domingo, 5 de febrero de 2017

A la caza del Dragón (Gilet)


Mucho viento. Eso es lo que se esperaba en esta jornada y, bueno, algo hubo (ya lo contaremos más adelante. La cuestión es que de todos los que iban a venir, al final aparecieron dos en la tienda Doyoubike de la Avda. del Puerto: Pablo y Paco Pérez.
5 minutos de rigor y a dar pedales, esperando encontrarnos con Paco Pla por Vinalesa.
Failed. Bueno... con un track incompleto, nos decidimos tirar hacia Santo Espíritu e improvisar.



Llegando a la base del Coll de la Calderona, Paco Pla nos llamó para decirnos que se unía, así que paramos las bicicletas hasta que llegó... y menos al que tardó algo, porque en esa espera tuvimos un pequeño percance con una cadena. menos mal que llevábamos todo lo necesario para solventarlo.



Con tres rodando, empezamos a subir por el camino de Sant Esperit con idea de ir hacia Monte Picayo, pero una vez llegamos a la altura del barranco de la Vidriera, cambiamos de planes. Mejor hacer un poquito de sendas ¿no? Vamos a practicar el off-road.

Paco Pla

Pablo


Paco Pérez

Esta primera senda no terminó al llegar al barranco de la Calderona, si no que continuamos por la rambla hasta salir a la carretera en la urbanización Pla d'Aguiló. No teníamos intención de parar a almorzar, pero nos hacía falta agua, de modo que entramos al bar y ¡sorpresa! allí estaban en la barra (vestidos de ciclistas y con sus bicis fuera, no penséis mal), Javi, Miguel y Paco Mena.
La cuestión es que, parece ser, necesitaban efectivos para intentar asaltar un dragón que se hallaba al otro lado del Xocainet.


Metiéndonos al barranco dels Ermitans

Pensat i fet. Allá que nos fuimos. Primera vez (en mi caso) que subía por allí y, bueno, si alguien quiere probarse en esas rampas hormigonadas, es un muy buen lugar. Duro (3.6 km al 7% de media pero con rampas del 20%) hasta llegar a la Vereda de la Murta.


Paco Mena y Miguel culminando esta dura parte

Desde aquí todo pintaba más fácil. Lo más complicado ya estaba superado, así que tras rodear el Morró, enfilamos hacia la base del Xocainet por una senda con espectaculares vistas de toda la falda de la Calderona. Venía ahora la parte del descenso, por ese camino estrecho y roto que nos iba a dejar a pocos metros de nuestro objetivo: la Casa del Dragón.



En esa casa se juntó la grupeta para hacernos las fotos de rigor y, de paso, mirar bien, casi estudiar, esa extraña construcción llena de detalles. Una casa que jamás te esperarías encontrar en medio del monte...


La Casa del Dragón

Pero el descenso no se había terminado todavía. Quedaba senda por recorrer, esta vez más pedregosa hasta llegar a rodar por la misma piedra viva de camino a la urbanización Balcó de la Penya. Allí tuvimos que detenernos para decidir el siguiente envite: Monte Picayo.



Miguel era el que tiraba del grupo, pero la cala maltrecha de Paco Mena nos hizo sopesar al opción de volver para Valencia. Así lo hicieron, estando en la urbanización La Pau, Javi y el propio Paco. Miguel había empezado con la subida y el resto de Pacos y Pablo decidimos, tras perder a Miguel, poner el manillar hacia el camino de Lliria.


Miguel, el único en coronar los dos puertos

Sorprendentemente volvimos a juntarnos en Puçol, ya que nos detuvimos en un horno para comer algo... el fuerte viento en contra nos iba a hacer gastar más fuerza de la prevista, así que mejor parar a reponer.



Y desde aquí al tran tran pero dándole fuerte a los pedales, regresamos a Valencia por la Vía Verde Xurra. Con poca conversación por estar concentrados en ponerse a rebufo... y porque el camino no daba para formar un abanico, que si no...



Sea como sea una mañana excelente de compañerismo, risas y pedaleo. Subidas a ritmo, trialeras, sendas y repechones... ¿Qué más se puede pedir? Pues que la siguiente sea, como mínimo, igual.
Y por supuesto darle las gracias a todos y cada uno de los patrocinadores del Club Ciclista Doyoubike (PACOM Systems, Talleres Gonzalo, Prosolutions y Edetania Personal Bankers).

Nos vemos en la siguiente.

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Si quieres ver todas las fotos de la salida, las tienes en la galería.

Si quieres descargarte el track de esta ruta, este es en enlace.





