Los kilómetros no son un obstáculo si te empeñas en pedalear. No me refiero a la distancia que cubras con la bici, si no a lo lejos que tengas que ir para disfrutar de tu deporte favorito. A las pruebas me remito. Aras de los Olmos, la prueba más lejana delCircuito Serranía BTTy ni más ni menos que 17 de los nuestros nos desplazamos para allá. 17, que se dice pronto... y con un excelente equipo de apoyo Es cierto que unos madrugaron más que otros, porque la 'fiesta' empezó en día de antes. Parte de la expedición buscó alojamiento el sábado y pasó allí la noche. Al resto de los mortales nos tocó poner las calles y conducir de madrugada.
Sea como fuere, a las 9 (incluso antes) ya estábamos todos por allí. Haciendo los metros de rigor para calentar... con más o menos frío y las consecuentes dudas de si salir con manguitos, chalecos, etc, saludos y a buscar el arco de meta. No llegábamos a 200 corredores en total, así que... prácticamente en la línea de salida. Bueno, con cuidadito en la salida, que el terreno estaba bastante resbaladizo.
Si antes lo decimos... en la primera curva saliendo del pueblo, donde hacía embudo, alguien señaló la dirección a seguir a los que venían detrás, le frenaron delante y se fue al suelo. Pues bien empezamos... pero no fue a mayores. Despacito y buena letra para ir hacia Las Lomas por el camino de la Trabina, subiendo... claro, no vamos a faltar a la tradición de enfrentarnos a un costerón nada más salir. Pero (siempre hay un pero, aunque esta vez es bueno) en esta ocasión teníamos una temprana sendita, llegados al alto de la Sarteneja, que nos acercó casi a la cabecera del barranco de la Sangre de Cristo.
Vino genial tenerla tan pronto, porque ya podías preveer cómo se iba a comportar la bici con ese terreno húmedo, genial... para dejarla correr lo que hiciese falta. Pero cuando te salías de la línea o había algo más de piedra desnuda (que la había) aquello patinaba más de lo deseado... incluso con presiones más bajas, que muchos sacamos algo de aire antes de que el cronómetro empezase a funcionar.
Pista ancha y mira, detrás de la loma Batana estaba escondido el puntal de la Trabina (1 km al 8% de media), dando continuidad a la subida. Primera vez que pasaríamos por esa cumbre, aunque por caminos diferentes y también, primera de las dos veces que bajaríamos por la senda con las marcas del PRV-187 (Los Rubiales-Río Turia). No tan húmeda, rápida y con curvas abiertas enlazadas que poco hacían que tirases de frenos.
Cruce a la izquierda, ancho camino, meter piñones y a subir (fácil) hasta un punto donde volvían a aparecer las señales blancas y amarillas del PRV-187, junto con las blancas y verdes del Sl-CV62, llevándonos a una de las partes más bonitas del día, en la cabecera del barranco de las Balsillas. Un single track de 2 km despejado, al principio es cierto que había que andarse con ojo con las resbaladizas piedras, pero el resto era una gozada... incluso las pocas horquillas eran salvables.
Con las piernas esperando acción, se cruzaba el barranco de Valdelagua, donde había un hombre que nos dijo: 'ánimo que os viene la subida'. Déjà vu. La imagen del año pasado de todo el mundo empujando la bici en el camino de los Rubiales... volvía a la mente. Llegaban esos 700 m al 15,5% de media, donde la primera parte, fresco, todavía se llevaba con dignidad, pero los últimos 200 metros que alcanzan el 20% de media te daban un buen sopapo en la cara. Exacto: a tirar de gemelos.
y sólo llevamos 10 kilómetros... Menos mal que luego estaba el primer avituallamiento y, si te daba la respiración, podías beber y pedalear algo más tranquilo por la senda de la Araña mientras se rodeaba el puntal del Losar para acabar al lado del barranco de Torrecilla y seguir su curso por otra senda preciosa, igual de rápida que la anterior, pese a esos 6 giros de casi 180º, que se dejaba paladear. Disfrutona.
El camino de los Rubiales nos esperaba abajo, unos minutos previos de poder echar mano al bidón porque, cruzado el puente sobre el barranco, se nos presentaba la subida larga de la jornada (3,5 km al 8,5% de media), constante, que acababa en el puntal de los Sobacos, donde estaban las mesas que la organización había puesto como segundo avituallamiento. Se nos sacaba del camino de las Espartosas para hacer un descenso, pero no era más que una estratagema que nos llevaba a la parte baja de este camino, teniéndolo que remontar luego para llegar, por segunda y última vez, al puntal de la Trabina (esta vez por la cara Norte).
