miércoles, 9 de mayo de 2018

Titaguas y sus revueltas


21. Casi dos docenas de horquillas son las que le confieren el renombre y la dureza a la mítica Alpe d'Huez. Curiosamente son las mismas que hay que superar para llegar desde la orilla del Turia al puntal de la Juncanilla, en la Marcha BTT de Titaguas (Circuito Serranía BTT). Menos glamour, sí, pero duro de narices. Luego llegaremos a eso.
Unas horas antes Nico, Rado, Arturo, Joseph, Ibán, Carlos y un servidor, nos despedimos de la cama para conducir hasta Titaguas donde se corría, por séptima vez, su marcha (tercera prueba del calendario CSBTT 2018).
¿Solos? No, que va, allí vino también el equipo de apoyo/animación (¡mil gracias!) y nuestra mascota oficiosa (Masai).
Nos unimos a las otras 211 almas que pedalearían y a dejarse caer cuando dieron la salida


Un poquito de pimienta en esos primeros metros por calles estrechas, por si no fuera suficiente que íbamos de bajada. Normalmente las salidas son rápidas pero, en este caso, es que fue una verdadera locura. Velocidad. No se puede definir con otra palabra.
Rodeamos en un pis pas la Ceja de los Morales y por el camino de la Cañada Larga  enlazamos con el camino de Morales, ya en subida hacia el corral del Cañarizo. Cuesta más escribirlo que hacerlo... pero ya llevábamos 7 km de marcha en un abrir y cerrar de ojos.


Los siguientes 2,7 km (5,1% de media), ya fueron algo menos alegres, como era de suponer, sobretodo después del corral, que aquello se ponía 'interesante' con varias rampas que superaban el 10% de media, alcanzando el alto de la Balsa, pero la organización nos concedió que pudiéramos tomar aire rápidamente en una bajada, que siempre se hace corta, antes de encarar los últimos 800 m (6% de media) de la cuesta.

El camino viejo de la Tosquilla nos aguardaba. Cerrado, umbrío... casi 3 km de senda descendente (dividida entre la de la Colmena y la Yegua). Una bajada que conforme ibas restando metros, aumentaba en dificultad, sobretodo en las horquillas cerradas del final, ya en la zona de la fuente de Los Baños antes de llegar al nivel del Turia.
Fresco tramo de enlace ideal para relajar un poco los brazos (que también sufren), antes de cruzar el barranco de la Umbría Negra... buen nombre, porque a más de uno se le iba a hacer de noche.


La cuesta se hacía evidente al entrar por el camino de la Casa del Morenillo (venga, más oscuridad todavía) y las cinco primeras curvas de 180º hacían acto de presencia. Un buen repechón, piensas (350 m al 11,5% de media). Pero pocos metros después, entre los árboles, una imagen que se me ha quedado grabada.
Ver una larga fila de ciclistas, pedaleando en direcciones opuestas prácticamente uno encima de otro... increíble. Entonces las amigas de las 5 horquillas anteriores, se mostraban: 16, para ser exactos, teniendo que salvar un desnivel de 60 metros en algo más de 330 metros de camino. Si hacemos la cuenta de la vieja, eso sale una pendiente media del 18%. Demencial.



Salimos del hoyo, literalmente, pero a la escalada le quedaba un trecho largo todavía; con más curvas de herradura, pero esta vez por pista ancha y sin tanta protección del Sol que ya asomaba. Primero 3 km al 7% de media tras pasar por el primer avituallamiento líquido, rodeando el puntal de los Cuernos, luego una bajada para llegar al barranco de los Aguileros y volver a tensar la cadena durante otros 3,5 km aunque, realmente, casi el primer kilómetro (9,5% de media) era el que se te podía atragantar algo. Luego 'suavizaba'.



Suavizaba tanto que se convertía en bajada por el camino del Alto del Manzano y esta seguía, por senda, hasta el cruzar el barranco del Raga por un puente asfaltado. Ese sería el punto donde daba comienzo la ascensión (3,5 km al 6.4% de media) al techo de la jornada: el cerro de Hontanar del Herrero (1109 m).
En general no parece una ascensión complicada, pero si sabes que hay tres zonas donde el desnivel medio el del 9,5% y que hay una última parte donde parece que alguien te está cogiendo del sillín (300 m al 14% de media), la cosa cambia y algún chepazo que otro, hasta estaba bien visto.



