martes, 13 de junio de 2017

Beteta Marathon Bike Xtreme


El pasado 10 de junio de 2017, fue un sábado cualquiera para mucha gente, pero no para 3 miembros del Club Ciclista Doyoubike-PACOM. 

El municipio de Beteta, con 286 habitantes, acogía en su 3er maratón de la modalidad BTT a sus 287 participantes, 1 número más que su población en 2016. Con ello, comenzaba el reto de los Doyoubikers.

Tras un largo viaje hacia "la Mancha", nos acercábamos a la recogida de dorsales en la tarde del viernes. Una organización buena, aparentemente, nos acogió con sus regalos e informativos a los inscritos (la cual dejaría mucho que desear, durante y al término de la jornada).
9 de la mañana y nos encontrábamos César, Anquela y Xeni en el punto de salida. Con el sonido de traca empezaba nuestro reto, ser finishers sin incidentes. Sabíamos que no sería fácil debido al calor, pero íbamos a darlo todo y nada iba a acabar con nuestro objetivo. 


Qué decir del paisaje, espectacular; campos, sendas y bosques en un recorrido de 82'5 km con +2000 m de acumulado. Todo era perfecto, demasiado bonito, y entonces aparecieron los problemas. Muy malas señalizaciones, un fallo de cálculo de líquidos y una mala decisión en el sólido de los avituallamientos, pasarían factura a gran parte de los corredores de la prueba. Por desgracia, algunos de los afectados fueron nuestros compañeros y amigos César y Anquela. Con problemas de líquido y debido a la falta de señalización, 12 km duros y casi +200 m de más, les penalizó con al menos 45 minutos, e hizo que se retrasaran bastante más en la llegada. A pesar de todo, no fue un impedimento.



- ¿Cómo fue el circuito? ¡Cuéntanos, ché!
- Pues ahora mismo.

Un trayecto bastante pistero y con suelo firme, hizo que fuese llevadero, no obstante, todo era un engaño. Reinaba el falso llano que engañaría a nuestra mente, pero no a las piernas. En los primeros 35 km acumulábamos unos +1000, con mucha pista inclinada y algunos descansos, pero todavía quedaba casi 50 km y no iban a ser de regalo.

Pista, rampones y alguna senda seguía en los siguientes 28 km, acompañados de 2 tramos en descenso de piedra que dormían algunas manos.

Un tramo de bosque verde, pero con una vegetación baja que te daba la sensación de arrastrar un tractor, nos metía en un tramo de pinadas que daban esa tregua en la pelea contra el Sol. ¡Y coronamos por fin! BAAAAJADITA para relajar las piernas, pero cuidado, un tramo de asfalto ponía en alerta al personal ¿y luego? ¡¡¡RAMPÓNNNNN!!! Un tramo interminable en el que, sin descanso, íbamos subiendo sin ver fin. Subías, sí, visualmente, pero daba la sensación de estar descendiendo al mismo infierno... las chicharras portaban tridente ¡qué calor! y ni gota de aire.



Una vez coronado, podías ver la última rampa que quedaba antes del último avituallamiento. ¡Un pasito más y ya lo teníamos! Reponer líquidos (si quedaba) era la esperanza. 2 tragos para el body y a por los últimos 7 km, que seguían con una divertida bajada final antes de llegar a la última rampa que nos adentraba en el pueblo. ¡Al fin, asfalto! Ello nos advertía que ya no quedaba nada. Apenas 750m, pero con una inclinación infernal, alejaban a los cuerpos desgastados de la línea de meta. 100 m ...75 m ... y a falta de 50 m, unos aplausos que avivan hasta al más muerto, nos recibieron y dieron ese empujón de fuerzas para concluir el reto. ¡Lo teníamos!



Resultado de Beteta, un buen fin de semana en buena compañía, una llegada a meta dentro de tiempo sin incidentes, ¡y un reto completado pa' la saca más que merecido!

Sólo me queda dar las gracias a César y Anquela por darme la opción de acudir, y segundo y más importante, por acogerme como uno más de la familia. 

¡Hasta el siguiente reto! ¡Nos vemos!


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Crónica de Xeni Navarro
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