lunes, 7 de mayo de 2018

La Yesa: frío y granizo.


En la Yesa, segunda prueba del Circuito Serranía BTT, nos hemos llevado el ultimo coletazo del invierno. Nos recibía a 5 grados de temperatura y granizo en la parte final de la prueba, toda una odisea para estar casi en el mes de mayo, aunque ya lo dice el refranero español: Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo.
 Acudimos a la prueba once aguerridos corredores de DOYOUBIKE entre gente del Team y del Club : Rado, Nico, Pablo, Iván, Arturo, Luis, Ángel, José Manuel, Anquela, Martín y Gerard.


La Yesa repetía el recorrido del año pasado, muy rápido y disfrutón, no sin subidas largas y exigentes; arrancando desde el inicio en subida por pista (camino de Palacio), en paralelo al barranco de Vallunquer, durante 9,5 kilómetros para llegar a los 1511 m de altitud, sobretodo la segunda mitad (7% media).



El camino del Viso nos esperaba un poquito antes de coronar el alto de Sancho, senda larga y espectacular, despejada, curvas abiertas enlazadas de izquierda a derecha, con olor de tomillo, sin niebla para disfrutar de las vistas de la sierra de Javalambre. Brutal.



Seguidamente entrábamos en camino bueno para rodar con velocidad sin problemas. Más tarde pasaría a ser single track, sólo complicado en un tramo de 50 metros, por suerte este año el terreno y por lo tanto, las piedras, estaban más secas que el año pasado y este tramo técnico se pasaba con más tranquilidad que en la edición anterior.


Sin darnos cuenta pasamos el límite de la provincia de Valencia y rodamos por la de Teruel mientras seguíamos hacia Abejuela. Allí una rampa de hormigón para subir a la localidad paraba drásticamente el ritmo.


Salimos del pueblo, un poco más de bajada y a continuación nos arreamos dos rampones casi seguidos de 200 m cada uno al 12% de media, que te hacen recordar lo que ya llevas remando.
Una senda nos mete de nuevo en la provincia de Valencia y nos deja en el cauce del barranco de Juan Blanquilla, para que empecemos a remontarlo, 800 metros al 8% de media que van mermando las fuerzas para encarar los últimos 200 m finales al 13%.



El camino de la Abejuela sirvió para dejarse caer hacia la Yesa para iniciar el segundo bucle, un poco mas corto, 16 km pero con su exigencia.
Por la rambla de Ahillas giramos para no entrar en el pueblo. Un falso llano de unos 1,5 km por el camino del Hoyo de la Cederilla. Desvío a la derecha por una senda que estaba marcada con un premonitorio cartel que rezaba: El Tío del Mazo, peaje necesario para llegar al Collado de Aranda.

 

Superado al maldito tío del mazo (unos andando y otros pedaleando), ahora sí, una larga bajada. Senda que se unió al camino del Obrero, perdiendo pendiente a medida que volvíamos a estar, literalmente, en el cauce de la rambla de Ahillas.
Y como siempre el paso final por la rambla, el año pasado una orgía de arena, agua y barro que, con el estado de este año, casi parecía asfalto. Por fin meta, frío, granizo, lluvia... corriendo para casa que ya charlaremos en Titaguas.


Gracias a nuestros patrocinadores: DoyoubikePACOM SystemsEdetania Personal Bankersdigitis y Talleres Gonzalo, por todo el apoyo que nos dan.

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Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.

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Crónica de Arturo Ortiz.

jueves, 3 de mayo de 2018

Monegros: nunca rodarás solo


Quienes han estado en alguna edición de la Orbea Monegros, saben que el título de esta entrada es totalmente cierto. con 8000 ciclistas pedaleando en dos recorridos (media maratón de 81km y maratón de 117 km), que te encuentres solo en el camino es más improbable que te toquen los Euromillones. Ya sea adelantando, siendo adelantado o en grupo, vas a ir acompañado toda la prueba.


