jueves, 3 de mayo de 2018

Monegros: nunca rodarás solo


Quienes han estado en alguna edición de la Orbea Monegros, saben que el título de esta entrada es totalmente cierto. con 8000 ciclistas pedaleando en dos recorridos (media maratón de 81km y maratón de 117 km), que te encuentres solo en el camino es más improbable que te toquen los Euromillones. Ya sea adelantando, siendo adelantado o en grupo, vas a ir acompañado toda la prueba.


Todo esto empieza en diciembre, que es cuando se abren las inscripciones... se abren y se cierran, porque las plazas vuelan en cuestión de minutos. La verdad es que no es una marcha que destaque por su paisaje, salvo (y esto es algo personal) la subida a la Ermita de San Miguel y las vistas desde las famosas curvas, y el tramo en bajada al segundo avituallamiento, cuando se rueda entre paredes de roca erosionada.
Tampoco destaca su dureza (salvo que haya viento)... son 800 metros de acumulado (media maratón) y 1150 (en la maratón), no hay sendas exigentes en subida o bajada, sólo dos cortos tramos con más pendiente de lo habitual (cruzado el río Alcanadre por segunda vez y el barranco de la Valleta de la Susa).. se rueda siempre por pista o camino más o menos ancho.
¿Qué hace especial a Monegros entonces?


Sin duda, el ambiente. Que haya como 16000 ruedas moviéndose a la vez, ver a tanta gente con ganas de salir a rodar después de haberlo planeado el diciembre pasado, esa marea de gente en los avituallamientos, que en el camino siempre tengas alguien al lado con quien hablar... sí, hablar, porque es una maratón en la que más de la gente que te puedas imaginar no va a por el tiempo, sino a disfrutar, con mayúsculas, de la jornada. En mi opinión, eso es lo que hace destacar a Monegros.

Por segunda vez fui a hacer la prueba de la media maratón, con amigos que también salen de cuando en cuando y, sobretodo, acompañando a Bea, porque se lo había marcado como reto.
Carlos Dotor también estaba por allí, haciendo la maratón con la gente del Club BTT Vinalesa... cuando mandó las fotos del cajón, no hacía ni media hora que habíamos conseguido aparcar, así que no pudimos cruzar palabra.


La prueba en sí no tiene demasiado misterio. Hay que tener cuidado sobretodo al principio, porque no esperes que el pelotón se estire... siempre hay pelotón y, por desgracia, hay gente que tiene que pasar sí o sí, aunque luego llegue un repechito y se quede o incluso se baje de la bici para luego ir zigzaguenado entre todo el mundo para recuperar posición, pero lo más peligroso son los charchos. Ojo porque cuando los hay son un elemento que hay que evitar a toda costa... en el km 20 se hizo tapón por uno (real). No sea que mojar un poco la bici le quite el precioso enharinado que se consigue al rodar por los polvorientos caminos.

Otro detalle es que con la gente que hay parada en los avituallamientos, se podría hacer una marcha. Hay opciones para reponer o incluso tapear (el segundo tenía queso, chorizo...), baños portátiles, servicio técnico, música... vamos, que como te vaya un poco el santo al cielo, te tiras media hora perfectamente.


En definitiva y resumiendo, una prueba que hay que hacerla para vivir ese ambiente, pasando una buena jornada distendida de bicicleta con compañer@s habituales de batalla lejos de los recorridos habituales. Al menos una vez, merece la pena... el repetir, ya dependerá de cada cual.


Y, claro, acabaré dando las gracias a nuestros patrocinadores: DoyoubikePACOM SystemsEdetania Personal Bankersdigitis y Talleres Gonzalo, por todo el apoyo que nos dan.

Hasta la próxima.


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Si quieres descargar el track de la media maratón, este es el enlace:




Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.

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Crónica de Paco Pérez.
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