domingo, 29 de enero de 2017

El primer 'enhuerte' del año (la senda de la Mata)


Después de la semana pasada en la que se anuló la salida y cada cual salió por dónde pudo pese a la lluvia, esta semana se decidió recuperar esa ruta (aplazando la programada para este sábado) que se nos quedó en el tintero... más que nada, para no desaprovecharla.



A las 9 ya estábamos en el cementerio de Olocau Ramón, 'Salobre', Miguel, Pablo, Adrián, Luis, Javi, Jorge, Pedro y yo, habiendo acudido directamente allí o saliendo desde la tienda Doyoubike de la avda. del Puerto. Todo listo para empezar la jornada. El primer tramo, siempre para calentar, acoplarse y hacerse a la idea de que íbamos a tener mucho viento porque, si soplaba aquí abajo, cuando estuviésemos más desprotegidos, seguro que lo sufriríamos más.


La grupeta

Oficialmente podríamos decir que, cuando dejamos de ir en paralelo al canal del embalse de Benagéber (habiendo pasado la balsa de Marines y la rambla de la Escarihuela), es cuando de verdad empezó la ruta, ya enfilando para arriba por el camino de la Loma del Campaner,  con algún que otro repecho en la parte final de este tramo de casi 5 km que, seguro, sirvió para que a más de uno se le pusiesen las piernas a la temperatura de trabajo (último kilómetro al 6,6% de media).



Con esto conseguimos dejar de rodar entre campos de naranjos para hacerlo en las estribaciones de la Calderona que, aquí, pertenecen a la Provincia de Castellón (estaremos unos cuantos kilómetros fuera de la de Valencia hoy). Aunque lo más importante es que (tras unos 3 km de 'llaneo', empezamos con la subida al alto del Romero, que podríamos decir que tiene tres peldaños.


Miguel y 'Salobre' antes de empezar con la subida

El primero de ellos es de 4,5 km y empieza nada más cruzar el pedregoso lecho del barranco de la Escarihuela. Ojo porque algunos de nosotros nos 'engolosinamos' con la pista ancha y más o menos cómoda (la pista de la Espartosa) y nos saltamos el giro de casi 180º para tomar la pista del Rinconcillo, que implica tanto un cambio notable de firme y un puntito más de pendiente.


Enfilando la pista del Rinconcillo

Aquí empezamos a sentir el viento como algo más que un compañero de viaje, tanto por tenerlo de cara como por la sensación térmica que producía. De todos modos y como no podía ser de otra manera, fuimos superando el terreno, bastante roto en esta primera parte.


Ramón en plena subida

Agradecimos el descansillo, incluso con un poquito de bajada, tras este primer esfuerzo serio, reagrupándonos en la Casa del Catalán para empezar el asalto al segundo escalón. Con muchas muchas ganas, quizás demasiadas, porque alguien (estando parado) se fue al suelo cuando dijeron que habría 'Premio' al llegar arriba (jajajaja).



Este segundo peldaño nos hizo subir 115 m en 1,4 km ( 8% de media), muy expuestos al fuerte y frío viento... pero con un adelanto de las impresionantes vistas del valle que nos esperaban y, también de las montañas que mantenían los restos de la nevada de la semana pasada.
Hablando de nieve, antes de apuntar al tercer y último peldaño de la ascensión, dejamos durante unos metros el camino del Collado del Lobo para ver el navajo de las Navas, excelentemente recuperado por la Asociación El Cantal.


Paso por el navajo de las Navas (Altura)

Y ahora sí, a culminar la subida. El camino se convierte en empinado rampón (430 m al 10% de media), difícil de distinguir en algunos momentos en su camino a la cota más alta de la jornada, ocupando la Vereda de Gátova o Vereda de Altura y coincidiendo con la frontera provincial entre Valencia y Castellón.


