domingo, 26 de febrero de 2017

El barranc del Meliquet


Una salida uniforme de inicio. Eso es lo que se respiraba en los kilómetros de calentamiento, si es que hay de eso en las salidas. Uniformidad en cuanto a que parecía que todos (Pablo, Xeni, Martí, Ángel, Luis, Paco, 'Salobre', Antonio y yo mismo) salíamos con las mismas ganas. Uniformidad en lo que se respecta a la equipación, creando una grupeta 'consecuente' y, por último, uniformidad en el ritmo para intentar ir todos a una.



El plan del día era subir al castillo de Serra y volver a Valencia por en barranco del Meliquet. Lo hicimos, aunque luego os contaré el motivo por el se quedó en algo menos. Aun así quedó una salida aceptable de 65 km con unos 680 m d+, por unos caminos que, sin estar embarrados excesivamente, dejaron huella en los cuadros de las bicicletas.


Por el camí del Pou ya estábamos los nueve pedaleando juntos, tras recoger a todos los integrantes. Ganas de tierra era lo que había. Lo que se decía.
Y llegó, claro. Nada más meternos en la CV-305 dirección Nàquera giramos por el primer camino a la derecha, deshaciéndonos del asfalto, con pedaleo alegre. Por supuesto que seguíamos ganando metros en el acumulado, pero ahora, con un puntito más de exigencia, tanto por el firme, como por la pendiente.
En estos 3,5 km hacia el Pla del Rosaier por el camino de la Comediana, sí que se puede decir que calentamos.



¿Agradecimos el alquitrán del camino del Corralet? Sí... era una transición necesaria para acercarnos al barranco del Cabeç Bord y afrontar los primeros desniveles importantes por caminos estrechos. Aquí fue donde, en mi opinión, tuvimos el momento divertido de esta salida: un gran charco circular en el que nos metimos a rodar como si fuéramos los auténticos Autos chocones.



Unas risas y a terminar con esas primeras rampas duras echando el cuerpo para delante, para acabar curveando, teniendo el puntal del Rodenet a la derecha, hacia el camino de les Fontanelles. Giro a la izquierda y para a urbanización del Paraíso... aunque nos costó llegar. Martín llevó al límite lo de poner el molinillo (rompió el núcleo) así que entre empujones subiendo y gracias a la gravedad, bajando, terminamos en una tienda de bicis de Nàquera.
Lástima que el mecánico estuviese almorzando y tuviésemos que esperar. ¿Cómo? Pues almorzando en un bar recomendado y recomendable por Xeni (el Pastoret), donde un bocadillo es un pan de a cuarto.



De vuelta al mecánico, sólo pudo hacerle un arreglo improvisado, convirtiendo su MTB en una 'fixie' gracias a unas bridas. No era elegante pero sí efectivo para poder llevar a Martín a Bétera y volver a casa, acompañado de Antonio y Ángel.



El sexteto sobrante enfilamos al castillo de Serra en paralelo al barranco de Satarenya o del Sabater, adentrándonos en el Parque Natural de la Sierra Calderona por el camino de les Vinyetes a la Torreta que, aquí, rodea la loma coronada por la Torre de Satarenya.



Desde que cruzamos el puente sobre el barranco de Satarenya, empezaba oficialmente la subida al castillo. Una subida que se puede dividir en dos tramos de 2 km cada uno. El primero, más roto y con un 4% de pendiente media, te acerca hasta la pista (camino del Garbí) que se suele utilizar para llegar a la fortaleza desde Serra.



El segundo es de 2,5 km ( 6.6% de pendiente media), con espacio suficiente como para que cada cual escogiera la linea a seguir y, como iba a ser la única dificultad del día, cada cual buscó su punto de autoexigencia para llegar a la cota más alta del recorrido (473 m), en esta mini-cronoescalada improvisada.



Nos reagrupamos arriba. Un par de minutos, lo justo para no enfriarnos, y de vuelta al lío. Ahora teníamos por delante la parte de senda, de camino más roto, de echar mano de técnica... Nos dejamos caer por el camino de Serra a Segart, fácil de rodarlo en este primer tramo (teniendo una cuesta de 900 m al 6,6% de media) hasta dejar atrás el puntal del Rodeno Llarg.



Ahí aparecía la bajada por un tobogán de piedra suelta, arenosa, resbaladiza... extremadamente rota que cada cual bajó según sus habilidades para llegar a la altura del lecho del barranc del Meliquet (o barranc del Salt) y continuar la marcha por la senda que lo acompaña, cruzándolo en un par de ocasiones.



En el segundo cruce, pasamos a la orilla derecha, empinándose sobremanera el camino momentáneamente, costando y mucho encontrar algo de tracción entre tanta piedra suelta. Rampón corto (200 m al 16% de media) seguido de una pedregosa bajada que iba ganando, tanto en pendiente como en el tamaño de las piedras que iban apareciendo. Al final, los últimos 30 metros, pie a tierra.



Nuestra ruta y el barranco se acabarían separando un kilómetro más abajo, con la agradable sorpresa de tener que pasar entre las cañas que flanquean la poca agua que llevaba el barranco, el agua de las lluvias de la jornada anterior.



No pudimos comentar qué nos había parecido esta última parte de la salida durante el descenso hacia la urbanización de la Font de l'Oro, pero el algo que si que hicimos cuando nos detuvimos en la fuente del mismo nombre, a recargar los bidones... no lo podíamos dejar pasar.



Ahora nos quedaba el retorno a Valencia. Retorno que hicimos por el mismo camino que utilizamos para llegar hasta esta urbanización horas atrás; lo que viene siendo un trackback. Camino favorable y vuelta distendida comentando la jornada y otras batallitas que hicieron más ameno el rodar.
Poco a poco la grupeta se fue desmembrando conforme la casa de cada uno quedaba cerca, despidiéndonos con la misma frase: ¡nos vemos el próximo sábado!



Y no puedo terminar sin agradecer, como siempre, a nuestros patrocinadores DoyoubikePACOM Systems, Talleres Gonzalo, Prosolutions y Edetania Personal Bankers, por todo el apoyo que nos dan.

Hasta la próxima.

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Crónica de Paco Pérez

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