Pasada la caseta la caseta emisora y el vértice geodésico (1093 m), bajábamos por la misma senda que lo hicimos casi al principio de la marcha, con dos diferencias. La primera es que ya la conocías y te permitía ir un poquito más rápido. la segunda es que, casi al final, estaba apostado un grupo de personas que te jaleaba sin descanso cuando descubrían que eras del Doyoubike-PACOM. ¡¡Gracias!!
Esquivábamos ahora el alto de la Sarteneja por una trialera que precisaba algo más de técnica que las anteriores y que nos acercaba al camino de la Burguesa, para que nos metiésemos de lleno en el sendero local SL-V22, para mi, la parte más entretenida del día. A medida que descendías por el barranco del Tornajuelo y del Regajo, te encontrabas con toboganes, que si un escalón, que si un paso por roca, ahora por terreno casi encharcado, luego que si hierba, paso por bancales, charcos... de tot un poc.
Lo realmente divertido vino al tener que badear dos veces el barranco del Regajo, una vez a cada lado del puente bajo la CV-35 y siempre gracias a tablones colocado por la organización. A la salida del primero teníamos un interesante trocito de lodo rojizo arcilloso que se quedaba pegado como si no hubiera un mañana... Yo tenía semejante mazacote en las cubiertas, que pídeles tú que subieran el rampón de salida. A empujar de nuevo. Por suerte antes del siguiente muro (50 m al 20% de media) se limpiaron algo, pero (siempre hay un pero) aunque no había barro, tampoco había fuerzas jajajaja. Un empujoncito y de cabeza al camino viejo del Collado de Alpuente.
Tramo que hacía pupa en las piernas... más todavía viendo el pueblo a la izquierda y que en todos los cruces de caminos, las marcas de cal te seguían marcando recto. Nada de torcer. Súmale el vientecillo de cara y que en esos dos kilómetros el camino picaba hacia arriba y ya tienes la combinación perfecta para estar deseando acabar.
Por fin nos dejaban caer hacia Aras. A más de 35 km/h el característico muro de piedra seca que nos encajonaba, era la antesala del arco de meta. Ganado. Sudado. Sufrido... y con aplausos en la meta, ¿¿qué más se puede pedir??.
Quizás un poquitito de Sol mientras dábamos cuenta del catering en el frontón... Poco a poco todos, insisto, todos cumplimos con el trámite de la retirada del dorsal. Especial mención a Martín que acabó cruzando el arco pese a arrastrar dolores por la caída del día anterior. En definitiva, ir haciendo tiempo recibiendo a los compañeros en meta, haciéndonos fotos, comiendo... hasta que nos llamaron al podio por haber sido el segundo club con más corredores ¡ole!
Por cierto, que así es como quedamos:
Gracias y muchas a quienes provocan la envidia entre los otros corredores por el apoyo que nos dan antes, durante y después de la prueba y también a Doyoubike, PACOM Systems, Edetania Personal Bankers, Talleres Gonzalo y digitis.
********* Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en este álbum de GoogleFotos: enlace.
Cuando se planteó esta ruta en el brainstorming de la reunión para definir el calendario de salidas, nos pareció una barbaridad por el tema del acumulado, pero ahora puedo decir que mereció la pena todos y cada uno de los metros que ascendimos en esta jornada para enmarcar. Gracias César por el aporte, de verdad. A Vall d'Uixó nos fuimos Luis, Miguel Ángel García, Edu, Gerard, Martín y yo, con bastante fresco cuando salías del coche para montar la bici (después de decidir dónde diablos aparcarlos).
La jornada se presentaba maratoniana y (casi) estábamos preparados. Lo importante era no cebarse al principio e ir degustando los puertos que tendríamos que superar; nueve picos destacaban en el perfil de la ruta y puestos a empezar, ¿porqué no empezar ya subiendo el primero nada más empezar, así, a pelo? Pues eso, dirección Alfondeguilla a cumplir con el Marianet (4,5 km al 5% de media) que nos daba una subida constante y por buen asfalto para ir entrando en materia.