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Crónica de Paco Pérez

domingo, 29 de enero de 2017

El primer 'enhuerte' del año (la senda de la Mata)


Después de la semana pasada en la que se anuló la salida y cada cual salió por dónde pudo pese a la lluvia, esta semana se decidió recuperar esa ruta (aplazando la programada para este sábado) que se nos quedó en el tintero... más que nada, para no desaprovecharla.



A las 9 ya estábamos en el cementerio de Olocau Ramón, 'Salobre', Miguel, Pablo, Adrián, Luis, Javi, Jorge, Pedro y yo, habiendo acudido directamente allí o saliendo desde la tienda Doyoubike de la avda. del Puerto. Todo listo para empezar la jornada. El primer tramo, siempre para calentar, acoplarse y hacerse a la idea de que íbamos a tener mucho viento porque, si soplaba aquí abajo, cuando estuviésemos más desprotegidos, seguro que lo sufriríamos más.


La grupeta

Oficialmente podríamos decir que, cuando dejamos de ir en paralelo al canal del embalse de Benagéber (habiendo pasado la balsa de Marines y la rambla de la Escarihuela), es cuando de verdad empezó la ruta, ya enfilando para arriba por el camino de la Loma del Campaner,  con algún que otro repecho en la parte final de este tramo de casi 5 km que, seguro, sirvió para que a más de uno se le pusiesen las piernas a la temperatura de trabajo (último kilómetro al 6,6% de media).



Con esto conseguimos dejar de rodar entre campos de naranjos para hacerlo en las estribaciones de la Calderona que, aquí, pertenecen a la Provincia de Castellón (estaremos unos cuantos kilómetros fuera de la de Valencia hoy). Aunque lo más importante es que (tras unos 3 km de 'llaneo', empezamos con la subida al alto del Romero, que podríamos decir que tiene tres peldaños.


Miguel y 'Salobre' antes de empezar con la subida

El primero de ellos es de 4,5 km y empieza nada más cruzar el pedregoso lecho del barranco de la Escarihuela. Ojo porque algunos de nosotros nos 'engolosinamos' con la pista ancha y más o menos cómoda (la pista de la Espartosa) y nos saltamos el giro de casi 180º para tomar la pista del Rinconcillo, que implica tanto un cambio notable de firme y un puntito más de pendiente.


Enfilando la pista del Rinconcillo

Aquí empezamos a sentir el viento como algo más que un compañero de viaje, tanto por tenerlo de cara como por la sensación térmica que producía. De todos modos y como no podía ser de otra manera, fuimos superando el terreno, bastante roto en esta primera parte.


Ramón en plena subida

Agradecimos el descansillo, incluso con un poquito de bajada, tras este primer esfuerzo serio, reagrupándonos en la Casa del Catalán para empezar el asalto al segundo escalón. Con muchas muchas ganas, quizás demasiadas, porque alguien (estando parado) se fue al suelo cuando dijeron que habría 'Premio' al llegar arriba (jajajaja).



Este segundo peldaño nos hizo subir 115 m en 1,4 km ( 8% de media), muy expuestos al fuerte y frío viento... pero con un adelanto de las impresionantes vistas del valle que nos esperaban y, también de las montañas que mantenían los restos de la nevada de la semana pasada.
Hablando de nieve, antes de apuntar al tercer y último peldaño de la ascensión, dejamos durante unos metros el camino del Collado del Lobo para ver el navajo de las Navas, excelentemente recuperado por la Asociación El Cantal.


Paso por el navajo de las Navas (Altura)

Y ahora sí, a culminar la subida. El camino se convierte en empinado rampón (430 m al 10% de media), difícil de distinguir en algunos momentos en su camino a la cota más alta de la jornada, ocupando la Vereda de Gátova o Vereda de Altura y coincidiendo con la frontera provincial entre Valencia y Castellón.


Cima del Alto del Romero (Altura)

En ese momento parecía que había sonado la campana para ir al recreo. Cada cual dejó la bicicleta allá donde mejor pensaba que estaba y empezaron las sesiones de fotos en el Tajo y en el vértice geodésico, Salobre haciendo panorámicas, yendo de acá para allá para encontrar el punto de las mejores vistas... ¿a quién le importa el viento? Es más... ¿alguien se acuerda si soplaba? ¡Qué buen momento!



Listo. Según el track que llevábamos, tocaba buscar una senda que nos llevara a las ruinas de la Masía del Romero, pero... según vimos había que meterse a atravesar bancales andando. Por sentido común decidimos dar la vuelta y buscar alternativa ciclable (¡¿Porqué no lo haríamos luego también?!).
Así que por el camino de las Navas nos dejamos caer (¡qué ganas!) hasta la Fuente del Rebollo, que ofrecía un espectacular caño de agua fresca.



