viernes, 18 de enero de 2019

Empezamos en Marines



Como diría el bueno de Raúl Antón: "Petao, petao, petao". Así estaba la zona de meta, las calles y alrededores de Marines. ¡Qué de gente para esta primera marcha del Circuito MTB Valencia! No había que pedir turno... pero casi.
Nosotros, que éramos 20 (luego enumero), también tuvimos que echar mano de teléfono para encontrarnos, una vez desechamos la idea de poner un banderín trasero en la bici.
De una manera u otra 'Salobre', José Manuel, Martín, Benja, Joseph, Xeni, Josevi, Edu, Miguel Ángel García, Gerard, Ángel, Miguel Ángel Salido, Álex, Ismael, Antonio, Eddie, Carlos, Miguel Causera y Pablo Esteban, conseguimos vernos antes, durante o después de la prueba, que ya es.




Pintaba fresca la mañana, aparentemente menos de lo que decían los teléfonos móviles, así que cada cual tenía que arriesgar (o no) en cuestión de la ropa elegida... hasta el último momento.
Mi grupo estaba cerca del arco de meta, pero nos dimos cuenta de que no estábamos tan cerca de la linea de salida como parecía, porque tardamos un rato desde que dieron la salida hasta que pudimos meter las calas. Ojito que somos muchos no se vaya a liar en estos primeros metros.



'Turbomarcha' modo ON. Primeros metros sin estrecheces y relativamente tranquilos. Alguno estaba alterado, como un joven marinenses que, asomado a la ventana de su piso, 'animaba', con un motivador: '¡Cabr****! ¡Hijos d ***a! ¡Las aceras son para peatones! ¡No vayáis por ellas, cabr****!' Y ya no escuché más porque llegué a la primera de derechas y me tenía que concentrar en el embudo y ver acercarse las casas de la urbanización La Contienda (excelente nombre para lo que se avecinaba).



Contienda. Cada curva de 90º había que tirar de frenos y arrancar a fuego para no perder comba. Una y otra vez hasta alcanzar la urbanización Pla de Calvo, pasada la Rambla Primera y es que este año se había cambiado el recorrido. No nos llevaron en paralelo al Canal Principal del Camp de Túria, sino que lo atravesamos por el camino de Saragüells hacia el Cabeçó Roig, continuando con esa ascensión velada (también llamada falso llano).



La pendiente ya nos dio un aviso al entrar en el camino de la Loma del Gato al Corral de Paco: no siempre iba a ser tan cómoda. Un par de repechos previos al cruce con el barranco del Forat, te entonaban las piernas para los 2,2 km al casi 6% de media que te esperaban. Nadie aflojaba. Se seguía rodando de manera alegre y en modo pelotón, lo que permitía escuchar cosas como: 'Si es que siempre vamos de globeros. Jamás acertamos con la ropa'. Empezaban a sobrar capas.




La breve bajadita por el camino de las Cañadas de Eugenio, te dejaban las piernas (casi) listas para la siguiente prueba, pero antes... ¿tapón? ¡Si era un tramo de 20 metros de senda (por decir algo)! Algunos tomaron la 'variante' de la izquierda para evitarlo, pero se encontrarían, sí o sí, con esa parte del segmento Strava (330m al 13% de media) . Algunos pie-a-tierra se pudieron ver en los últimos metros en los que casi se empezaba a rodar por el término municipal de Altura.




Y sí, todavía seguiríamos subiendo. De una manera no tan brusca, vale, pero con el castigo de las subidas previas, la llegada al corral del Tintorero (a las faldas de Las Boqueras), donde estaba el primer avituallamiento y la salida del barranco de Gabarda (900 y 700 m respectivamente, al 7% de media) hacían más mella de lo que parecía, porque el grupo se empezó a estirar.



