, con un paréntesis para que vaya sangre a las piernas. Ya empezaba a notarse el calor, por cierto.
Bajada a Ayódar y a por el Hors Catégorie del que todo el mundo hablaba, el puerto de Torralba del Pinar que, en realidad, era la suma de dos puertos encadenados, el del alto de Torralba del Pinar y el de la Tarallola.


Sin sombra por ningún lado esas rampas parecían no terminarse nunca y si encima le sumas que acababan de echar una capa de asfalto en la parte final el alto de Torralba del Pinar, el calor empezaba a ser asfixiante.
Levantabas la vista y veías puntitos de diferentes colores moviéndose despacio curvas arriba... por suerte los árboles estaban en la Taraolla que, aunque sus rampas eran similares a las subidas hace nada, se agradecía estar al resguardo del Sol... eso y haber parado en el avituallamiento de Torralba a rellenar y comer algo.

¿No echas de menos algo hasta ahora? ¿Verdad que en toda carrera que se precie hay preparada una emboscada? Pues el alto de Villamalur era la de este recorrido. Antes de llegar a Pavías se gira a la izquierda por un camino de bajada que me hizo entender la conversación entre dos en la salida. Le decía uno a otro:
- Al final te has pasado a los discos jajaja
- Claro no he tenido más remedio. Estoy todavía acostumbrándome.
- Ya verás lo bien te van a venir cuando bajes después de Higueras.

Razón no le faltaba. Aquello estaba llamando a las puertas del grável. Camino de dos metros de ancho, con asfalto agrietado, gravilla y piedras sueltas, pegotes de tierra seca... que conducía a la rambla de Artea. Abajo, te dolían más los brazos que las piernas.


Y una vez tocado fondo, para arriba por un camino de iguales condiciones y con pendientes que te hacían desear ver un 7, 8 o 9% en el GPS. Con todo puesto desde abajo y a que fuesen pasando los metros... no había otra.
Habiendo coronado, se baja entre pinares con curvas de herradura de camino a Villamalur, con un repecho trampa para llegar a las casas (600 metros al 10% de media).

Unos gritos y aplausos de los cuquillos después, bajábamos de camino al décimo puerto, el de Cascalls. ¡Ya solo quedaba uno! Y luego sería ya todo fácil para volver a Onda.

Fácil debido a que en este último puerto volvimos a hacer un grupito para afrontar los últimos kilómetros con el terreno picando un poquito hacia abajo, porque entre que íbamos apurando la reserva del depósito y el aire venía de cara, Onda no llegaba.


Pero llegó y tenía escondida una ensalada de pasta y melón para quien la encontrara jajaja.
Intensa. Sin descansos... pero como dice un buen conocido: esta ya no me la cuentan.
Gracias a Doyoubike, AAACapital, Talleres Gonzalo y PACOM por estar con nosotros durante esta travesía por el desierto, pero las carreras ¡han vuelto!.

jueves, 14 de marzo de 2019

III Marcha Cicloturista Tous


Las ruedas finas también reclaman su protagonismo esta temporada y no solo para entrenar (eso que nadie hace). La Vuelta Cicloturista a Valencia puso a tiro la III Marcha Cicloturista de Tous y nos convenció a ocho; nos convencimos unos a otros de que, con más o menos sufrimiento, se podía hacer. Predicción cumplida: hubo sufrimiento del que solo el que pedalea sabe. Dio igual que el objetivo marcado por cada uno, ya fuese acabarla, tiempo o posición: se tuvo que apretar los dientes para conseguirlo.
Quien lo llevó al extremo fue Martín, pero... ya llegaremos a eso.
Lo primero una buena dosis de abrazos de esos que, en palabras de Miguel Causera, recargan de energía, fotos y con las baterías a rebosar, escapar de Tous.


Escapar a velocidad, digamos, comedida, subiendo ya de primeras el collado de los Olivastros (3,5 km al 5,5% de media) y percatándonos de que el calor no iba a ser el normal para esta época del año. Cogí rueda de un hombre que, sin saberlo ahora, sería la que más vería a lo largo de todo el trazado, la de Julio (Pasarela - Lucciola El Vasco).
Grupo ya bastante estirado atravesando la presa de Tous, donde una cabra montesa se unió a la fiesta pasando de un lado a otro de la carretera, sin consecuencias para la gente que rodaba delante y se la encontró... no como un participante que se fue al suelo al intentar saltar uno de los badenes de plástico y casi hace montonera. Se levantó rápido y maldijo mirando la bici... Continuó, pero Martín vio cómo se lo llevaba la organización en el primer avituallamiento, para curarle.


