martes, 2 de abril de 2019

Jamón bike (día 1)


Única prueba de España en juntar en un fín de semana una prueba ultramaratón el sábado y una de maratón el domingo. La ultramaratón son 130 km y entre 2600-2800 de desnivel positivo (depende del gps).

Saliendo de Calamocha por una pista rodadora con algún repecho para entrar en calor y prepararnos para lo bueno. Primer pueblo de paso: Navarrete. Nos meten por un rampón para salir del pueblo de entre el 25-30% en 50 m, donde muchos echan pie a tierra; yo lo salvo como puedo que aún estoy fresco, pero ahí no acaba la cosa. Hasta coronar el primer ascenso tooodo repechos sin descanso; al menos la bajada hasta Lechago nos deja coger aire, el justo, porque las bajadas por las pistas de aquella zona son rapidísimas y hay que ir con cuidado que hay mucha piedra, seguir la trazada súper importante.


Cruzamos Lechago y nos dirigimos a Burbáguena, camino otra vez por pistas típicas de la zona con bastante piedra y pasando por una zona súper bonita (no recuerdo el nombre): un barranco que el camino acaba en senda y vuelve a abrirse. Se hace 2 veces el sábado y es una bajada súper rápida y bonita.
Pasamos Burbáguena y ya llevamos 33 km y unos 800 d+. Estamos avisados que el primer tercio de carrera es duro, 42 km y 1200 d+ sin avituallamientos; ¡¡encima de sufrir nos hacen pensar y racionar!!

Seguimos subiendo repecho y ahora ya sí, llegada a Cuencabuena por el río que tenemos que ir cruzando unas cuantas veces, ¡suerte que no hacía mucho frío! Primera senda súper bonita y disfrutona aunque cortita para entrar en el pueblo y ¡¡por fin!!! vemos el primer punto de control y ¡trampa! Otra vez el río, pero ahora más profundo.
Agua hasta los tobillos y avituallamiento. Saqueamos de todo. Si algo tiene esta carrera es un avituallamiento increíble.


Salimos y primera trampa con el estómago lleno... subida a la Ermita. Un zigzag de locos que acaba en una trialera hecha aposta para hacernos sufrir. Bajada por senda y ¡ale!, más de lo mismo. Esta vez 15 km rapidísimos por pista hasta Cucalón, segundo punto de control y avituallamiento, esta vez rápido que no hemos hecho hambre. Y ahora sí que empieza lo bueno, nos metemos por campos de ganado... ni un descanso. Unos repechos de locos. Veías a la gente a lo lejos subir y oías quejas de todo tipo:”¡estos están locos!” “¡Nos quieren matar!” Y con razón. Solo hay que ver los perfiles de esa parte entre Cucalon y Bea.


Y para rematar, antes de llegar a Bea y hartos de subir (muertos pero contentos porque el paisaje es brutal), una trialera de bajada de las que les gustan a los pros: déjate caer y disfruta. Y llegamos a Bea; tercer punto de control y avituallamiento. Aquí sí que cargamos que hemos hecho muuucha hambre.
Nos adentramos en la segunda parte del infierno. Otra vez a subir. Otra vez a ver y escuchar a gente cagarse en todo lo cagable 😂 y no era para menos. Aquí se sube todo a base de repechos de desniveles descomunales y cuando crees que no hay más pues, otro.


Por suerte cuando llegamos arriba sabemos que está todo hecho. Bajadón interminable hasta Olaya donde tenemos el último avituallamiento y último punto de control. Llegamos con media hora de ventaja así que muebles salvados. Ya solo queda rodar y rodar hasta Luco de Jiloca donde aún nos queda algún regalito en forma de repecho y ya ¡si! Por fin camino de Calamocha por la vereda del río Jiloca. ¡Meta!
Lagrimas y 2 huevos fritos de recompensa ¡¡que saben a gloria!!

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Todas las fotos dela prueba en la galería: álbum.

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Crónica de Carlos Dotor
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