jueves, 14 de marzo de 2019

III Marcha Cicloturista Tous


Las ruedas finas también reclaman su protagonismo esta temporada y no solo para entrenar (eso que nadie hace). La Vuelta Cicloturista a Valencia puso a tiro la III Marcha Cicloturista de Tous y nos convenció a ocho; nos convencimos unos a otros de que, con más o menos sufrimiento, se podía hacer. Predicción cumplida: hubo sufrimiento del que solo el que pedalea sabe. Dio igual que el objetivo marcado por cada uno, ya fuese acabarla, tiempo o posición: se tuvo que apretar los dientes para conseguirlo.
Quien lo llevó al extremo fue Martín, pero... ya llegaremos a eso.
Lo primero una buena dosis de abrazos de esos que, en palabras de Miguel Causera, recargan de energía, fotos y con las baterías a rebosar, escapar de Tous.


Escapar a velocidad, digamos, comedida, subiendo ya de primeras el collado de los Olivastros (3,5 km al 5,5% de media) y percatándonos de que el calor no iba a ser el normal para esta época del año. Cogí rueda de un hombre que, sin saberlo ahora, sería la que más vería a lo largo de todo el trazado, la de Julio (Pasarela - Lucciola El Vasco).
Grupo ya bastante estirado atravesando la presa de Tous, donde una cabra montesa se unió a la fiesta pasando de un lado a otro de la carretera, sin consecuencias para la gente que rodaba delante y se la encontró... no como un participante que se fue al suelo al intentar saltar uno de los badenes de plástico y casi hace montonera. Se levantó rápido y maldijo mirando la bici... Continuó, pero Martín vio cómo se lo llevaba la organización en el primer avituallamiento, para curarle.


Nosotros, mientras, a quitarnos de encima el irregular perfil hasta llegar a Quesa pasando antes por Navarrés. Ambos pueblos con gente (incluido el buen amigo de César, espero) en las aceras, por no decir las terrazas de los bares, animando nuestro paso.
Yo tuve la ¿suerte? de engancharme a un grupo que me llevó a la base de la Umbría (1,5 km al 8% de media), al otro lado del río Escalona, donde el año pasado me dijeron que ya estaba fuera de carrera... la misma sensación que tuvo Martín en esta zona, tuve yo.
A por las cuatro horquillas (una con fotógrafo) y descenso a Bicorp con el primer avituallamiento preparado, pero llevaba agua y el grupito todavía era numeroso y podía aguantarlo,de modo que a centrarse en no perder rueda durante la ascensión de las Pedrizas (4 km al 6% de media).


Cómo apretaba ya el Sol aquí y a medida que nos acercábamos a la parte alta, más viento... siempre de cara que no desapareció del todo hasta Dos Aguas. Venga subir y bajar y a sumar en el acumulado.
Mi grupo seguía a su ritmo, alto para mi, por lo que me quedé con los que se descolgaban y fuimos recogidos por otros, donde venía Antonio. Breve cruce de palabras y la ambulancia que nos pide paso, seguida de la moto de la Guardia Civil comunicándonos que la cabeza está a 15 km y que ya estamos fuera. Km 43.
A seguir, no era algo importante, de modo que al sube-baja a la rueda de Julio y, sin grupo, larga bajada a Millares habiendo rodeado la loma Pino del Pájaro.


La bajada hasta el Júcar es de las de saborear tanto porque, por fin, había distancia para dejarse caer y recuperar, como por las espectaculares vistas.
Se acabó el curveo al cruzar el puente sobre el río y empezó un nuevo escollo, la subida a Dos Aguas (4,5 km al 5,5% de media). Las piernas se quejaban cuando les volvías a exigir por esa ancha carretera, sobretodo en la entrada al pueblo, que era donde más picaba hacia arriba.
No había que perder el ritmo al llegar arriba, porque se enlazaba con el puerto de Fuente Real o, lo que es lo mismo, 6 km más hacia arriba.


La cabeza de Jota dijo que basta y decidió esperar a la furgoneta de la organización para que le trajera a meta; esto después de que Gerard hiciese una visita al pueblo para rellenar agua de la fuente del pueblo, pero antes de que Martín parase a reparar un pinchazo en la rueda trasera. Seguramente aquí le pasó el coche escoba, sin verlo, y le fue quitando la señalética y dando la orden de quitar los avituallamientos posteriores. Mal rollo.
Yo tuve la suerte de enganchar la rueda de Julio de nuevo que me llevó 'como un señor' y recogimos un par de cadáveres que también se unieron.
Las piernas dolían


Mientras íbamos de camino a Carlet, siguiendo el ritmo de dos morlacos que nos cogieron en Llombai y que pusieron la velocidad de crucero en 40 km/h, Martín tuvo que parar en una gasolinera a comprarse de beber y de comer para proseguir su odisea particular... y antes, Miguel Causera hacía lo posible por rodar a más de 43 km/h con su grupo. Cada cual con su infierno personal.
Atravesamos Carlet  y por el bacheado camino sin bajar ritmo, a l'Alcúdia.
Allí había avituallamiento, pero es que los de delante no levantaban la cabeza del manillar. No hicieron ni mención y, claro, dejar el grupo faltando más de 20 km... como que no. Tocaba seguir sufriendo su ritmo.

En el parte de la Acequia Real del Júcar, antes de Massalavés, se me enganchó un perrete en el gemelo izquierdo y, con todo el dolor de mi corazón, vi como el grupo se alejaba y me quedaba 'alone in the dark'. Por suerte a la salida de Alberic, con esos 6 km picando hacia arriba, me recogieron tres que venían más rápido y me enganché a ellos como a un clavo ardiendo.


Nada más pasar el arco de meta, intercambio de impresiones con Julio y a abrazarse con Miguel Causera, que ya estaba deambulando por la zona de avituallamiento (Antonio también había pasado ya por el control de tiempo y estaba cargando la bici en el coche), comentamos nuestros tiempos (contentísimo por haber bajado el del año pasado) y a sentarnos para esperar la llegada de los nuestros... a la sombra.


Nuestro espartano seguía rodando solo, preguntando cómo llegar a Tous, al tiempo que en meta iban retirando ya los hinchables, apagaban los fuegos de la cocina, etc... pero eso no quitó que le recibiéramos en meta como merecía tras la machada, se le preparase su 'recovery' y nos contase sus andanzas en este exigente recorrido.


Con respecto a los puestos y tiempos, algo secundario, así quedamos:


Gracias a DoyoubikePACOM Systems, AAACapitaldigitis y Talleres Gonzalo, patrocinadores que nos apoyaron, una vez más, en otra brutal jornada de ciclismo.

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Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.

Aquí puedes descargar el track de la marcha.


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Crónica de Miguel Causera y Paco Pérez.
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