Cima del Alto del Romero (Altura)

En ese momento parecía que había sonado la campana para ir al recreo. Cada cual dejó la bicicleta allá donde mejor pensaba que estaba y empezaron las sesiones de fotos en el Tajo y en el vértice geodésico, Salobre haciendo panorámicas, yendo de acá para allá para encontrar el punto de las mejores vistas... ¿a quién le importa el viento? Es más... ¿alguien se acuerda si soplaba? ¡Qué buen momento!



Listo. Según el track que llevábamos, tocaba buscar una senda que nos llevara a las ruinas de la Masía del Romero, pero... según vimos había que meterse a atravesar bancales andando. Por sentido común decidimos dar la vuelta y buscar alternativa ciclable (¡¿Porqué no lo haríamos luego también?!).
Así que por el camino de las Navas nos dejamos caer (¡qué ganas!) hasta la Fuente del Rebollo, que ofrecía un espectacular caño de agua fresca.



Desde aquí, por el camino de las Lomas, que hace linde con el Parque Natural de la Calderona, seguimos la ancha pista más o menos ascendente (sobretodo la hormigonada salida de la Fuente del Rebollo) que nos iría acercando a la cabecera del barranco de la Mata.



Dejamos este camino para enlazar con el de Rama que, sin previo aviso se convierte en pedregosa senda. Toca hacer algo de técnica para ir ganando metros, ya sea hacia arriba o hacia abajo. Divertido tramo que el Sol, por fin, se decidió a alumbrar sin nubes de por medio.


Con lo bien que pintaba la senda de la Mata...

Y ahora que pensábamos que disfrutaríamos como gorrinos, nos convertimos en suricatos al ver dónde nos había llevado el track. Dejó de ser ciclable por completo (aquí ni técnica ni leches) al tener que bajar zonas de bancales y demás... tocó echar pie a tierra, cargar o empujar la bici y, con ese calzado tan adecuado... recorrer algo más de un kilómetro hasta cruzar el barranco de la Mata y volver a encontrar más de 10 metros en los que poder ir pedaleando.



Fue entonces cuando Pablo y Pedro abandonaron el grupo porque se les había echado el tiempo encima, saliendo (suponemos que a la carretera), antes de llegar a la fuente del Rincón. Pero el camino de la Mata nos tenía reservada una última sorpresa cuando ya estábamos todos pensando (desde hacía rato) en el almuerzo... o comida, porque ya no eran horas de almorzar: el paso por el barranco del Carraixet.


Salvando el Carraixet

Tuvimos un momento de dar media vuelta pero al final, entre que Salobre lo cruzó para ayudar, Javi enloqueció buscando troncos para hacer un 'puente', algunas piedras que echamos más de apoyo... pudimos atravesarlo más cómodamente, pero todos con los pies mojados, por supuesto. Imposible pasar al otro lado pedaleando debido a las piedras que había debajo de esos 50 cm de agua...
Este fue el punto en que abandonamos definitivamente el track, subiendo a Marines en busca de un bar. En vano. Así que chino chano tiramos para Olocau, con el objetivo de apretarnos unos buenos bocadillos.




Entre risas, comentarios, quejas, etc. nuestros pies volvieron a entrar en calor. Sobretodo cuando sirvieron los 'cremaets'... y Miguel pidió un poco de miel para el suyo; ¡gran broche de oro para cerrar la salida!


Javi con el bote de miel

En fin. Una buena mañana de pedaleo con muchas y variadas anécdotas.
Darle las gracias a todos y cada uno de los patrocinadores del Club Ciclista Doyoubike (PACOM Systems, Talleres Gonzalo, Prosolutions y Edetania Personal Bankers).

Nos vemos en la siguiente.

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Si quieres ver todas las fotos de la salida, las tienes en la galería.

Este es el vídeo que fue grabando 'Salobre' hasta que el soporte de la cámara dijo basta.



Si quieres descargarte el track de esta ruta, este es en enlace.




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Crónica de Paco Pérez

Reacciones:

2 comentarios:

  1. Que pena ese tramo de la senda de la Mata porque, de haber sido ciclable, nos hubiese quedado una jornada de pedaleo de 10. ¡A la siguiente!

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