Desde aquí, por el camino de las Lomas, que hace linde con el Parque Natural de la Calderona, seguimos la ancha pista más o menos ascendente (sobretodo la hormigonada salida de la Fuente del Rebollo) que nos iría acercando a la cabecera del barranco de la Mata.



Dejamos este camino para enlazar con el de Rama que, sin previo aviso se convierte en pedregosa senda. Toca hacer algo de técnica para ir ganando metros, ya sea hacia arriba o hacia abajo. Divertido tramo que el Sol, por fin, se decidió a alumbrar sin nubes de por medio.


Con lo bien que pintaba la senda de la Mata...

Y ahora que pensábamos que disfrutaríamos como gorrinos, nos convertimos en suricatos al ver dónde nos había llevado el track. Dejó de ser ciclable por completo (aquí ni técnica ni leches) al tener que bajar zonas de bancales y demás... tocó echar pie a tierra, cargar o empujar la bici y, con ese calzado tan adecuado... recorrer algo más de un kilómetro hasta cruzar el barranco de la Mata y volver a encontrar más de 10 metros en los que poder ir pedaleando.



Fue entonces cuando Pablo y Pedro abandonaron el grupo porque se les había echado el tiempo encima, saliendo (suponemos que a la carretera), antes de llegar a la fuente del Rincón. Pero el camino de la Mata nos tenía reservada una última sorpresa cuando ya estábamos todos pensando (desde hacía rato) en el almuerzo... o comida, porque ya no eran horas de almorzar: el paso por el barranco del Carraixet.


Salvando el Carraixet

Tuvimos un momento de dar media vuelta pero al final, entre que Salobre lo cruzó para ayudar, Javi enloqueció buscando troncos para hacer un 'puente', algunas piedras que echamos más de apoyo... pudimos atravesarlo más cómodamente, pero todos con los pies mojados, por supuesto. Imposible pasar al otro lado pedaleando debido a las piedras que había debajo de esos 50 cm de agua...
Este fue el punto en que abandonamos definitivamente el track, subiendo a Marines en busca de un bar. En vano. Así que chino chano tiramos para Olocau, con el objetivo de apretarnos unos buenos bocadillos.




Entre risas, comentarios, quejas, etc. nuestros pies volvieron a entrar en calor. Sobretodo cuando sirvieron los 'cremaets'... y Miguel pidió un poco de miel para el suyo; ¡gran broche de oro para cerrar la salida!


Javi con el bote de miel

En fin. Una buena mañana de pedaleo con muchas y variadas anécdotas.
Darle las gracias a todos y cada uno de los patrocinadores del Club Ciclista Doyoubike (PACOM Systems, Talleres Gonzalo, Prosolutions y Edetania Personal Bankers).

Nos vemos en la siguiente.

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Si quieres ver todas las fotos de la salida, las tienes en la galería.

Este es el vídeo que fue grabando 'Salobre' hasta que el soporte de la cámara dijo basta.



Si quieres descargarte el track de esta ruta, este es en enlace.




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Crónica de Paco Pérez

martes, 17 de enero de 2017

This is Picassent


8:30 de la mañana en las afueras de Picassent. Ibán, Rober, Benja y yo estábamos sacando las bicicletas de los coches con la intención de ir a pasar la mañana en la Serra d'Alèdua . Quienes conozcan la zona, ya sabrán que eso es sinónimo de trialeras y mucho desnivel acumulado en pocos kilómetros.

Rober, Benja e Ibán en pleno calentamiento

Los primeros 6 km fueron los del obligado calentamiento (además necesario por la temperatura ambiente), subiendo poco a poco por el Camí del Pla hasta que, al llegar a la altura del barranco dels Felipons un giro de 90º a la derecha nos ponía en fila de a uno. Los casi 2 km iniciales te dejan muy a las claras lo que va a ser el resto de la jornada, algo que Rober calificó de 'Stage 1'. 'This is Picassent', añadió.


Bajadita para oxigenar algo, porque por delante teníamos ahora un nuevo tramo de ascenso, primero por pista y, más adelante, remontando el barranco de la Guatleta primero y el del Canyó después. Mucha piedra suelta en este último dejando claro que las últimas lluvias habían lavado bien el terreno.
Aquí cambiamos de término municipal, (al de Llombai), pero eso no significó un cambio en la dinámica de la ruta... el Paraje Natural Municipal del Tello, nos siguió ofreciendo exactamente lo mismo, pero esta vez en modo descenso.


¿Qué tal se baja con las dobles por la senda del 'Camí Creuer'?

