jueves, 4 de octubre de 2018

La Titánica


Ya que estás de vacaciones, con la bici de carretera y hay una una marcha cicloturista en el pueblo de al lado, ¿cómo vas a decir que no? Pues eso mismo. Te lías la manta a la cabeza y a volar.
Eso es lo que pasó con La Titánica. ni más ni menos. Además, como te daban la posibilidad de elegir desde la hora de tomar la salida (en función de la media de velocidad que quisieras hacer) hasta los kilómetros a recorrer... efectivamente: salida lo más temprano posible y la distancia más larga jajajaja.
Bastantes legañas podían verse a las 7:40 esperando que el speaker nos diese el visto bueno. Todo muy tranquilo, muy zen... sin música de motivación (que hay gente, sabia, durmiendo) y a seguir la moto de la Guardia Civil.



Tuvimos unos 7 km de aclimatación antes de llegar al primero de los 5 puertos que tendríamos que degustar los participantes en el formato Gran Fondo, en concreto se trataba del puerto de Cabanes, calificado de 2ª categoría (6,3 km al 4,5% de media). La moto dejó cierta libertad para quieren querían subirlo de una manera más ligera. No es duro... para que os hagáis una idea, recuerda a un Oronet por cómo va serpenteando la carretera.
En la cortita bajada que acercó a Cabanes la moto ralentizó el ritmo y nos llevó 'de la mano' en dirección Benlloch por la CV-152. Aprovechar para bebes e incluso, se empezaban a escuchar voces porque lo que fue durante la subida, no se escuchaba un alma.
Lo rodeamos por el Oeste y de nuevo se nos dejó a nuestro aire, por la ancha carretera, enfilados hacia la Serra d'en Galceran (8,7 km al 4,5% de media) para coronar el puerto de la Bandereta (1ª categoría).



El que se despertó del todo aquí fue Lorenzo, que ya nos acompañaría durante todo el recorrido visto que ni una nube aparecía para manchar el cielo. De nuevo no es un puerto exigente, salvo por el ritmo que tú te quieras marcar, pero que guarda una sorpresita. El primer avituallamiento estaba ubicado en la plaza del pueblo. Yo pensé que era un poco pronto para detenerse (llevábamos 35 km y unos 850 de acumulado), así que con agua en los bidones, a seguir.
A seguir subiendo, porque aunque la salida del pueblo en bajada puede despistar, los carteles que anuncian la cota más alta, están a 3 km (el último al 6% de media).



Desde allí, ahora sí, barbilla al manillar y a disfrutar del descenso. Empinado, con buen asfalto y vistas privilegiadas en el primer tramo. ¡Eh! Nos habíamos olvidado de la moto que abría la carrera... Allí que apareció de nuevo para juntarnos antes de torcer por la CV-15 y seguir, casi sin dar pedales, hasta el núcleo de Els Ibarsos. Tiempo de refrescarse, bajar pulsaciones y estar bien pendiente de tus compañeros de pelotón.
Abro paréntesis aquí.
Fuimos 9 kilómetros tras la moto (poquito más de 15 minutos). Distancia que mucha gente dedicó a protestar por esta situación. Amosaver, so ansias. Si por seguridad tienen que llevar a 300 ciclistas agrupados por una carretera que está abierta al tráfico, no hay más que hablar. ¿Acaso crees que si no hubiese ese control la gente rodaría como debe hacerlo ¿Qué ganas con ir metiéndote entre huecos, adelantando por el carril izquierdo y metiéndote de repente, obligando a dar frenazos a todo el mundo o dar un bandazo por ganar 10 metros? ¡Ah! Que has pagado y tienen que cerrar la carretera durante, al menos 3 horas... vale. Buen argumento. ¡Bravo!