Nosotros, mientras, a quitarnos de encima el irregular perfil hasta llegar a Quesa pasando antes por Navarrés. Ambos pueblos con gente (incluido el buen amigo de César, espero) en las aceras, por no decir las terrazas de los bares, animando nuestro paso.
Yo tuve la ¿suerte? de engancharme a un grupo que me llevó a la base de la Umbría (1,5 km al 8% de media), al otro lado del río Escalona, donde el año pasado me dijeron que ya estaba fuera de carrera... la misma sensación que tuvo Martín en esta zona, tuve yo.
A por las cuatro horquillas (una con fotógrafo) y descenso a Bicorp con el primer avituallamiento preparado, pero llevaba agua y el grupito todavía era numeroso y podía aguantarlo,de modo que a centrarse en no perder rueda durante la ascensión de las Pedrizas (4 km al 6% de media).


Cómo apretaba ya el Sol aquí y a medida que nos acercábamos a la parte alta, más viento... siempre de cara que no desapareció del todo hasta Dos Aguas. Venga subir y bajar y a sumar en el acumulado.
Mi grupo seguía a su ritmo, alto para mi, por lo que me quedé con los que se descolgaban y fuimos recogidos por otros, donde venía Antonio. Breve cruce de palabras y la ambulancia que nos pide paso, seguida de la moto de la Guardia Civil comunicándonos que la cabeza está a 15 km y que ya estamos fuera. Km 43.
A seguir, no era algo importante, de modo que al sube-baja a la rueda de Julio y, sin grupo, larga bajada a Millares habiendo rodeado la loma Pino del Pájaro.


La bajada hasta el Júcar es de las de saborear tanto porque, por fin, había distancia para dejarse caer y recuperar, como por las espectaculares vistas.
Se acabó el curveo al cruzar el puente sobre el río y empezó un nuevo escollo, la subida a Dos Aguas (4,5 km al 5,5% de media). Las piernas se quejaban cuando les volvías a exigir por esa ancha carretera, sobretodo en la entrada al pueblo, que era donde más picaba hacia arriba.
No había que perder el ritmo al llegar arriba, porque se enlazaba con el puerto de Fuente Real o, lo que es lo mismo, 6 km más hacia arriba.


La cabeza de Jota dijo que basta y decidió esperar a la furgoneta de la organización para que le trajera a meta; esto después de que Gerard hiciese una visita al pueblo para rellenar agua de la fuente del pueblo, pero antes de que Martín parase a reparar un pinchazo en la rueda trasera. Seguramente aquí le pasó el coche escoba, sin verlo, y le fue quitando la señalética y dando la orden de quitar los avituallamientos posteriores. Mal rollo.
Yo tuve la suerte de enganchar la rueda de Julio de nuevo que me llevó 'como un señor' y recogimos un par de cadáveres que también se unieron.
Las piernas dolían


Mientras íbamos de camino a Carlet, siguiendo el ritmo de dos morlacos que nos cogieron en Llombai y que pusieron la velocidad de crucero en 40 km/h, Martín tuvo que parar en una gasolinera a comprarse de beber y de comer para proseguir su odisea particular... y antes, Miguel Causera hacía lo posible por rodar a más de 43 km/h con su grupo. Cada cual con su infierno personal.
Atravesamos Carlet  y por el bacheado camino sin bajar ritmo, a l'Alcúdia.
Allí había avituallamiento, pero es que los de delante no levantaban la cabeza del manillar. No hicieron ni mención y, claro, dejar el grupo faltando más de 20 km... como que no. Tocaba seguir sufriendo su ritmo.

En el parte de la Acequia Real del Júcar, antes de Massalavés, se me enganchó un perrete en el gemelo izquierdo y, con todo el dolor de mi corazón, vi como el grupo se alejaba y me quedaba 'alone in the dark'. Por suerte a la salida de Alberic, con esos 6 km picando hacia arriba, me recogieron tres que venían más rápido y me enganché a ellos como a un clavo ardiendo.


Nada más pasar el arco de meta, intercambio de impresiones con Julio y a abrazarse con Miguel Causera, que ya estaba deambulando por la zona de avituallamiento (Antonio también había pasado ya por el control de tiempo y estaba cargando la bici en el coche), comentamos nuestros tiempos (contentísimo por haber bajado el del año pasado) y a sentarnos para esperar la llegada de los nuestros... a la sombra.