Todo esto empieza en diciembre, que es cuando se abren las inscripciones... se abren y se cierran, porque las plazas vuelan en cuestión de minutos. La verdad es que no es una marcha que destaque por su paisaje, salvo (y esto es algo personal) la subida a la Ermita de San Miguel y las vistas desde las famosas curvas, y el tramo en bajada al segundo avituallamiento, cuando se rueda entre paredes de roca erosionada.
Tampoco destaca su dureza (salvo que haya viento)... son 800 metros de acumulado (media maratón) y 1150 (en la maratón), no hay sendas exigentes en subida o bajada, sólo dos cortos tramos con más pendiente de lo habitual (cruzado el río Alcanadre por segunda vez y el barranco de la Valleta de la Susa).. se rueda siempre por pista o camino más o menos ancho.
¿Qué hace especial a Monegros entonces?


Sin duda, el ambiente. Que haya como 16000 ruedas moviéndose a la vez, ver a tanta gente con ganas de salir a rodar después de haberlo planeado el diciembre pasado, esa marea de gente en los avituallamientos, que en el camino siempre tengas alguien al lado con quien hablar... sí, hablar, porque es una maratón en la que más de la gente que te puedas imaginar no va a por el tiempo, sino a disfrutar, con mayúsculas, de la jornada. En mi opinión, eso es lo que hace destacar a Monegros.

Por segunda vez fui a hacer la prueba de la media maratón, con amigos que también salen de cuando en cuando y, sobretodo, acompañando a Bea, porque se lo había marcado como reto.
Carlos Dotor también estaba por allí, haciendo la maratón con la gente del Club BTT Vinalesa... cuando mandó las fotos del cajón, no hacía ni media hora que habíamos conseguido aparcar, así que no pudimos cruzar palabra.


La prueba en sí no tiene demasiado misterio. Hay que tener cuidado sobretodo al principio, porque no esperes que el pelotón se estire... siempre hay pelotón y, por desgracia, hay gente que tiene que pasar sí o sí, aunque luego llegue un repechito y se quede o incluso se baje de la bici para luego ir zigzaguenado entre todo el mundo para recuperar posición, pero lo más peligroso son los charchos. Ojo porque cuando los hay son un elemento que hay que evitar a toda costa... en el km 20 se hizo tapón por uno (real). No sea que mojar un poco la bici le quite el precioso enharinado que se consigue al rodar por los polvorientos caminos.

Otro detalle es que con la gente que hay parada en los avituallamientos, se podría hacer una marcha. Hay opciones para reponer o incluso tapear (el segundo tenía queso, chorizo...), baños portátiles, servicio técnico, música... vamos, que como te vaya un poco el santo al cielo, te tiras media hora perfectamente.


En definitiva y resumiendo, una prueba que hay que hacerla para vivir ese ambiente, pasando una buena jornada distendida de bicicleta con compañer@s habituales de batalla lejos de los recorridos habituales. Al menos una vez, merece la pena... el repetir, ya dependerá de cada cual.


Y, claro, acabaré dando las gracias a nuestros patrocinadores: DoyoubikePACOM SystemsEdetania Personal Bankersdigitis y Talleres Gonzalo, por todo el apoyo que nos dan.

Hasta la próxima.


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Si quieres descargar el track de la media maratón, este es el enlace:




Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.

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Crónica de Paco Pérez.

jueves, 26 de abril de 2018

Las carreteras de Espadán


No todo van a ser ruedas gordas y ayudas con las suspensiones. Este fin de semana pasado, cambiamos de tercio y decidimos hacer una salida con las bicicletas de carretera... aunque para darle un poquito de pimienta al asunto, decidimos trasladarnos hasta la localidad de Soneja, en el Alto Palancia, a las faldas de la Sierra Espadán, exacto... esas montañas que quedan detrás de la concurrida Calderona.
Punto de encuentro: estación del tren del pueblo. Hora: 9 en punto. Gerard, Walter, Luis, Paco y Salobre llegaron en coche, Nico y Joseph subieron Chirivilla, que les quedaba de paso y yo acudí (tarde) pedaleando por la N-234.
Con la grupeta al completo... al lío.