Sigo con lo nuestro. En esta edición no se concedieron los permisos para subir el durísimo puerto de las Minas, de modo que la organización lo cambió por el de Culla. Conocía esa zona porque formaba parte del Desafío Titánico que recorrí (en coche auxiliar) allá por el mes de mayo, asistiendo a dos buenos amigos que, a la postre, fueron los Campeones de España de Ultrafondo.
El caso es que para llegar a la base del puerto propiamente dicho, en las afueras de la Torre d'En Besora, hay una 'aproximación' de 10 km, prácticamente siempre ascendente con falsos puertecitos que te van desgastando como quien no quiere la cosa: ahora 1,4 km al 6%, luego te pido hacer 1 km al 5%, más tarde te castigo con 3,5 km al 4,5% (siempre pendientes medias)... Calentando motores si es que no andaban calientes ya.
(Por cierto, la moto de cabeza, desaparecida ya).



Vamos con el puerto de Culla (1ª categoría). De nuevo subíamos por carretera ancha, sin el beneficio de la sombra pero con la recompensa de ver, metros más arriba, por dónde seguían subiendo los que llevaban los maillots del Kelme. Despacito y buena letra, que hay tres zonas antes de tacharlo de la lista.
La primera (3,7% al 5% de media) acababa justo en el segundo avituallamiento. Ahora sí, parada para rellenar y comer algo de fruta y dátiles incluso mientras te deshacías del segundo tramo y cruzabas el puente del Matissal tras haberte regalado una bajadita... pero, amigo, cruzar un barranco no iba a salir gratis. Peaje: 1,2 km al 7,3% de media.
Enlazamos con la CV-166 justo al coronar y en el tramo antes de que empezase la bajada, mientras recuperas el resuello, me enganchó un pequeño grupito donde venía Antonio. '¡Únete!' Me dijo. Y eso hice.
Descenso muy rápido que continuaba, con terreno favorable, en dirección Atzeneta. Ahí agradecí lo de estar protegido en el grupo.



Se acercaba lo bueno. Llevábamos ya 85 km con 1800 de acumulado cuando torcimos a la derecha por la pista del Sòl del Terme, iniciando el puerto de El Collao (1ª categoría). No valía la pena pensar que eran 16 km, pasando por Benafigos, antes de llegar a la cota más alta de la jornada (1003 m). Lo único centrarse en salvar, de uno en uno, los tres escalones: - el primero (5,1 km al 4% de media) por camino entre gravilla prensada/asfalto.
- el segundo (4,5 km al 6,5% de media) ya por el asfalto de la CV-169.
- el tercero (4,2 km al 3,5% de media), pasado Benafigos, a modo de sorpresa tras el avituallamiento.
En esta parte Antonio desapareció por el horizonte... pero tuve la inmensa suerte de volver a encontrarme con Luciano en la parte final de la ascensión. No sé qué hubiera hecho sin él. No en la vertiginosa bajada que nos llevó a Atzeneta, sino después.



Nos quedaban dos puertos por delante. El de la Bassa (2 km al 5% de media), nada más salir de las calles del pueblo y el de Cabanes (2,8 km al 3% de media), que subiríamos por su otra vertiente. Quizá no eran tanto problema los puertos, sino el terreno que los comunicaba: 14 km con bastante viento en contra y donde cualquier subida, ya era algo más que un reto.
Luciano tiró de mi hasta la base del puerto de Cabanes donde le 'di permiso' para ir por su cuenta y yo ya acabé de cubrir la distancia hasta Oropesa a mi ritmo para un total de 7 horas.¿Lo siguiente? A disfrutar del Bufet libre con Antonio, Pedro Albaladejo, Luciano, José y Mar... Ganado lo teníamos.
Y si nosotros hemos vuelto de las vacaciones, ellos, nuestros patrocinadores, no dejaron de estar ahí, apoyándonos en todoDoyoubikePACOM SystemsEdetania Personal Bankers, Talleres Gonzalo y digitis. Gracias.

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Si quieres ver las fotos de la marcha, las tienes en la galería.

Aquí puedes descargar el track de la marcha.






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Crónica de Paco Pérez.
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