Quizás no lo suficiente y eso que, de sorpresa, también nos metieron por una sendita de subida en las Boqueras, previa al paso por la rambla de las Veinticuatro, antesala de la subida complicada del día: la ascensión a las ruinas de las Bodegas Viejas de Torres.
En el mismo desvío a la izquierda ya estábamos parados, entrando de uno en uno por el sendero.
Como siempre las voces altisonantes defecando en todas y cada una de las deidades, gente intentando (recalco) intentando adelantar por donde no se podía... Si tanta prisa tenías, pues haber corrido más y haber llegado antes. simple.
Sea como fuere, se dejó un poco de espacio y se subió del tirón. Tan contentos.



Aquí fue donde enlacé con Miguel Salido, de camino a las Bodegas nuevas de Torres (punto más alto de la marcha con 517 m). Nos tiramos por la senda de los Pastores, pista y de nuevo al disfrute, que empezaba con dos escalones de roca seguidos.
Teníamos hueco suficiente con la gente de delante, así que... a dejarse llevar por aquel pedregal desnudo.




Finiquitada esta primera parte, tocaba acometer la bajada por la zona de la Sebastiana, también senda, pero más escondida entre árboles con sus raíces, escalones, cárcavas... para qué decir otra cosa: se hizo corta.
Pero si te habías quedado con ganas de seguir bajando, estaba previsto. Calma. Sólo rodea un campo de naranjos, busca el hormigón y tú mismo. Eras dueño de correr todo lo que quieras durante ese kilómetro hormigonado que cortaba el Pla de Blai.




Giro a la izquierda (que bajón) para empezar un tramo bastante irregular por el camino del Racó del Pla de Blai, que se volvía claramente regular (hacia arriba), pasada la rambleta de les Vint-i-quatre, con la linde del camino delimitada con cipreses, como cuando vas hacia un cementerio... si lo habías dado todo antes, a ver cómo atravesabas esa 'tachuela' (1 km al 4% de media) hasta la balsa de la Terreta Blanca.





Pero ese sufrimiento tenía el premio de la entretenida bajada al Corral del Moliner, por una sendilla que enlazaba con el camino del mismo nombre, que volvía a ponerse cuesta arriba (ahora sí que era la última subida del día).
Muy pero que muy polvorienta esa bajada del camino de la Loma Roja ('como higos enharinaos quedamos', dijo Miguel Ángel Salido luego) que hizo que alguno tirase recto ante el giro de 90º a la izquierda.




Como se había cambiado el recorrido, no llegamos a la altura del canal, sino que fuimos hacia el Corral de Gilet (un tramo mucho más interesante y divertido) para retomar el mismo camino que hicimos al principio de la marcha, pero en sentido contrario, con esos incontables giros de 'stop and go' que, ahora, dolían infinitamente más que antes.



Y llegada a meta. Unos en solitario, otros en grupo, otros esprintando... pero todos llegamos, destacando la labor de Miguel Causera, que viendo que Pablo tenía el cambio trasero roto, le empujó los últimos kilómetros llegando con la aguja del combustible totalmente a cero. ¡Bravo!



Por suerte tenía allí a la mujer y a Thor que le dieron las fuerzas necesarias para ir a disfrutar del catering que había montado a pie de podio... y ya que hubo complicaciones con el tema de la clasificación, tiempos y demás, pues aquello se alargó cual banquete de boda. Que si masaje, ir a recoger un premio (enhorabuena Martín por esas gafas), bocadillo por aquí, foto por allá... Una post-marcha digna de esta primera y concurrida marcha del año.




Con respecto a la clasificación, así quedamos al final:

Nuevo año y, otra vez, con grandes patrocinadores a nuestro lado: DoyoubikePACOM Systems, AAACapital, digitis y Talleres Gonzalo. Gracias por estar con nosotros.

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Si quieres ver las fotos de la prueba, las tienes en la galería.
También hay un vídeo-resumen de 'Salobre':



Aquí puedes descargar el track de la marcha.



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Crónica de Paco Pérez.
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