La ropa que nos medio-sobraba en la subida, nos faltaba en la bajada... y es que estar entre los 9-13ºC, en función de si te daba o no el Sol, se notaban. De camino a Chóvar ya estábamos pedaleando dentro del Parque Natural de la Sierra de Espadán, por la CV-219, remontando el barranco de Ajuez hasta llegar al pueblo, donde hicimos un reagrupamiento.
Más que nada porque venía el siguiente puerto, el collado de Eslida (6 km al 4,5% de media), que iríamos subiendo cada cual a nuestro ritmo, empezando a disfrutar de las bonitas vistas de esta parte más oriental de la sierra.
La bajada ya fue otra cosa, con un poquito más de nervio, pero respetando en las curvas, porque el cambio de color del asfalto, indicaba que había humedad y tocar el freno más de la cuenta... pues eso. Con buena letra hasta las calles de Eslida. Lo peor fue pasar por delante del bar Paquita y ver semejante multitud de bicicletas 'desatendidas' y tantas grupetas dando buena cuenta de bocadillos. Mejor mirar para otro lado y seguir ganando acumulado hacia Aín.
Próxima estación el monte de la Torreta, muy cerca de Alcudia de Veo. Fácil... aunque algunos cuerpos empezaban a hacerle más caso a los estómagos que a la sensación de frío. Todavía quedaba algo para sentarnos a la mesa, pero eso se olvidaba cuando llegábamos zonas en las que era imposible no bajarse de la bici para sacar una foto, como en el embalse de Benitandús.
Se terminó la larga bajada en Tales, justo donde nuestra carretera torcía a la izquierda hacia Sueras, pegadita al río Anna. ¿Almorzar? Edu nos aconsejó (muy bien, por cierto) posponerlo al menos una hora más, porque nos quedaban algunas subidas interesantes antes de llegar a mitad de ruta (Villamalur).
Aplicamos el 'Divide y vencerás' y las fuimos atacando por partes, sin volvernos locos. Primero llegar a las faldas del collado de Aióder (4 km al 5,5% de media) que vendría seguida de un corto descenso. Corto para nosotros, porque tuvimos que desviarnos hacia la izquierda en dirección Villamalur, adentrándonos de nuevo en el Parque Natural... que estábamos rodando prácticamente en sus límites.
Siguiente punto donde enfocar tus pedaladas, la loma del Corral de Justo (1,8 km al 7% de media). Un cambio de carretera notable. mucho más estrecha, con el firme más irregular, más umbría... pero cada vez con más encanto. Especial ilusión nos hizo ver cómo algunas casas asomaban entre los árboles, todavía estaban bastante arriba, pero el saber que la parada para reponer energías estaba realmente cerca, nos catapultó hacia arriba y superamos el último escollo (2 km al 6,5% de media). Unos lo celebramos con el agua de la fuente del Concejo y otros...
Habíamos completado la mitad de la ruta y es obvio que nos merecíamos un premio. El dueño del bar nos abrió la cancela para dejas las bicicletas a buen recaudo y no tener que preocuparnos más que en elegir qué plato combinado nos apetecía más que nos preparasen... dos veces tuvo que tomarnos nota por la cantidad de cambios que íbamos haciendo cuando escuchábamos lo que había pedido el compañero jajajaja.
Y así 'malgastamos' como una hora, hablando desde qué GPS era mejor hasta qué compañía telefónica ofrecía mejores condiciones. El caso era estirar la sobremesa lo suficiente como para que la comida bajase lo suficiente y tener las piernas contentas con el descanso, para poder exigirles un esfuerzo igual al que habían hecho hasta ahora.
La vuelta al trabajo siguió por la pista de Matet. Pista... no penséis que era de tierra, pero poco le faltaba ya al asfalto. Un buen rampón para rodear los Vallejos y volvimos a notar la comida en la garganta. Ya estábamos igual (o un poco peor) que hacía una hora. Rodeado el Cabezo, teníamos por delante la subida a la cota más alta, además de ser la más bonita del día que terminaba cerca del Alto de las Orenzas (2,8 km al 7,6% de media).
Bajadita con algo de tiento por la gravilla acumulada en algunas curvas, por no decir en todas, que acabó en Matet, pueblo que está en el límite del Parque Natural; de modo que habíamos conseguido atravesarlo, a lo ancho. Mirando la parte positiva, sólo nos quedaban 4 puntas en el perfil. La parte 'negativa' nos la encontramos en la CV-213: obras en la carretera que no nos impidieron el paso, aunque sí que tuvimos que bajar con precaución, pero... que nos quiten la sesión de ciclocross.