Inicialmente la ruta la íbamos a hacer en sentido antihorario, pero Nico recomendó cambiarlo, de forma que nada más cruzar el cauce del Palancia, nos desviamos a la izquierda por la CV-218, en paralelo a la rambla de Almedíjar. Primeros kilómetros para acomodarse a la bicicleta, hacer algún ajuste de última hora e ir ganando altura casi sin darnos cuenta, hasta adentrarnos en pleno Parque Natural de la Sierra Espadán, pasado el monte de Carcajes.


Enlazamos con la CV-200, hacia Almedíjar, viendo como la carretera se hacía más ratonera cada vez y las montañas de enfrente nuestro se agrandaban por momentos... la primera 'piedra' en el camino, nos la íbamos a encontrar antes de lo que pensábamos (llevábamos 8 km). De modo que en el desvío que lleva a la fuente del Cañar, parada técnica, acondicionamiento en cuanto a capas de ropa y a subir.


Nada más que 6,5 km al 6% de media por buen asfalto... al principio, porque ya nos advirtió Nico que, en un momento dado, el firme se tornaba malo o, por lo menos, incómodo para ir con la de carretera. Más duro, terreno muy rugoso, con algo de gravilla... y lo peor es que no ofrecía ningún tipo de descanso. Constante. Machacón.
Pero las vistas eran de escándalo, tanto por la umbría del Estrecho, la peña del Moro o la umbría del Tuto.
Cima, descanso, fotos y a colocarse la ropa que antes sobraba... ¡¡tocaba descenso!!


Al principio nada de confiarse con las espectaculares vistas porque la carretera seguía siendo algo traicionera, pero era imposible tocar más el freno en la zona intermedia, donde el trazado se apretaba y retorcía debido a cuatro horquillas consecutivas. Alguna foto de rigor y a buscar el asfalto liso que enlazaría con la CV-223, muy cerquita de Aín.


Rodear el pueblo fue un visto y no visto gracias al buen firme y que picaba hacia abajo, así que no es de extrañar que tomásemos velocidad y esa parte se nos hiciese corta... al menos hasta que llegamos al túnel. Y eso que estábamos avisados, pero lo de quedarse 'ciego', confiando únicamente en la luz que llevaba el de delante mientras tomábamos la curva... menudo momento jajajajaja. Lo más comentado del día.


9 kilómetros que pasaron volando, igual que el bar La Paquita (Eslida), donde almorzamos cuando hacemos la senda Perfumes. Bueno, paramos, pero en la fuente para recargar los bidones, tomar la CV-279 hacia el barranco de Ajuez y afrontar el segundo puerto de la jornada: el collado de Eslida (5 km al 6,5% de media), que empezaba antes de rodear el castillo de Eslida.


En comparación con el anterior, más fácil de subir por el tipo de asfalto. Vistas quizás no tan llamativas, pero al llegar a la Malladeta, justo en la revuelta de la Herradura (quizás el tramo más duro), los alcornoques se hacen más evidentes y el paisaje cambia por completo... no hay muchos sitios en la provincia donde poder rodar a su sombra.
El caso es que hicimos techo de nuevo, nos volvimos a reagrupar, tomamos unas fotos... igual que en el anterior puerto, vamos.


Allí ya empezamos a hablar de la posible parada del almuerzo, antes de dejarnos caer. Rapidísima bajada, por cierto, con alguna que otroa curva traicionera por la zona del collado de los Muertos (¿advertencia?) que presentaba varias horquillas, pero esta vez con mejor asfalto. Desde luego que salvo en esos momentos puntuales, la invitación a dejar rodar la bicicleta era como para dejarla pasar.
¿Resultado? Que llegamos a Chóvar enseguida; tras un primer intento fallido, encontramos bar, 'atamos' las bicis (hay que ver lo que se puede hacer con cascos y manguitos) y a la mesa.