Nuestro espartano seguía rodando solo, preguntando cómo llegar a Tous, al tiempo que en meta iban retirando ya los hinchables, apagaban los fuegos de la cocina, etc... pero eso no quitó que le recibiéramos en meta como merecía tras la machada, se le preparase su 'recovery' y nos contase sus andanzas en este exigente recorrido.


Con respecto a los puestos y tiempos, algo secundario, así quedamos:


Gracias a DoyoubikePACOM Systems, AAACapitaldigitis y Talleres Gonzalo, patrocinadores que nos apoyaron, una vez más, en otra brutal jornada de ciclismo.

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Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.

Aquí puedes descargar el track de la marcha.


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Crónica de Miguel Causera y Paco Pérez.

jueves, 8 de noviembre de 2018

La Sierra de Espadán de cabo a rabo


Cuando se planteó esta ruta en el brainstorming de la reunión para definir el calendario de salidas, nos pareció una barbaridad por el tema del acumulado, pero ahora puedo decir que mereció la pena todos y cada uno de los metros que ascendimos en esta jornada para enmarcar. Gracias César por el aporte, de verdad.
A Vall d'Uixó nos fuimos Luis, Miguel Ángel García, Edu, Gerard, Martín y yo, con bastante fresco cuando salías del coche para montar la bici (después de decidir dónde diablos aparcarlos).



La jornada se presentaba maratoniana y (casi) estábamos preparados. Lo importante era no cebarse al principio e ir degustando los puertos que tendríamos que superar; nueve picos destacaban en el perfil de la ruta y puestos a empezar, ¿porqué no empezar ya subiendo el primero nada más empezar, así, a pelo? Pues eso, dirección Alfondeguilla a cumplir con el Marianet (4,5 km al 5% de media) que nos daba una subida constante y por buen asfalto para ir entrando en materia.



La ropa que nos medio-sobraba en la subida, nos faltaba en la bajada... y es que estar entre los 9-13ºC, en función de si te daba o no el Sol, se notaban. De camino a Chóvar ya estábamos pedaleando dentro del Parque Natural de la Sierra de Espadán, por la CV-219, remontando el barranco de Ajuez hasta llegar al pueblo, donde hicimos un reagrupamiento.



Más que nada porque venía el siguiente puerto, el collado de Eslida (6 km al 4,5% de media), que iríamos subiendo cada cual a nuestro ritmo, empezando a disfrutar de las bonitas vistas de esta parte más oriental de la sierra.



La bajada ya fue otra cosa, con un poquito más de nervio, pero respetando en las curvas, porque el cambio de color del asfalto, indicaba que había humedad y tocar el freno más de la cuenta... pues eso. Con buena letra hasta las calles de Eslida. Lo peor fue pasar por delante del bar Paquita y ver semejante multitud de bicicletas 'desatendidas' y tantas grupetas dando buena cuenta de bocadillos. Mejor mirar para otro lado y seguir ganando acumulado hacia Aín.



Próxima estación el monte de la Torreta, muy cerca de Alcudia de Veo. Fácil... aunque algunos cuerpos empezaban a hacerle más caso a los estómagos que a la sensación de frío. Todavía quedaba algo para sentarnos a la mesa, pero eso se olvidaba cuando llegábamos zonas en las que era imposible no bajarse de la bici para sacar una foto, como en el embalse de Benitandús.



Se terminó la larga bajada en Tales, justo donde nuestra carretera torcía a la izquierda hacia Sueras, pegadita al río Anna. ¿Almorzar? Edu nos aconsejó (muy bien, por cierto) posponerlo al menos una hora más, porque nos quedaban algunas subidas interesantes antes de llegar a mitad de ruta (Villamalur).



Aplicamos el 'Divide y vencerás' y las fuimos atacando por partes, sin volvernos locos. Primero llegar a las faldas del collado de Aióder (4 km al 5,5% de media) que vendría seguida de un corto descenso. Corto para nosotros, porque tuvimos que desviarnos hacia la izquierda en dirección Villamalur, adentrándonos de nuevo en el Parque Natural... que estábamos rodando prácticamente en sus límites.