En el descenso hacia Algimia de Almonacid, se vino con nosotros el termómetro (14ºC) pero como a continuación nos tocaba rodar por carretera abierta, con el Sol a la espalda... la escalada al Collado de la Alcudia (3 km al 6% de media... con 200 m casi al 12%), se hizo más soportable. se hizo... cada cual se la tuvo que hacer más soportable, mejor dicho. Reunión donde cambiaba la pendiente, un poco de descanso y dejarse caer hasta Alcudia de Veo.
Qué rápido pasan así los kilómetros. En Alcudia de Veo fue donde empezamos con este bucle que nos metió en plena Sierra de Espadán y llegados aquí, lo único que nos quedaba era desandar el camino para llegar a Vall d'Uixó. Por distancia, era un poquito más de 30 km pero, claro, con tres dificultades intercaladas no iban a ser tan cómodos de recorrer.
La primera nos la merendamos casi sin darnos cuenta, ya que fuimos hablando entre nosotros sobre la verdaderamente importante, de modo que rodeamos Aín, volvimos a hacer el túnel en curva tipo sacacorchos, apareciendo otra vez en las calles de Eslida. Ahí empezaba el puerto duro que nos quedaba: de nuevo el collado de Eslida pero esta vez por la cara Norte, de modo que nos detuvimos en la fuente a rellenar bidones, comer algo y a dar pedales para meterlo a 'la cassola' (5 km al 6,5% de media).
A estas alturas de la película las piernas ya estaban para no muchas alegrías (por no decir ninguna). Por consiguiente, meter desarrollo y para arriba. Pedaleando entre alcornoques, notando la humedad en la primera parte del puerto... pero sin pausa. La segunda mitad, más abierta, permitía volver a disfrutar de la panorámica de la Umbría del barranco de Xova. Minutos más tarde ya estábamos todos arriba del todo y lo celebramos con unas fotos, porque ahora sí que se veía el final.
Paso rápido por Chóvar (no nos hizo falta para nada volver a parar en la fuente) y giro a la izquierda para encararnos por segunda vez al Marianet. Última dificultad para nuestras castigadas piernas que, para decir la verdad, algo se quejaron por ponerles de nuevo una rampa que, aunque no dura (2 km al 4% de media) si se prolongaba más de lo que les hubiese gustado.
Y ahora sí que sí, no habría que dar casi pedales para cubrir la distancia a Vall d'Uixó. Bajadita buena, erguidos en las bicis, regocijándonos en las curvas... hasta llegar a los coches. Todos estos minutos de calma se transformaron en prisas de manera instantánea por la cantidad de mosquitos que había donde estaban aparcados los vehículos... cargar rápido las bicis y despedida apresurada antes de llevarnos más picaduras de las necesarias.
Preciosa ruta, de las de repetir. Una muy buena jornada con los compañeros, por las carreteras de esta sierra. Nos quedó un muy buen sabor de boca y un buen dolor de piernas jajajaja Gracias a Doyoubike, PACOM Systems, Edetania Personal Bankers, Talleres Gonzalo y digitis, porque también tienen la 'culpa' de que pasemos estos buenos raticos.
********* Si quieres ver las fotos de la salida, las tienes en la galería. Y este es el vídeo que se ha currado Gerard:
Sábado muy de madrugada, todavía de noche, con fresco y empezando a llover. Anda que no hay que tener ganas para salir del calentito amasijo de sábanas, enfundarse el maillot e ir a pedalear a Chelva. Sea como fuere, cada cual hizo lo que su cuerpo le dio a entender y acabamos cargando las bicis Luis, Ismael, un futurible del Club como Guillermo, Alessandro (nuestro Erasmus) y yo. Con Gerard y Ramón nos uniríamos ya en el pueblo.
Tras esquivar el mercado y callejear por Chelva, nos juntamos los siete (¿magnificos?) a orillas del Tuéjar. No llovía... ya lo hizo durante el camino, pero se veía que el terreno iba a estar algo más que húmedo. Pues al lío. Volver a descargar las bicicletas, ataviarse, foto de rigor ahora que estábamos frescos y ¡caballeros, a sus monturas!
El trazado en sí era el que siguió en 2015 la Marcha BTT de Chelva, así que sabíamos que nos encontraríamos un poquito de todo. Eso sí, nos quitamos el salir desde las mismas calles del pueblo. Bueno por lo de no perderse entre calles a las primeras de cambio. Malo porque empezábamos directamente en la primera subida interesante (1 km al 9,6% de media). No era otra que cruzar el río y tirar hacia la ermita de San Cristóbal por ese asfalto mojado del camino del Puente Barraquena. ¿Ya no hacía tanto calor, ¿eh?