El almuerzo nos debió sentar bien, porque salimos de allí como almas que lleva el diablo hacia Azuébar. Superamos una pequeña dificultad intermedia... pero los 12 km que nos separaban de Soneja pasaron (en tiempo) muy rápido... si hablamos de esfuerzo, la percepción seguro que fue diferente.
Ya en el pueblo, nos despedimos y, como decía aquel: 'cada mochuelo a su olivo'. Unos con el coche para Valencia y otros, vía Oronet, al mismo destino.
Una buena jornada, quizás con no demasiados kilómetros, pero muy bien aprovechada.

Y antes de acabar, por supuesto agradecer, como siempre, a nuestros patrocinadores: DoyoubikePACOM SystemsEdetania Personal Bankersdigitis y Talleres Gonzalo, todo el apoyo que nos dan.

Hasta la próxima.


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Si quieres descargar el track de la salida, este es el enlace:




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Crónica de Paco Pérez.

miércoles, 25 de abril de 2018

VI Marcha Cicloturista del Mediterráneo


Quiero compartir con vosotros lo que viví en la VI Marcha Cicloturista del Mediterráneo.
La tenía en la cabeza este año.
El amanecer en El Perelló fue espectacular y encontrarme en la salida con mi amigo Vicente Aparicio (corredor del Banesto y que ayudó a ganar el 5º Tour a Induráin) fue una gran alegría.




La salida fue tal y como me comentó Paco: neutralizada hasta Alzira. Allí se dió el pistoletazo y la velocidad se desmadró.
La subida al puerto de Simat y al Puigmola (Barx) fue cronometrada. Empecé en cabeza, pero la velocidad con que se subió me tiró un poco hacia atrás... al final llegue el 42º y 15º en mi categoría. 




La bajada de Barx fue brutal, creo que nunca he descendido así; sabía que habría corte y no quería quedarme.
Y así fue. En la salida de Tavernes de la Valldigna el ritmo fue de carrera y cada salida de rotonda se estiraba más y más el pelotón. Al final se cortó y ya de cara al Perelló, la gente quería entrar de los primeros por lo estrecho del callejón antes de meta.

Con un par me metí y en la recta de meta me cerraron contra las vallas, pero al final conseguí un 14º en la general y 6º en Máster40.



Muy contento y con más ilusión que nunca.
No hay nada como que te salga todo tal y como tienes pensado.

Un abrazo y gracias por el apoyo, también a
 nuestros patrocinadores: DoyoubikePACOM SystemsEdetania Personal Bankersdigitis y Talleres Gonzalo.

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Crónica de Miguel Causera.

martes, 24 de abril de 2018

La Sesgueña Bike Race


Este pasado fin de semana se ha celebrado la 2ª Prueba del Open XCM de la Comunidad Valenciana en Ademuz, capital de la comarca Valenciana de las tierras del Rincón de Ademuz, las cuales fueron conquistadas por Pedro II de Aragón en 1210, que tomó los castillos musulmanes de Ademuz y Castielfabib. Por ello se trata de una de las comarcas más antiguas en su conquista, de las que hoy pertenecen a la Comunidad Valenciana. Su hijo Jaime I el Conquistador incorporó ambas villas al patrimonio real, en el ámbito del Reino de Valencia y también ambas enviaban sus síndicos a las Cortes Valencianas. Las dos villas históricas de la comarca, Ademuz y Castielfabib, concentran el patrimonio histórico-artístico más interesante de la comarca del Rincón.

