miércoles, 17 de mayo de 2017

Monegros 2017


Por fin había llegado el día tan deseado: el reto de Monegros 2017. En esta ocasión acudimos Teresa, Majo, Jorge Perpiñán, César (Casper), Miguel, Rado y un servidor (Ángel).

Madrugamos un poco para desayunar bien y desplazarnos hasta Sariñena para ir a recoger los dorsales con tiempo. Además algunos aprovecharon para hacerse una fotitos con los famosos que estaban por allí y volver a los coches a pegar un bocado antes de empezar la marcha, ya que la salida era a las 12h e iba a ser bastante larga.
El tiempo parecía que acompañaba bastante ya que estaba soleado y no hacía aire, aunque si que sabíamos que se anunciaba un día nublado y posiblemente se escapara alguna gota.


Después de estar un poco de risas y de llenar las barrigas para coger fuerzas, empezamos a preparar todo lo necesario para realizar el resto.
Majo realizaba la media maratón y como sherpa le acompañaba Jorge Perpiñán para ayudarla a cumplir su reto: poder pasar juntos por debajo del arco (el cual el año pasado por culpa del aire se retiraron y no tuvieron para que él le pidiera matrimonio).


Teresa muy valiente se atrevió con el reto de la maratón y contaba con Rado como sherpa, el cual es raro verlo con mochila, pero para la ocasión se la puso muy contento.
Este año contamos con la fotógrafa Toñi (mujer de Miguel) que decidió acompañarnos en este reto para intentar realizarnos fotos, y que como otra campeona, se pegó 8 horas prácticamente sola para poder conseguir esas fotos y darnos animo al paso de meta que a todos tanto nos gusta.

Después de todas las preparaciones comenzamos a buscar cada uno su cajón. Me coloqué con Miguel en el primer cajón, Cesar salía del tercer cajón y Teresa y Rado salieron del cuarto cajón.
Majo y Perpiñán hasta las 13:30h no comenzaban a hacer la media maratón por lo que se colocan en la subida del pueblo para animarnos en la salida.
Como los años anteriores se dio la salida puntual y con el cielo ya cubierto por bastantes nubes comenzamos el reto cada uno buscando un ritmo que pudiéramos aguantar a lo largo de los 118km que teníamos que realizar.
Como el año pasado disponíamos de 5 avituallamientos de los cuales el segundo y cuarto tienen comida.
Según íbamos realizando el recorrido, nos encontramos con algún pequeño charco ya que unos días antes llovió por la zona lo que nos hace pensar que el terreno va a estar muy bien.

Llegué al primer avituallamiento que está justo antes de la primera subida larga y decidí hacer una parada rápida para rellenar botellín, beber un poco y estirar un poco las piernas. Miré a lo lejos y vi aparecer a Miguel que también paraba. El Jabalinaco llevaba un ritmo muy bueno, lo saludé y salí pitando con la esperanza de que a ese ritmo no tardara en pasarme.


Seguimos sumando kilómetros y el día nos daba un poco de sol que enseguida se nos va y se queda nublado pero que se agradece mucho.
Nos encontramos con zonas con la tierra muy seca y que se levanta mucho polvo, cosa que pensábamos que no íbamos a tener y sin embargo no llegaba ni a apreciar la bici que iba delante mía a medio metro.

Llegué al segundo avituallamiento y decidí no parar en este ya que me veía bien y todavía me quedaba suficiente agua para llegar hasta el siguiente
Fui todo el rato esperando a oír la voz de Miguel alcanzándome, pero cuando Miguel pasó el segundo avituallamiento en el que también decidió no parar y se alejó 8 kilómetros, oyó una explosión y se da cuenta que ha sido su rueda trasera. Intentó pedalear para ver si el líquido sellaba, pero en vista que no, paró y miró la rueda. Se le hizo una raja bien maja y entonces fue cuando Miguel transformó la maratón de Monegros en un duatlón, ya que se tuvo que volver hasta el segundo avituallamiento andando con la bici durante una hora. Según lo vieron llegar al taller con cara  de desánimo, lo primero que le dicen es “tranquilo que la terminas”, y en 20 minutos se cambiaron la cubierta poniéndole una cámara y cubierta nueva gratis, ya que le dijeron que Orbea cubría las averías. Una vez reparada se volvió a montar e intentó alcanzar a César, al cual se lo encontró cuando ya estaba llegando al pueblo para que le reparasen la bici.



Después de mucho polvo, un poco de aire y un día nublado (pero con una temperatura muy buena para rodar), fuimos llegando a meta donde nos esperaba una fideguá con hamburguesa.
Poco a poco nos fuimos juntando en el pabellón; primero me encuentré a Casper que había hecho un tiempazo y poco después vi a Miguel a lo lejos, lo llamé y nos juntamos. Nos empezó a contar toda la batalla que había vivido, y después de toda su aventura, miramos el tiempo que ha realizado y vemos que de no haber sido por el reventón habría logrado un tiempo magnífico. Así que nos dijo que igual toca repetir en la Monegros 2018 porque se le ha quedado una espinita con el reventón.



Fuimos haciendo tiempo y al final llegaron las chicas como unas campeonas terminando con buenos tiempos. Sin embargo Majo llevaba el codo abierto desde la mitad de la marcha así que al acabarla, acudió al puesto de la Cruz Roja donde le pusieron seis puntos.
En resumen, fue un día maravilloso y una experiencia como siempre única, hubo muchas risas, muchas batallas que contar y muchos objetivos cumplidos.
Próximamente más retos a la vista con la familia DOYOUBIKE-PACOM.



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Todas las fotos de la prueba las tienes en la galería.
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