¿Qué viene después de una larga (y rota) bajada técnica? Eso es... Lo mismo pero en sentido inverso. Y eso tocó hacer, una subida donde la técnica era lo más importante para no tener que estar echando pie a tierra cada dos por tres... y nos aplicamos. ¡Vaya que si nos aplicamos!


El siguiente punto de referencia en el mirador desde el que se ven las poblaciones de Catadau, Llombai y Alfarp. Unas vistas más que dignas. El único pero es la cantidad de mondas de naranja, latas y botellas... que la gente 'olvida' en sus descansos. Por favor, llévate siempre tu basura a casa y déjala en el lugar que corresponde.
Nosotros, como no podía ser de otro modo en semejante lugar, nos hicimos la foto de grupo y, antes de enfriarnos, volvimos a la faena.


Porque nos quedaba por delante el regalito de la 'senda del gas'; un tramo de bajadas y subidas enlazadas, con mucha piedra suelta, donde lo crucial era elegir bien por dónde meter la bici. Un trago de agua y al lío, porque sería prácticamente el punto y final a las trialeras de esta mañana rompepiernas, una vez llegáramos a la ancha pista correspondiente a la Vereda de Valencia.


No mucho más adelante llegamos al punto donde, horas antes, habíamos empezado con aquella dura subida (hasta alguno dijo que si la culminábamos de nuevo...). Nada. Volvimos tranquilos hacia Picassent en busca de algún bar abierto, donde reponer lo gastado en esta corta e intensa jornada, antes de meter las bicis en los coches e ir, como decía aquel, cada mochuelo a su olivo.


Y como no podía ser de otra manera, agradecer a todos y cada uno de los patrocinadores del Club Ciclista Doyoubike (PACOM Systems, Talleres Gonzalo, Prosolutions y Edetania Personal Bankers), por estar ahí.

Nos vemos en la siguiente.


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Crónica de Paco Pérez

domingo, 15 de enero de 2017

Rebalsadors. Lo que el viento... dispersó


Quedada temprana en la tienda Doyoubike de la Avda. del Puerto, para la primera salida del año del Club Ciclista Doyoubike-PACOM. Tan temprana que de lo que se hablaba allí, antes de salir, era de cuántos pares de calcetines o guantes llevaba cada uno.

Tiempo de cortesía respetado por si venía alguien de última hora y a rodar (a ver si así nos quitábamos el frío). De camino a Alboraia recogimos a Salobre que se habñia dejado el casco en casa y en en Vinalesa se unió Paco Pla. Grupeta de 8 pues: Paco Mena, Miguel, Salobre, Paco Pla, Javi, Adrián, Martín y Paco Pérez.


La grupeta

Como no podía ser de otro modo cuando vas en bici, viento (frío) de cara en el tramo en que se iba buscando el primer contacto con la tierra, remontando el barranco de Porta Coeli, tocando alguna senda corta antes de llegar al KM0. Allí reunión de grupo para acabar decidiendo que era mejor hacer la parada del almuerzo ya, aunque fuese algo pronto y no llevásemos mucha distancia recorrida, para luego afrontar el resto de la jornada del tirón... y coger algo de fuerzas para llegar a la cima de Rebalsadors.


Empieza lo serio

La pista ancha, siempre ascendente, algo resguardada del viento y con unas más espectaculares vistas hicieron más llevadero el esfuerzo de los 9 kilómetros (6% de media) hasta a Font de La Vella. Aquí perdimos a Martín que decidió hacer un 180º y volver tranquilamente (para la próxima salida seguro que lo tenemos al 100% recuperado).
Carga de bidones y último repecho antes de los últimos 2 km para el Mirador de Mireia.


Adrián culminando la subida a Rebalsadors

Hasta allí subimos Paco Pla, Adrián y yo, ya que Salobre prefirió hacer un descenso por sendas... de modo que esperábamos encontrarnos a Paco mena, Miguel y Javi en la cima, porque se habían ganado metros durante la ascensión. No los encontramos arriba (ya nos contarán qué opción eligieron), así que tras un pequeño descanso, los tres que quedábamos, nos dejamos caer hasta Serra y, luego, serpenteamos entre carreteras secundarias y caminos para reencontrarnos con el Carraixet y, desde allí llegar a Valencia con 86 km en las piernas.

Gracias a todos los que madrugaron y cambiaron las sábanas calentitas por el frío de la mañana para salir a dar pedales y, como no, a todos y cada uno de los patrocinadores del Club Ciclista Doyoubike (PACOM Systems, Talleres Gonzalo, Prosolutions y Edetania Personal Bankers).

Nos vemos en la siguiente.


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Crónica de Paco Pérez