Siguiente punto donde enfocar tus pedaladas, la loma del Corral de Justo (1,8 km al 7% de media). Un cambio de carretera notable. mucho más estrecha, con el firme más irregular, más umbría... pero cada vez con más encanto.
Especial ilusión nos hizo ver cómo algunas casas asomaban entre los árboles, todavía estaban bastante arriba, pero el saber que la parada para reponer energías estaba realmente cerca, nos catapultó hacia arriba y superamos el último escollo (2 km al 6,5% de media). Unos lo celebramos con el agua de la fuente del Concejo y otros...



Habíamos completado la mitad de la ruta y es obvio que nos merecíamos un premio. El dueño del bar nos abrió la cancela para dejas las bicicletas a buen recaudo y no tener que preocuparnos más que en elegir qué plato combinado nos apetecía más que nos preparasen... dos veces tuvo que tomarnos nota por la cantidad de cambios que íbamos haciendo cuando escuchábamos lo que había pedido el compañero jajajaja.



Y así 'malgastamos' como una hora, hablando desde qué GPS era mejor hasta qué compañía telefónica ofrecía mejores condiciones. El caso era estirar la sobremesa lo suficiente como para que la comida bajase lo suficiente y tener las piernas contentas con el descanso, para poder exigirles un esfuerzo igual al que habían hecho hasta ahora.



La vuelta al trabajo siguió por la pista de Matet. Pista... no penséis que era de tierra, pero poco le faltaba ya al asfalto. Un buen rampón para rodear los Vallejos y volvimos a notar la comida en la garganta. Ya estábamos igual (o un poco peor) que hacía una hora.

Rodeado el Cabezo, teníamos por delante la subida a la cota más alta, además de ser la más bonita del día que terminaba cerca del Alto de las Orenzas (2,8 km al 7,6% de media).


Bajadita con algo de tiento por la gravilla acumulada en algunas curvas, por no decir en todas, que acabó en Matet, pueblo que está en el límite del Parque Natural; de modo que habíamos conseguido atravesarlo, a lo ancho. Mirando la parte positiva, sólo nos quedaban 4 puntas en el perfil. La parte 'negativa' nos la encontramos en la CV-213: obras en la carretera que no nos impidieron el paso, aunque sí que tuvimos que bajar con precaución, pero... que nos quiten la sesión de ciclocross.


En el descenso hacia Algimia de Almonacid, se vino con nosotros el termómetro (14ºC) pero como a continuación nos tocaba rodar por carretera abierta, con el Sol a la espalda...  la escalada al Collado de la Alcudia (3 km al 6% de media... con 200 m casi al 12%), se hizo más soportable. se hizo... cada cual se la tuvo que hacer más soportable, mejor dicho.
Reunión donde cambiaba la pendiente, un poco de descanso y dejarse caer hasta Alcudia de Veo.


Qué rápido pasan así los kilómetros.
En Alcudia de Veo fue donde empezamos con este bucle que nos metió en plena Sierra de Espadán y llegados aquí, lo único que nos quedaba era desandar el camino para llegar a Vall d'Uixó. Por distancia, era un poquito más de 30 km pero, claro, con tres dificultades intercaladas no iban a ser tan cómodos de recorrer.


La primera nos la merendamos casi sin darnos cuenta, ya que fuimos hablando entre nosotros sobre la verdaderamente importante, de modo que rodeamos Aín, volvimos a hacer el túnel en curva tipo sacacorchos, apareciendo otra vez en las calles de Eslida. Ahí empezaba el puerto duro que nos quedaba: de nuevo el collado de Eslida pero esta vez por la cara Norte, de modo que nos detuvimos en la fuente a rellenar bidones, comer algo y a dar pedales para meterlo a 'la cassola' (5 km al 6,5% de media).


A estas alturas de la película las piernas ya estaban para no muchas alegrías (por no decir ninguna). Por consiguiente, meter desarrollo y para arriba. Pedaleando entre alcornoques, notando la humedad en la primera parte del puerto... pero sin pausa.
La segunda mitad, más abierta, permitía volver a disfrutar de la panorámica de la Umbría del barranco de Xova.
Minutos más tarde ya estábamos todos arriba del todo y lo celebramos con unas fotos, porque ahora sí que se veía el final.



Paso rápido por Chóvar (no nos hizo falta para nada volver a parar en la fuente) y giro a la izquierda para encararnos por segunda vez al Marianet. Última dificultad para nuestras castigadas piernas que, para decir la verdad, algo se quejaron por ponerles de nuevo una rampa que, aunque no dura (2 km al 4% de media) si se prolongaba más de lo que les hubiese gustado.


