martes, 12 de febrero de 2019

Marcha BTT Llombai. Con fuego real



El Circuit BTT La Ribera puede que no sea tan conocido o, si lo es, no se le preste tanta atención como a otros, pero que más de 400 ciclistas nos juntásemos allí para la Marcha BTT TransAlèdua (Llombai)... da que pensar.
Al alcance de la mano tienes nuevos recorridos y paisajes que, para el caso particular de esta marcha, no defraudan. Es más, respecto a las marchas que se han hecho hasta la fecha, está más de un punto por encima. Buena piedra de toque para ver cómo está tu técnica a estas alturas del año.



No nos despistemos.
9:00 de la mañana y viento; no tanto como en la Marcha de Riba-roja (eso va a costar superarlo), pero sí notable.
Algo más de dos minutos de bicis pasando bajo el arco de salida, entre ellas la de Diego, Pablo Esteban y la mía. Todas directas al Portitxol (750 m al 10,5% de media). Con los 3 km anteriores al sprint (salida limpia, por cierto) y los 1500 m posteriores también subiendo por el camino de l'Estepar, tensaron lo suficiente la carrera como para entrar a la primera senda sin tapones, aunque a un ritmo tirando a lento, cosa que se pudo corregir en la rota bajada por el cortafuegos hacia el Pla de l'Estepar



Nueva fila de a uno casi casi hasta la caseta de Bernabé donde, ahora sí, tapón. La algo resbaladiza subida previa a la entrada de la senda que nos metía por la Cotrampa y el paso de camino a trialera, lo hacía casi inevitable. Era como hacer cola para subir a las atracciones de PortAventura... o en este caso las del Paraje Natural El Tello. Primero más de un kilómetro bajando al lado del barranco del Tío Traca, seguido de rodar casi por su lecho y, para acabar, otros 3 km del más que entretenido barranco de Ferrando hasta el azud de Llombai. Siempre por senda. A veces serpenteante entre pinos, otras con piedra viva, rampotes explosivos, trialeras donde nunca estaba claro donde ir poniendo la rueda... De los tramos más interesantes y bonitos por los que he rodado.



Avituallamiento y con el río Magro a nuestra derecha, subimos hacia el molino de Pep del Carro, ideal para no perder temperatura en los motores y enfilar al corral Blanc, por el pedregal que lo une la preciosa Torre Medieval de l'Alèdua (s. XII).
Una mirada rápida y a seguir descendiendo hasta cruzar el río Magro para, con fuerte viento de cara, llegar a Llombai y cerrar el primer bucle.
Aquí me encontré con Diego paseando con la bici. Un clavo lo dejaba fuera de juego.



Quedaba justo la mitad de la marcha y como la organización pensaba que necesitaríamos algún tipo de ayuda extra, nos hizo peregrinar a la ermita de Sant Antoni (ay esos 300 m al 10,5% de media). En lugar de trompetas celestiales, tuvimos un grupo de dolçainers animando la bajada por escalones.
Rodeamos la loma de San Antonio y cuando ya la teníamos a nuestra espalda, giro a la derecha y a encararla. Piedras sueltas, escalones de diferentes alturas, gravilla... no había un metro en el que poder llevar un pedaleo más o menos fluido, siempre buscando la trazada, levantando el manillar continuamente...  Se hicieron duros esos 1,75 km al 5,7% de media.
Luego vendría un descansillo, vuelta a la senda de subida, por la cabecera del barranco de Les Coves y, ahora sí, a dejar de castigar las piernas.



Llegar al camino de Paselvir quería decir terreno descendente, pero nada de descansar. Ahora tocaba trabajar los brazos y amortiguar, todo lo que se pudiera, la cantidad de rocas que sobresalían del suelo. ¿Descansar? Relativamente poco, porque al llegar al camino de Valencia volvía la senda a ganar pendiente atravesando Les Fontanelles (1 km al 6% de media) y el descenso que vendría después, te dejaba los brazos para amasar pan.

Nuevo avituallamiento (agua, por favor), viento en la espalda que permitía ponerte a 35 km/h y camino, el Real, que apuntaba cada vez más a la Talaia. Eso es, tocaba subirlo. No por una senda esta vez, sino por pista ancha (la de la Talaia) con pendiente más o menos constante (5,5%) salvo en la última parte, que se endurecía.
Y una vez arriba, teníamos en la mano el nacimiento del barranco de la Montaña ¿cómo dejarlo escapar?
Una bajada ratonera, pedregosa... con diferentes 'ambientes'; vamos, hasta barro en su parte final cerca de la desembocadura en el Magro, que volveríamos a cruzar esta vez, ayudados de unos maderos y a dar pedales entre campos de cultivo, para acabar entrando por meta, asaltar la mesa donde esperaba el almuerzo y comentar las batallitas de rigor.
Una vez se apaga el GPS, se te olvida el sufrimiento.

Con respecto a las clasificaciones:


Marcha recomendable, entretenida, resultona... ¿se puede pedir más?
Pues que nuestros patrocinadores sigan acompañándonos para poder disfrutar de pruebas como esta. Gracias DoyoubikePACOM Systems, AAACapitaldigitis y Talleres Gonzalo.

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Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería: enlace.
Aquí puedes descargar el track de la marcha.




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Crónica de Paco Pérez
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