En estas tierras Valencianas nos dispusimos Rado y yo a vencer a gigantes y demonios frente a los 70 km con 2300 + que nos esperaban; con lo que no contábamos era con la lluvia que nos recibió de primera hora de la mañana y a ratos, con mayor o menor, intensidad nos acompaño durante toda la prueba, endureciendo un poco más un recorrido ya de por si exigente.


A las nueve en punto se lanzo la prueba del Open XCM, seguido unos minutos después de la prueba "corta", 42 km con 1000 +. Un total de 104 Corredores del open y 45 de la corta nos lanzábamos ansiosos de devorar kilómetros y quitarnos el frío de la mañana. Ya desde la salida Rado notaba que algo de la cena no le había sentado del todo bien y nos obligaba a correr por primera vez en lo que va de año por separado.......que pena, me estaba acostumbrando a la rutina de marcarnos en subidas (yo) y en bajadas (Rado) que tan bien nos estaba funcionando.

El recorrido cubre prácticamente todo el Rincón de Ademuz, transcurriendo por Casas Altas, Pajares, Losas, Fuente Vieja, Sesgas y Puebla de San Miguel, atravesando innumerables sendas y pistas, incluso el temido cortafuegos, un paredón de 500 metros de longitud al 33% de desnivel con piedra suelta, todo un desafío para subirlo... A PIE!!!!! Finalmente acabamos la prueba sin mayores incidentes salvo un par de caídas menores ya que el recorrido en zonas era bastante técnico y en otras con pistas muy rápidas (alcanzamos velocidades superiores a los 60 km/h), concluyendo en los puestos 38º y 16º Master40 por mi parte y 48º y 8º Élite por parte de Rado.


Seguiremos compitiendo en este exigente Open XCM en la localidad de Ibi.
Gracias, como siempre, al apoyo de nuestros patrocinadores DoyoubikePACOM SystemsEdetania Personal Bankersdigitis y Talleres Gonzalo, por su apoyo en nuestros esfuerzos y alegrías..

Hasta la próxima.


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Crónica de Arturo Ortiz

lunes, 9 de abril de 2018

II Ale Cycling Gandia


Nunca había recogido un dorsal de noche. Menudo madrugón con eso de que la salida de la II Ale Cycling Gandia se daba a las 8 de la mañana (que luego fueron pasadas las 8:15 porque la cola de los dorsales era de aúpa, los actos protocolarios previos...). Total, que tarde, sin haber tomado ni un café y más atrás de lo que Miguel hubiese querido, empezamos a dar pedales. Menos mal que nos saludamos antes, porque sin salir de Gandia, ya se había escapado... Y es que ya se sabe que esto es un salir a por todas desde el minuto 1.


Para el resto de mortales, ir remontando el río Serpis hacia Villalonga podría considerarse el calentamiento. Según el libro de ruta tendríamos 4 puertos en el recorrido (dos de ellos cronometrados), siendo el puerto de la Llacuna el primero en aparecer, justo a la salida de esta población.


Dos partes diferenciadas. La primera mitad con bastante más pendiente (unos 4 km al 9% de media) y luego la segunda parte más tendida y llevadera, pero con la temida rampa de la que todos hablaban (230 m al 14,6% de media)... pero unas vistas preciosas una vez salías de la pinada de la primera parte.
Superada la cota más alta del recorrido (686 m), nos dejamos caer por el camino de la Llacuna hasta el cruce con el de l'Orxa, frente al Tossal dels Banyons. Ahí vendría el descenso del que ya me habló César.
La de bidones que había por el suelo y es que el firme en esos 5 km de bajada, es demencial: baches, gravilla, parches... Saliendo de l'Orxa eran los brazos los que necesitaban ahora un descanso.


7 Km nos separaban de Beniarrés, donde estaba el segundo puerto y primer punto de cronometraje que había colocado la organización. Carretera ancha (CV-701) rodeando y siempre picando hacia arriba con más o menos intensidad, que era cómodo de hacer yendo en grupeta.  Lo 'serio' empezaría tras una curva de 180º a la entrada del pueblo. Pasar por los sensores y arriba.