Y ahora sí que sí, no habría que dar casi pedales para cubrir la distancia a Vall d'Uixó. Bajadita buena, erguidos en las bicis, regocijándonos en las curvas... hasta llegar a los coches.
Todos estos minutos de calma se transformaron en prisas de manera instantánea por la cantidad de mosquitos que había donde estaban aparcados los vehículos... cargar rápido las bicis y despedida apresurada antes de llevarnos más picaduras de las necesarias.

Preciosa ruta, de las de repetir. Una muy buena jornada con los compañeros, por las carreteras de esta sierra. Nos quedó un muy buen sabor de boca y un buen dolor de piernas jajajaja

Gracias a DoyoubikePACOM SystemsEdetania Personal Bankers, Talleres Gonzalo y digitis, porque también tienen la 'culpa' de que pasemos estos buenos raticos.

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Si quieres ver las fotos de la salida, las tienes en la galería.
Y este es el vídeo que se ha currado Gerard:


Aquí puedes descargar el track de la salida.



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Crónica de Paco Pérez.

jueves, 4 de octubre de 2018

La Titánica


Ya que estás de vacaciones, con la bici de carretera y hay una una marcha cicloturista en el pueblo de al lado, ¿cómo vas a decir que no? Pues eso mismo. Te lías la manta a la cabeza y a volar.
Eso es lo que pasó con La Titánica. ni más ni menos. Además, como te daban la posibilidad de elegir desde la hora de tomar la salida (en función de la media de velocidad que quisieras hacer) hasta los kilómetros a recorrer... efectivamente: salida lo más temprano posible y la distancia más larga jajajaja.
Bastantes legañas podían verse a las 7:40 esperando que el speaker nos diese el visto bueno. Todo muy tranquilo, muy zen... sin música de motivación (que hay gente, sabia, durmiendo) y a seguir la moto de la Guardia Civil.



Tuvimos unos 7 km de aclimatación antes de llegar al primero de los 5 puertos que tendríamos que degustar los participantes en el formato Gran Fondo, en concreto se trataba del puerto de Cabanes, calificado de 2ª categoría (6,3 km al 4,5% de media). La moto dejó cierta libertad para quieren querían subirlo de una manera más ligera. No es duro... para que os hagáis una idea, recuerda a un Oronet por cómo va serpenteando la carretera.
En la cortita bajada que acercó a Cabanes la moto ralentizó el ritmo y nos llevó 'de la mano' en dirección Benlloch por la CV-152. Aprovechar para bebes e incluso, se empezaban a escuchar voces porque lo que fue durante la subida, no se escuchaba un alma.
Lo rodeamos por el Oeste y de nuevo se nos dejó a nuestro aire, por la ancha carretera, enfilados hacia la Serra d'en Galceran (8,7 km al 4,5% de media) para coronar el puerto de la Bandereta (1ª categoría).



El que se despertó del todo aquí fue Lorenzo, que ya nos acompañaría durante todo el recorrido visto que ni una nube aparecía para manchar el cielo. De nuevo no es un puerto exigente, salvo por el ritmo que tú te quieras marcar, pero que guarda una sorpresita. El primer avituallamiento estaba ubicado en la plaza del pueblo. Yo pensé que era un poco pronto para detenerse (llevábamos 35 km y unos 850 de acumulado), así que con agua en los bidones, a seguir.
A seguir subiendo, porque aunque la salida del pueblo en bajada puede despistar, los carteles que anuncian la cota más alta, están a 3 km (el último al 6% de media).



Desde allí, ahora sí, barbilla al manillar y a disfrutar del descenso. Empinado, con buen asfalto y vistas privilegiadas en el primer tramo. ¡Eh! Nos habíamos olvidado de la moto que abría la carrera... Allí que apareció de nuevo para juntarnos antes de torcer por la CV-15 y seguir, casi sin dar pedales, hasta el núcleo de Els Ibarsos. Tiempo de refrescarse, bajar pulsaciones y estar bien pendiente de tus compañeros de pelotón.
Abro paréntesis aquí.
Fuimos 9 kilómetros tras la moto (poquito más de 15 minutos). Distancia que mucha gente dedicó a protestar por esta situación. Amosaver, so ansias. Si por seguridad tienen que llevar a 300 ciclistas agrupados por una carretera que está abierta al tráfico, no hay más que hablar. ¿Acaso crees que si no hubiese ese control la gente rodaría como debe hacerlo ¿Qué ganas con ir metiéndote entre huecos, adelantando por el carril izquierdo y metiéndote de repente, obligando a dar frenazos a todo el mundo o dar un bandazo por ganar 10 metros? ¡Ah! Que has pagado y tienen que cerrar la carretera durante, al menos 3 horas... vale. Buen argumento. ¡Bravo!