La visión del segundo avituallamiento líquido (camino del Corral del Herrero) te reconfortaba y entonces, piensas, que el descanso para tus piernas ha llegado. Piensa. Pues mejor piensa que quedaba por subir otro trecho durillo y entonces sí: relax.
¿Relax? ¿Para qué bajar por lo fácil si el cuerpo pide otra cosa? Pues eso digo yo...
Pasadas las últimas paredes que quedan en pie del Corral del Herrero, regresábamos a los senderos, apuntando hacia la cabecera del barranco del Raga.



Estando en la cabecera tuvimos que seguir su curso a la sombra del cerro de Las Moratillas, desviándonos a la izquierda y levantando polvo cerca de la fuente de la Hoya del Hacha. Nada complicada esta bajada. Algún escalón por aquí, algunas rocas por allá, pero ante la ausencia de revueltas, buena para darle permiso a la bici para que corriese.


Te podías permitir el lujo de mirar la distancia recorrida: ya estábamos en el kilómetro 33 de los 39 totales. A meta tan solo 6 km, pero (siempre hay un pero), el acumulado no cuadraba. Todavía quedaba en el 'Debe' unos 100 metros, así que alguna sorpresita estaba aguardando. Vaya que sí.


Primero, estábamos a punto de entrar en una zona de sube-bajas y segundo, que esos 'subes' iban a ser por trazado técnico, cosa que no habíamos hecho desde las famosas horquillas del principio. Ahora sería por raíces, rocas, algún saliente, sorteando troncos...
Por partes.
Para empezar algo más de medio kilómetro con cinco escalones que te hacían subir a la Cañada Barriga. Cinco peldaños de entre 50-90 metros con pendientes medias entre el 9,7 y el 13%. A estas alturas, con la aguja peligrosamente cerca de la E del depósito, había que medir bien.


Lo bajado a continuación por lo subido antes. La misma distancia, siguiendo las marcas blanquiamarillas de PR, muy muy cerca del borde... que hasta se escuchaba la música que provenía de la zona de meta y es que, si mirabas a la derecha, hacia abajo, Titaguas estaba ahí ya.
Una nueva costanilla que terminaba en el mirador de la Loma, esta vez sí, te hacía pensar que quedaba sólo bajar. Nada, que ahora tampoco. Daban ganas de sentarse en los bancos del mirador al ver que los de delante, no es que seguían subiendo, sino que el trazado nos alejaba de las casas del pueblo. ¿Qué más da otros tres rampones de 100 metros al 10% con lo que llevamos ya? Exacto. Hay que hacerlos sí o sí. De modo que ¡ale! Sin pensar y a sortear piedra suelta, algún resalto, arbustos... para ver la luz al final del túnel.


Los últimos 3000 metros ya eran de bajada. En un inicio por trocha entre romeros; pedregosa, estrecha que se terminaba metiendo entre pinos y, antes de salir al camino arcilloso que hace linde con el pueblo, foto. Y, por descontado, no podían faltar un par de revueltas polvorientas, empinadas y complicadas de trazar, ¡estaría feo!
Giro a la izquierda por la fuente de la Zarza dirección la Cantarería y entrada triunfal al pueblo. Triunfal por ese curioso detalle de hacernos pasar bajo un improvisado arco del triunfo en forma de dintel de puerta previo callejeo y, luego, atravesar el inflable de meta.


Con respecto a la clasificación de la marcha, así quedamos:


Y no puedo terminar la crónica sin agradecer, como siempre, a nuestros patrocinadores: DoyoubikePACOM SystemsEdetania Personal Bankersdigitis y Talleres Gonzalo, por todo el apoyo que nos dan.

Hasta la próxima.


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Si quieres descargar el track de la marcha, este es el enlace.





Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.

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Crónica de Paco Pérez.
Reacciones:

2 comentarios:

  1. Hola buenas noches gran post!! Queria preguntarle, dónde podia encontrar las fotos de la marcha, sin contar con las de csbbt y imageHunter. No las encuentro por ninguna sitio y eh vist que las as posteado. Lucha gracias de antemano

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    1. Hola.
      ¡Gracias por el comentario!
      Esas fotos son de una chica de Titaguas. Es un álbum privado de Facebook, y me las facilitó un compañero del Team que sí la conoce.
      ¡Un saludo!

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