Puerto no excesivamente exigente (en función de lo que te quisieses apretar) que llega hasta la cabecera del barranco de les Creus y acababa entre el alto de Pinaro y el Racó de Forner. De nuevo preciosas vistas en el ascenso, esta vez sin árboles que nos protegiesen del Sol o del viento.


Descenso limpio por la umbría de la Sierra de Benicadell rozando Salem hacia Castelló de Rugat por la CV-705, para cubrir los primeros 50 km de la marcha con algo más de 1200 de acumulado. Cabía la posibilidad de avituallarse en Ráfol de Salem antes de lanzarnos a  superar unos 2,5 km al 5,5% de media en la serreta de Ráfol. El último escollo importante previo 'disfrute' de 6 km hacia abajo en el que la gente se apretaba de lo lindo, incluso cruzado el barranco de la Xara que hay ese kilómetro al 4,5% constante previo a la Pobla del Duc, se tiraba de riñones y de lo que fuera para no perder velocidad.
Era como si hubiesen ganas de llegar al tercer puerto lo antes posible y devorar esos 11 km que nos separaban de su base, habiendo salido de ya Quatretonda. Lo que viene siendo una aproximación rápida.


Un puerto cortito, pero claro, después de haber ido como se fue para llegar hasta allí, pues las piernas lo notaban, aparte de que ya estábamos casi en el Km 80. Menos mal que siempre hay alguien en el grupo que se sacrificaba y nos iba subiendo al resto por la Sierra de la Creu. Sacrificio subiendo y bajando, porque como dejases tres metros con el de delante, anda y que lo volvías a enganchar. Nada de relajarse en el camino a Barxeta por la CV-600 y eso que el terreno era favorable (siguiendo el río de Barxeta) hasta esta localidad. Luego empezaría a ir picando hacia arriba y cada cual que hiciese lo que pudiera porque dejó de haber grupo al que seguir.


En el barranco de Serafí teníamos un nuevo avituallamiento. Paradita rápida de cara a afrontar los últimos 40 km con algo de combustible... pero no. Serían menos en mi caso. Ya se estaba desviando a los ciclistas por el racó de Balderanes en vez de seguir por el trazado de la prueba hacia el Pla dels Corrals, el último puerto marcado y cronometrado...


Miguel sí que subió a Barx cumpliendo con el 100% del recorrido oficial. En mi caso, subimos hacia la montaña de Palomara (1,7 km al 6% de media) y nos reencontramos con el recorrido de nuevo en Simat de la Valldigna, con falso llano hacia abajo y viento de cola... si no a ver cómo podía yo sostener 45 km/h a estas alturas de prueba.
Pasamos Tabernes de la Valldigna (cuarto avituallamiento) en dirección a la costa hasta el Camino Real de Cullera, donde un giro de 90º nos ponía en paralelo al mar. El viento que nos ayudaba hasta entonces, pasó a entrar de costado... menos mal que las cañas lo conseguían debilitar algo en estos 8 Km de recta infernal que quedaban para entrar en Gandía.


Entrada, que no terminar... Eso parecía al meternos en el Paseo Marítimo, pero había que recorrerlo desde la p hasta la última o; 2 km por ese traqueteante adoquín y sobresaltos para los pasos de peatones que consiguieron que la sonrisa al cruzar el arco de meta, fuese más de alivio que de satisfacción por haber terminado.

Con respecto a la clasificación de la marcha, así quedamos:


Y no puedo terminar la crónica sin agradecer, como siempre, a nuestros patrocinadores: DoyoubikePACOM SystemsEdetania Personal Bankersdigitis y Talleres Gonzalo, por todo el apoyo que nos dan.

Hasta la próxima.


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Si quieres descargar el track de la marcha alternativa, este es el enlace:





Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.

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Crónica de Paco Pérez.