Sigo con lo nuestro. En esta edición no se concedieron los permisos para subir el durísimo puerto de las Minas, de modo que la organización lo cambió por el de Culla. Conocía esa zona porque formaba parte del Desafío Titánico que recorrí (en coche auxiliar) allá por el mes de mayo, asistiendo a dos buenos amigos que, a la postre, fueron los Campeones de España de Ultrafondo.
El caso es que para llegar a la base del puerto propiamente dicho, en las afueras de la Torre d'En Besora, hay una 'aproximación' de 10 km, prácticamente siempre ascendente con falsos puertecitos que te van desgastando como quien no quiere la cosa: ahora 1,4 km al 6%, luego te pido hacer 1 km al 5%, más tarde te castigo con 3,5 km al 4,5% (siempre pendientes medias)... Calentando motores si es que no andaban calientes ya.
(Por cierto, la moto de cabeza, desaparecida ya).



Vamos con el puerto de Culla (1ª categoría). De nuevo subíamos por carretera ancha, sin el beneficio de la sombra pero con la recompensa de ver, metros más arriba, por dónde seguían subiendo los que llevaban los maillots del Kelme. Despacito y buena letra, que hay tres zonas antes de tacharlo de la lista.
La primera (3,7% al 5% de media) acababa justo en el segundo avituallamiento. Ahora sí, parada para rellenar y comer algo de fruta y dátiles incluso mientras te deshacías del segundo tramo y cruzabas el puente del Matissal tras haberte regalado una bajadita... pero, amigo, cruzar un barranco no iba a salir gratis. Peaje: 1,2 km al 7,3% de media.
Enlazamos con la CV-166 justo al coronar y en el tramo antes de que empezase la bajada, mientras recuperas el resuello, me enganchó un pequeño grupito donde venía Antonio. '¡Únete!' Me dijo. Y eso hice.
Descenso muy rápido que continuaba, con terreno favorable, en dirección Atzeneta. Ahí agradecí lo de estar protegido en el grupo.



Se acercaba lo bueno. Llevábamos ya 85 km con 1800 de acumulado cuando torcimos a la derecha por la pista del Sòl del Terme, iniciando el puerto de El Collao (1ª categoría). No valía la pena pensar que eran 16 km, pasando por Benafigos, antes de llegar a la cota más alta de la jornada (1003 m). Lo único centrarse en salvar, de uno en uno, los tres escalones: - el primero (5,1 km al 4% de media) por camino entre gravilla prensada/asfalto.
- el segundo (4,5 km al 6,5% de media) ya por el asfalto de la CV-169.
- el tercero (4,2 km al 3,5% de media), pasado Benafigos, a modo de sorpresa tras el avituallamiento.
En esta parte Antonio desapareció por el horizonte... pero tuve la inmensa suerte de volver a encontrarme con Luciano en la parte final de la ascensión. No sé qué hubiera hecho sin él. No en la vertiginosa bajada que nos llevó a Atzeneta, sino después.



Nos quedaban dos puertos por delante. El de la Bassa (2 km al 5% de media), nada más salir de las calles del pueblo y el de Cabanes (2,8 km al 3% de media), que subiríamos por su otra vertiente. Quizá no eran tanto problema los puertos, sino el terreno que los comunicaba: 14 km con bastante viento en contra y donde cualquier subida, ya era algo más que un reto.
Luciano tiró de mi hasta la base del puerto de Cabanes donde le 'di permiso' para ir por su cuenta y yo ya acabé de cubrir la distancia hasta Oropesa a mi ritmo para un total de 7 horas.¿Lo siguiente? A disfrutar del Bufet libre con Antonio, Pedro Albaladejo, Luciano, José y Mar... Ganado lo teníamos.
Y si nosotros hemos vuelto de las vacaciones, ellos, nuestros patrocinadores, no dejaron de estar ahí, apoyándonos en todoDoyoubikePACOM SystemsEdetania Personal Bankers, Talleres Gonzalo y digitis. Gracias.

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Si quieres ver las fotos de la marcha, las tienes en la galería.

Aquí puedes descargar el track de la marcha.






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Crónica de Paco Pérez.