viernes, 22 de septiembre de 2017

Titán de la Mancha 2017: Cuando nos enfrentamos a los Gigantes…y vencimos


Entre todas las marchas que uno va viendo en el calendario, ésta enseguida me llamó la atención. Sonaba a Monegros, pero en la Mancha, mi segunda patria…tenía que ir.

Como casi siempre, uno no se queda sólo en sus locuras. No me costó casi nada encontrar tres Quijotes más para completar una buena representación del Club Doyoubike-PACOM: Miguel, Edu y Xeni se me unirían para pedalear por tierras manchegas.

El viernes el ambiente en Alcázar de San Juan era ya muy bueno. En la plaza de España, corazón de la localidad, ya estaban instaladas las carpas de diferentes sponsors y se entregaban los dorsales. Por la noche disfrutamos de una buena cena en la misma plaza, que ya era un hervidero de bikers y acompañantes.

Nos acostamos pronto, nuestro Quijote más Quijote, Xeni Navarro, se iba a enfrentar al mayor de los Gigantes, la ultramaratón de 200km con 3000+.

Aún era noche cerrada, las 6:30, cuando Xeni iniciaba su particular batalla. Abrigado y equipado con foco y baterías, se adentraba en los campos manchegos para enfrentarse a un recorrido muy duro. La obligatoriedad del uso de GPS daba una idea del punto de autosuficiencia que requería la prueba. No esperábamos verlo de nuevo antes de 12 horas….
Nuestros Quijotes Eduardo Díaz, César lopez, Miguel y Xeni Navarro en la meta

Un par de horas más tarde, los otros tres Quijotes esperábamos en la salida. La mañana estaba fresca, unos 13 grados, y no sobraban ni los manguitos ni el chaleco. Tras guardar un minuto de silencio en recuerdo a los compañeros fallecidos en accidentes, se dio la salida a las 8:30. Los primeros 6 km neutralizados, de forma que los más de 800 bikers pudimos salir de Alcázar y adentrarnos en los viñedos sin tapones ni aglomeraciones. A estas alturas, Edu ya estaba en el grupo de cabeza y Miguel y yo, inscritos en la modalidad por parejas, rodábamos juntos a buen ritmo.
El Titán de la Mancha Xeni Navarro en plena subida a los molinos

Los primeros 25 kilómetros discurren rápidos por pista agrícola, en buen estado y sin desnivel. Pero al llegar a la localidad de Herencia nos espera la primera dificultad del día, la subida a los molinos. Afortunadamente en agosto habíamos hecho una previa y conocíamos bien la subida. Sin ser excesivamente dura, obliga a apretar los dientes.

Tras una bajada algo técnica, el primer avituallamiento en el km 30 y dejamos atrás Herencia para dirigirnos hacia Puerto Lápice. El terreno pica ligeramente hacia arriba y la pista tiene mucho polvo que hace que cueste avanzar. Pronto divisamos los molinos de Puerto Lápice…ya sabemos que si hay molinos, hay subidas.
César López en acción. Casper jugaba en casa y eso se notaba...

La subida a los molinos se inicia por un tramo de asfalto del que pronto nos desvían a una estrecha senda que va rodeando el cerro y que nos deja en el camino que sube directamente al molino. Aquí el terreno se va estropeando a medida que ascendemos, es la zona más complicada de la marcha y algunos echan pie a tierra.

La bajada discurre por una senda sin demasiadas complicaciones, pero un tapón nos separa a Miguel y a mi, que hasta entonces rodábamos juntos. Nos volveríamos a agrupar en el km 90, teníamos que entrar juntos ya que estábamos inscritos en la modalidad por parejas.

Tras la senda de bajada iniciamos un largo tramo de subida tendida con un terreno con arena y piedras que dificultaban mucho el rodar. Así llegamos al punto más elevado de la marcha y más alejado de Alcázar, iniciando una rápida bajada por una pista que discurría por un frondoso bosque de pinos, acabando de nuevo en Puerto Lápice.

César en pleno paisaje manchego

A partir de aquí, terreno con piedras y sube-bajas que castigaba mucho, ya con más de 70 kilómetros en las piernas. Un tramo de senda, más pista y de nuevo en Herencia para volver a subir al cerro de los molinos y parar en el avituallamiento. Aquí me esperaba Miguel y ya juntos iniciamos la bajada por una divertida senda que discurría alrededor del cerro.

Ya sólo nos quedaban 25 km, pero se hacían pesados. Viento en contra y terreno que agarra las ruedas e impide rodar con facilidad. A lo lejos ya se ven los molinos de Alcázar, última dificultad montañosa del día. Pero antes aún tendremos que vadear el seco cauce del Gigüela, donde nos libramos de caer de espaldas por los pelos y gracias a la advertencia de un voluntario.

Por fin, nos enfrentamos a nuestra última y titánica batalla…cuatro desaforados gigantes con brazos de casi dos leguas.

“-–Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.”
Miguel y César pasando por el arco de meta

Afortunadamente, a pesar de que las fuerzas ya iban un poco justas, conseguimos coronar en mejores condiciones que Don Quijote y ya sólo son restó dejarnos caer hasta Alcázar de San Juan, donde entramos juntos tras 6h10’, cubiertos de polvo, pero con la sensación de haber conseguido vencer en una bonita batalla.

Medalla al cuello, recibimiento de la familia y de un Edu que consiguió un fantástico resultado (16 máster 40 y 73 de la general), rodando durante gran parte de la prueba con el grupo de cabeza.

Pero nos faltaba a nuestro Caballero de la Triste Figura. Estábamos refrescándonos y haciendo tiempo hasta las 12 horas que estimábamos podía tardar Xeni, cuando de repente lo vemos en línea de meta…increíble, 10h43’. Totalmente desencajado, rebozado en polvo, con la mirada perdida, pero entero. Entrando en la posición 10 de élite y 90 de la general, mejorando en más de una hora su estimación y todo ello a pesar de haber estado perdido más de 30 minutos. Simplemente espectacular.


Eduardo Diaz y Xeni Navrro al finalizar la prueba

Y finalmente pudimos disfrutar los 4 juntos de nuestro logro. Todos satisfechos y orgullosos de lo conseguido, de no haber tenido percances y de haber disfrutado de una jornada increíble de MTB en una zona mágica. Un fin de semana completo de amistad y deporte, de esos que te dejan molido pero te permiten empezar la semana con una sonrisa de oreja a oreja.

Mencionar la fantástica labor de la Organización en todos los aspectos: información previa, diseño del track, avituallamientos, motos, voluntarios en cruces y zonas peligrosas…absolutamente todo perfecto, y no es fácil. Creo que esta prueba puede convertirse en una fija del calendario.

Por último, agradecer el apoyo de nuestros patrocinadores: Doyoubike, PACOM Systems, Edetania Patrimonios, Prosolutions y Talleres Gonzalo.


Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso, de tonto y mentecato?.

Crónica de César Lopez
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