En estas que empezamos a remontar el barranco de la Puerca y, como era previsible, el asfalto se acabó. Muy ancho el camino de Bercuta que seguía ascendiendo pero de una manera bastante llevable, permitiendo la charla... y ya sabéis que si se puede hablar es que se puede apretar un poco más. Casi donde el barranco del Tollo se une al de la Puerca, nos desviamos a la derecha, hacia la casa de los Toribios, entre campos, donde ya se intuía un cambio en la pendiente, coincidiendo con la llegada a la cabecera del barranco que veníamos siguiendo desde hacía varios kilómetros... 5,5 ascendiendo, exactamente.
Una senda cortita rompía un poco la monotonía de subir y subir y subir... Ojo, porque los discos estaban húmedos por las primeras gotas que empezaban a caernos y, además de sueltas las piedras resbalaban. Nada. Un espejismo. Tocaba seguir hacia arriba y bien arriba, porque nos esperaba la cota más alta, la del Cerillar (946 m) con su vértice geodésico. Tres kilómetros (7% media) y unas vistas espectaculares de parte delantera del embalse de Benagéber como premio... eso y ver la enorme rapaz dar vueltas a nuestra llegada.
Resguardados del viento y de las últimas gotas, sacamos unas cuantas fotos y aprovechamos para comer y estudiar lo que, en el gps, estaba marcado como bajada. Se intuía el lugar por donde deberíamos tirarnos... Pues era todo lo que necesitábamos saber. masticar un poco más, beber y a continuar.
Empinado y suelto inicio de senda que hacía asomar algunas dudas. Y como de valientes están los cementerios llenos, despacito y buena letra, que ya mejorará más adelante (o eso esperábamos).
El camino que nos llevaba al barranco de Peñafiel, había vivido tiempo mejores. Se nota que hacía mucho tiempo que por allí no pasaba nadie. No ya por lo lavado del terreno debido a las últimas lluvias que dejaba piedras considerables a la vista, sino que la maleza se adueñaba de la línea a seguir... bueno, a veces no se veía ninguna línea de trazada para ser sincero, pero llegamos mejor que peor al collado de Bercuta.
Tres mil metros de enlace por el camino de Chelva a Benagéber hasta llegar a las faldas del puntal de la Cañada de Barchel con unas pinceladas de sendas, esta vez limpias, entre pinos y serpenteante que, para mi, se me hizo corta. No nos dio tiempo de pensar mucho en ella, porque cuando nos dimos cuenta nos encontramos con el charcazo que nos metió dos kilos de barro a cada uno. A la antigua: un palo y a quitar lo que se pudiese para seguir rodando.
Un poco más ligeros atravesamos la pedanía de Bercuta, dejando atrás la ermita de la Presentación y la comodidad del trazado del GR-7, para torcer hacia la Hoya de Bercuta y buscar el camino del Morrón, pero antes, por nuestra izquierda un corzo salió de la nada y se nos olvidó durante un rato que estábamos de nuevo subiendo y con esas, estábamos ya al inicio de una bonita senda de bajada.
Descenso merecido y disfrutado, creedme. Necesario para descargar las piernas y ponernos a rodear la última dificultad de la mañana: el cerro del Tollo (así se llama esta parte Ismael).
Cuando enlazamos con el GR-7 de nuevo sólo tuvimos que dejarnos caer el 90% del tiempo, regresando a Chelva por el mismo camino que habíamos hecho para cerrar la jornada.
Tocaba otra actividad importante: ¡el almuerzo! Así que cargamos las bicis (no penséis que a estas alturas íbamos a subir al pueblo pedaleando), nos cambiamos y fuimos a un bar recomendado por Ramón que, dejándonos en la mesa, se fue a por embutido local para él y otros dos envidiosos jajajaja
Muy buena mañana de sábado, para qué decir otra cosa. Así da gusto... y por muchas más que vendrán. Gracias a Doyoubike, PACOM Systems, Edetania Personal Bankers, Talleres Gonzalo y digitis, porque también tienen la 'culpa' de que pasemos estos buenos raticos.
********* Si quieres ver las fotos de la salida, las tienes en la galería. Y este es el vídeo que se ha currado Gerard: